El negocio de la guerra

Como el presupuesto de Estados Unidos requiere la aprobación del Congreso, se realizó una pesquisa, por parte de un tanque pensante estadounidense, con el objetivo de conocer si algunos congresistas tenían inversiones en empresas que forman parte del Complejo Militar Industrial. Como resultado de la investigación se conoció que entre otros, formaban parte de los accionistas de esas empresas los Congresistas:

| 13 setiembre 2011 12:09 AM | Especial | 1.5k Lecturas
El negocio de la guerra 1526

John Kerry (D) Mass
Rodney Frelinghuysen (R ) por New Jersey
Robin Hayes ( R) por Carolina del Norte
James Sensenbrenner ( R ) Wissconsin
Jane Harman (D ) California
Fred Upton ( R ) Michigan

El listado es mucho más amplio, pero considero esto puede darnos una idea de la situación.

Periódicamente en la Casa Blanca se analizan situaciones relacionadas con la guerra contra el “terrorismo”. En estos análisis está presente el presidente Obama, que debe dar su aprobación a las acciones que se propongan. Para lograr la seguridad requerida para ese tipo de conversación las mismas se efectúan en un local denominado “Sensitive Compartmented Information Facility” (SCIF).

Esta habitación, que pudiéramos denominar en español “Local para Información Compartimentada y Sensitiva”, es de pequeño tamaño, aproximadamente 3 x 4 metros, situado en el centro del edificio, sin ventanas y con equipos de protección a todo su alrededor que impiden el poder grabar lo que se dice en su interior.

En la guerra contra el “terrorismo” se han discutido y aprobado en dicho local la colaboración de distintos países con los órganos de inteligencia estadounidense, entre ellos la que se estableció con la agencia de inteligencia pakistaní, Inter-Services Intelligence (ISI), en la cual no confiaban mucho, pues tenían evidencia de que estaba dando ayuda y armamento a los Talibanes Afganos.

También si discutió y fue aprobada, como una acción importante en la guerra contra el “terrorismo”, la utilización más frecuente de los aviones Pedrator, tripulados por control remoto. El objetivo era la utilización de los cohetes Hellfire del aparato para atacar a los efectivos de Al qaeda que se detectaran en suelo Pakistaní.

De todo esto se desprende que la guerra contra el “terrorismo” ha tomado una importancia tal que el propio presidente de Estados Unidos aprueba personalmente las acciones que se proponen.

El problema es que si se acaba la guerra, se acaba el negocio, disminuye la producción, aumenta el desempleo y se pierde el control sobre el petróleo y el gas natural, que es el verdadero objetivo de las acciones de Estados Unidos en el Medio Oriente.

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