El factor Nadine 2.0

“Todos sabemos que es una vieja práctica en el Perú que los militares pueden ser unos energúmenos en sus cuarteles pero al llegar a la casa son casi unos gatitos. Ollanta Humala no es la excepción. Muchos íntimos lo encuentran en su casa tirado en el piso jugando con sus hijos, Nadine y las nanas”.

| 27 noviembre 2011 12:11 AM | Especial | 3.4k Lecturas
El factor Nadine 20
Tu mala canallada

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“Nadine es una Primera Dama digital. Entusiasta de las redes sociales, militante de la llamada “Era del conocimiento 2.0”, la señora Heredia hace uso del twitter y el facebook para comunicarse con miles de seguidores. En el caso del twitter, con los que dialoga en su lista, solo aparecen 153 following”.
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Conozco a las mujeres con mi ojo izquierdo. Su bondad, su dulce malicia. La última vez que vi a Nadine Heredia fue la primera. Estaba bonita, más por esposa que por ejecutiva. Fue en el primer local del Partido Nacionalista, allá en Orrantia del Mar en el 2005 cuando conocí a Ollanta Humala. Ella ordenaba los viajes, las entrevistas, las cuentas. No era la misma mujer que está en una foto de hace un mes y tiene un rictus de supina experiencia. Digo de esa vez que llevó a sus hijas al concierto de Justin Bieber al Estadio Nacional. Esta Nadine grita histérica junto a sus pequeñas Illary y Nayra cuando el ídolo juvenil canadiense –andrógino y bipatadista—sacó de sus trusas lo que se ha dado por llamar la “biebermanía”. Un asexuado sexual, un apachurrito y lascivo. Y Nadine es así. Una joven que se hizo mujer por corajuda y esposa y que todavía extraña esa juventud que olvidó por enamorarse a las 21 años de un militar y que hoy es el Presidente del Perú.

Nadine Heredia es hoy la mujer más poderosa del país. Eso lo dicen los marketeros políticos. Aquellos que lucran con los sueños y los imaginarios ajenos. Ni la mujer de Fujimori, ni la de Toledo y menos la última del adiposo García, alcanzaron tamaño protagonismo. Igual, la Sra. Humala puede estar vigilando la ejecución de 25 mil cirugías de cataratas gratuitas en el Hospital Sergio Bernales de Comas, acompañar a su esposo a Hawaii, escribir en el twitter: “Tan difícil es caminar derecho??!!”, refiriéndose a Omar Chehade o describir: “Y la noche siguió hermosa. ¿Lo reconocen? Sí, es el líder del mítico grupo Rolling Stones, Mick Jagger, quien visitó el Perú para disfrutar de nuestra diversidad turística. Estuvimos en Palacio, todo un placer conocerlo”, sobre Jagger cuando les cayó de sorpresa en la Casa de Pizarro. Algunos la comparan con doña María Delgado de Odría, la “Evita Perón” peruana que hasta fue una fallida candidata a la alcaldía de Lima 1963 y otros con Consuelo Gonzales Posadas de Velasco, la mujer del militar golpista.

Pero Nadine es a veces inextricable. No es una esposa normal. Es más. Pocos la conocen como fundadora de un partido político a inicios del milenio. De casarse tan joven siendo ya intelectual y con un militar aparentemente opacado y poco lúcido. Luego, seguir a su esposo a las serranías de Moquegua cuando éste protagonizó el 29 de octubre del 2000 el llamado “Levantamiento de Locumba”. Estudiar una maestría en Ciencias Políticas en la Católica luego de su licenciatura en Comunicación en La Universidad de Lima y ser la sombra de ese hombre que muchos subestiman y que es hoy un presidente exitoso. Cierto, su valor agregado es que Nadine es una primera dama digital. Entusiasta de las redes sociales, militante de la llamada “Era del conocimiento 2.0”, la señora Heredia hace uso del twitter y el facebook para comunicarse con miles de seguidores. En el caso del twitter, con los que dialoga en su lista, solo aparecen 153 following. Entre otros: Beto Ortiz, Pamela Vértiz, Milagros Leiva, Catherine Lanceros, Marco Sifuentes, Maribel Toledo-Ocampo, Rocío Silva Santisteban, Valia Barak y Ángel Páez entre otros. Y también figuran los colectivos “La Mula”, “IDL-Reporteros”, “Bancada nacionalista”, “El útero de Marita” y los diarios LA PRIMERA y Gestión.

