El legado del comandante

El presidente Hugo Chávez prácticamente refundó Venezuela y creó las bases de una América Latina y Caribeña autónoma y ajena a los dictados del imperio norteamericano, una afrenta que sus enemigos de todos lados no le perdonarán nunca.

| 09 marzo 2013 12:03 AM | Especial | 1.3k Lecturas
El legado del comandante
El cuerpo de Hugo Chávez será embalsamado para que sus seguidores le rindan homenaje.
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En la tarde del 5 de marzo, el vicepresidente Nicolás Maduro dio la noticia que muchos venezolanos y hombres y mujeres del mundo no hubieran querido escuchar: la muerte del comandante Hugo Rafael Chávez Frías, el hombre que había apostado por un nuevo período de gobierno para hacer más digna la vida de los pobres.

Nacido en Barinas, en 1954, su acción vital marcó un giro decisivo en la historia de América Latina y el Caribe, pero tuvo repercusiones planetarias. En su batallar político desarticuló la estrategia de recolonización estadounidense de la región encarnada en el Alca (Mar del Plata 2005), e impulsó el surgimiento de un bloque de gobiernos opuestos al Consenso de Washington.

El proyecto de Hugo Chávez emergió cuando el neoliberalismo se pavoneaba por América y por el mundo, enceguecido por el discurso del “fin de la historia” y el “choque de civilizaciones”, propagadas por el imperialismo estadounidense. El neoliberalismo venía acompañado de la retórica de la globalización, como una realidad irreversible ante la que nada se podía hacer y a la que debían someterse los países para aceptar el dominio de las transnacionales y el saqueo de los recursos naturales.

Eran los momentos de esplendor del “nuevo orden mundial” que había proclamado George Bush padre, luego de la Primera Guerra del Golfo (1990-1991) y la disolución de la Unión Soviética (1991) y que había conducido en Estados Unidos al apogeo de la “nueva economía” durante el gobierno de Bill Clinton (1993-2001).

Fue en 1998 cuando Hugo Chávez ganó las elecciones y convocó a una Asamblea Constituyente que puso fin al dominio bipartidista del punto fijo y cuestionó el modelo neoliberal que había hundido en la miseria a la mayor parte de los venezolanos. Después fundó junto a Fidel Castro el ALBA para llevar ayuda a los sectores más necesitados, tejió alianzas para la creación de la Unasur y la Celac, bloques que de una u otra forma recolocaron a los países de América como un polo de resistencia contra la dominación imperialista.

Su accionar político se inició con la rebelión armada de 1992, que estuvo dirigida contra las políticas neoliberales de Estados Unidos y sus aliados locales. Esa gesta proyectó al teniente coronel Chávez como un líder nacional. Con su levantamiento, dio continuidad al alzamiento del pueblo venezolano, reprimido sangrientamente tres años antes durante el ‘caracazo’ que convulsionó al gobierno de Carlos Andrés Pérez.

Hijo de humildes maestros de escuela, su paso por la academia militar le permitió nutrirse del arsenal de conocimientos, experiencias e ideas que sellaron para siempre su comunión con el pueblo.

Fue así como un país subordinado a Estados Unidos, dominado por una élite racista, rapaz y represiva, que marginaba al pueblo de las decisiones y mantenía a millones apartados del disfrute de derechos, pasó a ser uno en el que el pueblo asumió el papel principal en la vida política y social.



De acuerdo al analista Ángel Guerra, Chávez impulsó la refundación política, económica y cultural que puso de nuevo la palabra socialismo en el orden del día a escala internacional y trasformó a Venezuela en un modelo de democracia.

Además, rescató el petróleo como palanca del desarrollo nacional, de solidaridad y de posicionamiento geopolítico. Liquidó el analfabetismo e hizo de la salud, la educación y la seguridad social derechos universales para todos, creó cientos de miles de puestos de trabajo y aumentó el poder adquisitivo de la población.

Sin embargo, su conquista más importante fue haber transformado al pueblo venezolano en partícipe activo de la política nacional e internacional. Fue así como se ganó el odio de los círculos dominantes de Estados Unidos, del capital internacional y sus ayayeros.

El analista Guillermo Almeyra explicó que los trabajadores, el pueblo pobre, los intelectuales antiimperialistas reconocieron a Chávez y, cuando un golpe cívico-militar proimperialista lo encarceló, lo rescataron, y con su movilización inclinaron la balanza política a favor del comandante, que estaba inerme.

Los explotados y oprimidos de Venezuela ungieron a Chávez, lo hicieron su líder, reconociendo en él –y en el odio hacia él de los enemigos de clase– la posibilidad de instaurar una alternativa, de cambiar radicalmente el país, añadió.

Ahora la muerte de Chávez es un acontecimiento político cuyas consecuencias apenas se alcanzan a vislumbrar, pero no pasará mucho tiempo antes de que los enigmas comiencen a despejarse para Venezuela y para Latinoamérica, que será otra sin la presencia del revolucionario venezolano.

Hoy todos coinciden que su accionar fue resultado de una exigencia de cambio social, de liberación nacional, de una ola de nacionalismo antiimperialista, de una necesidad de desarrollo nacional y de democracia en su país y en América Latina.

Tuvo entre sus méritos despertar el sueño de una América libre de sus dominadores, ese será su mérito y le tocará a sus seguidores cumplir con esa profecía que anunció nuevos tiempos para los descamisados de estas tierras.

EL RIDÍCULO DE GEORGE W. BUSH
Pocos olvidan hasta hoy una frase memorable de Chávez, aquella que soltó en el podio de la Asamblea General de Naciones Unidas, después que hablara el entonces presidente George W. Bush: “Aquí huele a azufre”. Dentro de la sala, los diplomáticos intentaban ocultar la sonrisa, mientras los asistentes, escoltas y secretarias soltaban abiertamente la carcajada en medio de la ira de la delegación estadounidense.

POSICIÓN

NUEVOS PRECIOS DEL PETRÓLEO. Venezuela impulsó propuestas encaminadas a rediseñar a la Organización de Países Exportadores del Petróleo (OPEP), lo que conllevó a la recuperación del precio del crudo para los países petroleros, algo que hasta ese momento se consideraba como herético, porque supuestamente los precios de las materias primas estaban sujetos al “mercado”.

UNA VOZ CONTRA EL IMPERIO. Fue de los pocos que en el mundo se atrevió a criticar los crímenes imperialistas en Irak y Afganistán, así como las acciones genocidas de Israel contra los palestinos o contra el Líbano, un hecho notable en medio de la aceptación de esos crímenes por la mayor parte de los gobiernos de Latinoamérica.

IMPULSÓ POLÍTICAS REDISTRIBUTIVAS. Con sus políticas redistributivas, Chávez volvió a evidenciar la importancia del Estado como un actor fundamental de la sociedad, lo que llevó a impulsar el gasto público en dirección de las mayorías sociales, en momentos en que los países europeos asumen el proyecto neoliberal y aumentan las desigualdades, al tiempo que privatizan la salud y la educación.


Efraín Rúa
Editor de Mundo


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