El Perú y la Corte Internacional de Justicia

El presente artículo se fundamenta sobre la base de la experiencia que tuve como Agregado para Asuntos Legales y Jurisdiccionales en la ciudad de La Haya, y principalmente como abogado que asistió a muchas audiencias de la Corte Internacional de Justicia (CIJ).

| 13 julio 2011 12:07 AM | Especial | 4.5k Lecturas
El Perú y la Corte Internacional de Justicia
Fase oral

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Es por eso que existe la fase oral, la más importante, porque es donde los Estados expresan su respeto al derecho internacional, donde se intenta convencer a los jueces a través de la retórica en su verdadera dimensión.
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Con la presentación de la dúplica ha concluido la fase escrita en el litigio que tiene el Perú contra Chile sobre delimitación marítima, de ahí la importancia de desarrollar algunos aspectos que han sido materia de debate en la agenda nacional.

El Fondo y la Forma
En cuanto al fondo, no hay que olvidar que la Corte Internacional de Justicia es el órgano principal de las Naciones Unidas en materia de derecho internacional, un equivalente al Poder Judicial entre los Estados, que actúa y asume propósitos, uno de ellos mantener la paz y la seguridad internacional.

La posición del Perú como demandante es pública, no existe delimitación marítima con Chile, que en su condición de demandado ha afirmado lo contrario, por lo que es comprensible que ambos sustenten y promocionen tanto en la fase escrita, oral, así como ante la opinión pública, que tienen la razón y que los jueces actuarán conforme al derecho, la equidad, la justicia.

En el presente caso, la Corte luego de haberse planteado la pregunta acerca de su competencia procederá oportunamente a analizar si existe o no una delimitación marítima conforme al derecho internacional, y de no ser el caso, procederá a establecer un punto de inicio y a trazar una delimitación, todo esto con la ayuda de las partes en aras de un mejor proceso.

Para los fines de la CIJ poco le podría interesar la denominación o nombre u origen de los Tratados, incluso si para algunos puede ser pesquero o administrativo, en realidad lo importante serían los efectos de los mismos; ¿Por qué interesarían los efectos de los Tratados? Porque los Tratados no son perfectos, son resultados de negociaciones diplomáticas, de un contexto histórico determinado y cambiante, de una serie de concesiones entre las partes y que es justamente a partir de su interpretación que ha surgido una controversia.

Si la CIJ determina que no hay delimitación marítima, procedería a delimitar y para ello debe establecer un punto de inicio, que como todos sabemos es un tema de discrepancia entre las partes, y es a partir de este supuesto que podemos discutir sobre los criterios de delimitación, una situación que es bastante lejana, y más aún impredecible porque depende un análisis jurídico que recién empieza al haberse presentado recientemente la dúplica.

En cuanto al proceso, este caso es como un triangulo inverso, de lo general a lo especifico, es decir de lo que se tiene al principio y de lo que realmente interesa para los fines de una decisión conforme al derecho internacional.

Para llegar a este estado procesal, recién estamos en la presentación de la dúplica que es donde se podría analizar en mejores condiciones el caso, y donde justamente se presentarían las preguntas decisivas, las que la Corte transmite a los agentes, las que son necesarias esclarecer en la fase oral, las que requieren de una actitud colaboradora de las partes para facilitar una decisión.

Es por eso que existe la fase oral, la más importante, porque es donde los Estados expresan su respeto al derecho internacional, donde se intenta convencer a los jueces a través de la retórica en su verdadera dimensión, donde los jueces pueden hacer preguntas, el debate aquí es estrictamente jurídico, donde exponen los abogados internacionales contratados para este tema.

En pocas palabras, un juicio de esta naturaleza, es como si en el Perú trabajáramos un divorcio, es decir sabemos que las partes saldrán divorciadas pero no podemos conocer los resultados y los costos de esa decisión, tanto para el demandante como para el demandado, porque nadie puede saber con exactitud acerca de los derechos y obligaciones que serán establecidos, más aún si hay menores de por medio, nadie puede adivinar el futuro, así exista una predictibilidad sobre la base de la jurisprudencia.

En cuanto al Agente, primero hay que tener en cuenta que en La Haya no solamente están las Embajadas acreditadas de los países, sino también que es sede de organismos internacionales, y que no hay descuidarlo o confundirlo con el trabajo de Agente ante la CIJ, el cual no debe afectar los intereses permanentes del Perú.

Por esa razón, algunos países con controversias ante la CIJ tienen un Embajador acreditado y una persona distinta que es el Agente, esto permitiría un mayor tiempo de dedicación y concentración en el caso; un ejemplo es el caso de Chile, cuyo Agente es distinto del Embajador. Es verdad que hay otros Estados que tienen en una misma persona como Embajador y Agente, esto depende del perfil establecido y fundamentalmente de los intereses de la política exterior.

En lo que se refiere al perfil del Agente, esto dependería de la naturaleza del caso, hay casos en los cuales lo ha sido el Director General de Asuntos Jurídicos de un Ministerio, en otros un Fiscal General, sino también un Vice Primer Ministro, un Ministro de Relaciones Exteriores o un Ministro de Estado, también lo han sido Embajadores, reconocidos juristas, etc., concretamente los casos de Estados Unidos, Camboya, Colombia, Uruguay y Argentina.

A manera de anécdota recuerdo aquella audiencia en el caso de Argentina contra Uruguay, en el que el reconocido jurista Héctor Gros Espiell presentó a su país como uno de larga trayectoria de respeto al derecho internacional, su voz, su experiencia como jurista y sobre todo su temple significaba la mejor carta de presentación y su verdadera intención de ser escuchado. Se trataba de un caso de interpretación de un Tratado, y un jurista con experiencia fue el encomendado.

Entonces, el Agente, que no necesariamente es un Embajador, representa un trabajo de equipo y en la práctica es muchas veces cambiado dependiendo de las circunstancias de cada país. Recuerdo el caso de Colombia quien durante varios años tuvo como Agente al Embajador Fernández de Soto, este fue cambiado en una fase del proceso para ceder el uso de la palabra a un Ministro de Estado, finalmente Colombia tuvo muy buen resultado, en un proceso que aún está por definirse.

En el Perú, hay que destacar el trabajo del Embajador Allan Wagner, lo que no quiere decir que no existan otras personas, dependerá de decisiones muy cuidosas, entre las opciones se podrían considerar los perfiles del Embajador Manuel Rodríguez Cuadros, del Jurista Javier Valle Riestra (con gran experiencia en alegatos), y como no, añorar un inicio de audiencias con las palabras del Embajador Javier Pérez de Cuellar.

En cuanto al Estado y al Rol de los Medios, este es muy importante puesto que hay un patriotismo natural, en el caso de Nicaragua contra Honduras luego de la lectura de la decisión de la CIJ la información de los medios en cada país era similar, ambos “habían ganado”; en realidad esto depende del verdadero análisis y objetivos establecidos al momento de plantear la demanda.

Es muy importante y saludable que los medios asuman una posición coherente con los intereses nacionales, en el entendido que es informativa y de análisis.

Finalmente, creo que el caso del Perú depende de los objetivos establecidos desde su etapa previa, del trabajo realizado por el equipo, y del criterio que establezcan sus nuevas autoridades, para ello ejemplos hay en la práctica de la CIJ.


José Antonio Saavedra Calderón
Colaborador
Docente Universitario y Director del Instituto Peruano de Derecho Comparado.

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