El diseño de su perfil habla entonces de una mujer que está en contacto con periodistas jóvenes y colectivos digitales democráticos inmersos en el periodismo de investigación. El “tiempo real” de sus actividades la dotan de un poder de reacción inmediato. Así, sus “tuits” –los mensajes de máximo 140 caracteres—la sintonizan con un público “nuevo” en política. De allí que milite en la generación “2.0”, es decir, en lo que hoy se llama “los prosumidores”, aquellos que reciben información, la analizan, la reelaboran y la lanzan al espectro digital. No se conoce de un caso parecido en el mundo. La buena de Beatriz Boza publicó en su columna del último jueves que Nadine es: “una primera dama con poder. Tradicionalmente, la figura de la primera dama ha sido secundaria, circunscribiéndose a aspectos sociales, con particular énfasis en la infancia, reforzando así el rol materno y de apoyo silencioso usualmente asociado a la mujer, imagen que –algunos temen– Nadine Heredia estaría transformando. ¿Es así? Con un gobierno que plantea la inclusión social como prioridad, la agenda social y con ello la agenda tradicionalmente asociada a la función de primera dama, ha cobrado relevancia política y poder”.

Ya había escrito, apenas Ollanta Humala asumió la presidencia, que su señora tiene la edad perfecta para ser mujer. Los 35 años y que no entra en vainas. Está jugosa y tierna y a pesar de su ira, más acuosa aun. Entonces, debo recordarles que nuestra primera dama no es una dama de compañía. Ni bien cursaba los últimos años en la Universidad de Lima, el profesor Javier Protzel, quien estaba a cargo de la Dirección Universitaria de Investigación en 1996, la llamó para que trabaje en un equipo de jóvenes altamente comprometidos con las comunicaciones con responsabilidad social. Luego trabajaría en la Escuela de Posgrado de esa casa de estudios junto al recordado maestro Juan Abugattás y luego con el semiólogo Desiderio Blanco. Dina Gonzales, secretaria de esa época, la recuerda como una joven seria, eficiente, sencilla, con principios y muy culta. “Era una chica normal, vestía jean y polo y siempre la veía ocupada, comprometida con su responsabilidad”, dice Dina.

Cuando el diario LA PRIMERA le preguntó hace unos meses: ¿Cómo es el hogar de los Humala–Heredia? ¿Hay mucho movimiento o es más bien tranquilo? Nadine dijo: Illary y Nayra se encargan de que siempre exista movimiento, mucha vida en las casa. Con Ollanta siempre nos hemos preocupado de mantener y respetar los espacios donde podamos compartir con nuestras hijas. Claro que ahora hay mucho más movimiento que antes. Samin ha generado una gran atención no solo de Ollanta y mía, sino también de Illary y Nayra que se emocionaron con su nuevo hermanito con el que siempre quieren estar. Agrégale a ello la coyuntura de la campaña y el dinamismo de la casa aumenta. Incluso ellas mismas expresan ideas al ver a su papá en la televisión, comentan su trabajo y lo han llegado a entender tanto que se han integrado muy bien a este estilo y ritmo de vida que tenemos”.

Cuando recién egresaba de la Universidad de Lima y en el momento en el que iniciaba su maestría en la Universidad Católica se casó con el teniente Humala. Todos se sorprendieron. “¡Se casa con un cachaco!”, gritaron sus mimosas compañeras. Ella explicaría luego que se enamora de aquel militar porque primero le gustó su sonrisa y luego, ya cuando conversaron, entendió que ese personaje de nombre raro: “Ollanta”, no era un militar estereotipado, duro, insensible y que no veía más allá de su cuartel. Y el tal Ollanta no puede ocultar que vive enamoradísimo de Nadine. “Es su chiquilla, todavía”, me dice una de las nanas de su último bebe. Es cierto, una de las facetas más íntimas del Presidente es su dedicación casi obsesiva con su familia. Ama a sus hijos, a su mujer. Vive pendiente de su protección, estudia todas las posibilidades para que no les afecte este inédito trajín en que él los metió con zapatos y todo. Antes, todos los domingos salían a montar bicicleta. Después de la campaña, los mítines y el triunfo, fueron imposible aquellos paseos íntimos, silenciosos y apacibles. Ollanta se duele de esta situación. Una vez me dijo. “Me molesta haber perdido la intimidad de mi familia. Ya ni podemos salir a comer a la calle. Es que todos se nos acercan y los chicos se sienten fastidiados”.

Todos sabemos que es una vieja práctica en el Perú que los militares pueden ser unos energúmenos en sus cuarteles pero al llegar a la casa son casi unos gatitos. Ollanta Humala no es la excepción. Muchos íntimos lo encuentran en su casa tirado en el piso jugando con sus hijos, Nadine y las nanas. Arman rompecabezas, los cubos del “lego” y cualquier juguete que caiga en sus manos. Padre amoroso, las fotos de su esposa e hijos están en su escritorio, en su billetera, y en su hogar, adornan todas las paredes. “Parece un niño cuando tiene tiempo y se pone a jugar con los bebés y dice que no le pasen llamadas”, me confiesa la trabajadora de su casa. Yo parafrasearé a Boza: Nadine es una mujer con voz propia, con personalidad y agenda, que despliega su liderazgo sin perder su femineidad, desafía a nuestra sociedad más tradicional. Si a ello le sumamos un cónyuge que la contempla y que se apoya en ella, se redefinen algunos rasgos del poder. Haríamos bien en reconocer ese nuevo rol de la primera dama adecuando nuestra legislación, pues nada es más político que reconocer el papel político de la mujer.


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