El empedrado camino a la Presidencia

Barack Obama y Mitt Romney son los máximos competidores de la próxima elección presidencial en Estados Unidos, que tendrá lugar el día martes 6 de noviembre de 2012, en la que será, sin lugar a dudas, una de las jornadas más disputadas de los últimos tiempos.

Por Diario La Primera | 16 oct 2012 |    
El empedrado camino a la Presidencia
Hoy se produce el segundo encuentro entre los candidatos a la Casa Blanca.
Obama y Romney se juegan votos decisivos a escasas semanas de las elecciones norteamericanas marcadas por la crisis y la falta de rumbo del imperio.

Hasta hace pocos días, el favorito era el candidato a la reelección, quien en el 2008 derrotó al republicano John McCain, cuando el electorado estadounidense clamaba por cambios en Washington, hartos de los afanes guerreristas de George W. Bush y de la crisis económica que comenzaba a apretar sus bolsillos, tras el estallido de la burbuja inmobiliaria que sacudió al mundo.

CRISIS
A cuatro años del estallido de la crisis provocada por la especulación financiera, que envolvió a la mayor parte de los países desarrollados, los costos le siguen pasando la factura al presidente Obama, que no pudo capear los efectos de la bancarrota provocada por las financieras y la complacencia de la era Bush.

Para hacer frente a la situación, Obama lanzó planes de estímulo que no le dieron grandes resultados, pues la sombra de la recesión otea en el horizonte. Así, el déficit comercial de EEUU aumentó un 4,1% de julio a agosto y alcanzó los US$ 44.217 millones, afectado por la desaceleración de la economía mundial, según informe del Departamento de Comercio. Y las exportaciones de bienes disminuyeron por quinto mes consecutivo. La caída fue de 1% a US$ 181.200 millones, mientras que las importaciones disminuyeron 0,1% hasta llegar a los US$ 225.500 millones.

En medio de ese panorama, la tasa mensual de desempleo en el país cayó debajo del 8% por primera vez desde enero de 2009, cuando Obama asumió el cargo, a 7.8% en setiembre, lo que significó la creación de 114.000 nuevos empleos. Una buena noticia para la campaña de reelección de Obama al final de una semana en la que salió mal parado del primer debate con Romney.

Pese a que Jack Welch, expresidente ejecutivo de General Electric, echó sombras sobre la noticia al declarar que las cifras habían sido maquilladas, el Nobel Paul Krugman recordó que los republicanos fueron los que bloquearon todo esfuerzo por acelerar el ritmo de la recuperación. “Si la Ley del Empleo Norteamericano, propuesta por la administración Obama el año pasado, hubiera sido aprobada, la tasa de desempleo probablemente sería menos de 7 por ciento”, dijo.

Krugman aclaró que el mercado de trabajo tiene un largo camino por recorrer antes de recuperar el terreno perdido en la Gran Recesión, pero saludó las cifras de empleo que sugieren una economía que se cura lentamente, una economía en la que la carga decreciente de la deuda del consumidor y la recuperación de la compra de viviendas, anuncian mejores tiempos.

Por ahora, el panorama económico no pinta nada bien y eso le puede costar caro a Obama. Los propios economistas del FMI auguran un panorama apocalíptico si EE UU no aprueba un nuevo techo de deuda o cae en drásticos recortes de gasto y alzas de impuestos.

Pero los republicanos no están libres de culpa y cargan sobre sí las huellas del pasado. Los analistas los acusan de haber trasvasado dinero de la clase media a los ricos a través de los cambios introducidos en el código fiscal, reduciendo el impuesto sobre la renta (Reagan y George W. Bush) y la tasa impositiva a las ganancias de capital.

Harold Meyerson opina que los mercados no funcionan sin reglas, y las reglas que los responsables políticos republicanos han elaborado desde que Ronald Reagan se convirtió en presidente, deprimieron la parte de la renta del país a la que puede aspirar la clase media.

De ese modo, la defensa del mercado se convirtió en puro y duro intervencionismo a favor de los ricos. “Los mercados redistribuyen continuamente la riqueza. En las últimas décadas, los mercados han redistribuido la riqueza de la manufactura a las finanzas, de la calle principal (Main Street) a Wall Street, de los trabajadores a los accionistas. Las reglas elaboradas por los gobiernos “pro-mercados”(incluyendo a los demócratas) han permitido estos cambios de época”, explica.

Todo esto lo saben los exbien pagados trabajadores norteamericanos que hoy expresan su indignación, como lo graficó muy bien el duro Clint Estwood, en una soberbia actuación en la Convención Republicana. En estos años, los trabajadores vieron cómo el libre comercio con China ayudó a destruir su industria; cómo la desregulación de las finanzas hizo crecer omnímodamente a Wall Street; y cómo en aras de la productividad se eliminó la negociación colectiva. En 1955, en el mayor período de fortaleza sindical, el 10% más rico recibía el 33% de la renta personal del país. En 2007, recibía un jugoso 50%, según datos del Economic Policy Institute.

En ese contexto, el presidente sigue perdiendo puntos en el electorado, sumado a su baja actuación en la primera polémica con Romney. Incluso está perdiendo apoyo entre las mujeres (el grupo demográfico que más lo respaldaba) y pierde puntos en estados decisivos como Florida, Virginia y Colorado. Su imagen cansina en el debate y sus escasas respuestas a los ataques del republicano, mellaron su imagen. Al Gore le echó la culpa a la altitud de Denver y Obama a la cortesía. “Creo que fui demasiado amable, porque a veces cuesta decir una y otra vez, ‘lo que estás diciendo no es verdad’... Pero la buena noticia es que solo era el primero”, se justificó.

También aseguró que su contrincante “no fue sincero” al prometer que no iba a reducir los impuestos de los ricos, pese a que en su plan de campaña “Romney ha recorrido el país desde el año pasado prometiendo cinco billones de dólares en reducciones fiscales que beneficiarán a los más ricos”, una afirmación que el republicano niega rotundamente.



VENTAJA
De acuerdo a algunas encuestas, el candidato republicano sacó una ventaja de tres puntos a Obama tras el debate. Así, Reuters/Ipsos indicó que Romney registró un 47 por ciento de preferencias frente al 44 por ciento de Obama en una encuesta online. El alza de Romney obedece a un convencimiento de los indecisos a su favor. Y las cifras indican que aún hay un gran número de votantes indecisos, pues un 16 por ciento de los votantes registrados afirman que aún pueden cambiar de idea respecto de por quién votar.

Tras su bajo desempeño en el primer debate electoral contra Romney, Obama se alistó para el nuevo encuentro en un hotel de Virginia. El debate se celebra en Hempstead, cerca de Nueva York, y se espera una actuación más agresiva del candidato a la reelección porque en él se juega la vida. Pero los asesores de su rival no le temen. Ed Gillespie, uno de los consejeros de Romney, dijo: “El presidente puede cambiar su estilo, puede cambiar sus tácticas, pero no puede cambiar su historial ni sus políticas”.

Romney, el hombre de las grandes corporaciones, aprovechó su victoria inicial para ganar terreno, poniendo en peligro por primera vez las posibilidades del mandatario de acceder a un segundo período en la Casa Blanca. Ahora cree que el segundo round también puede ser suyo.

DESASTRES
Pero hay temas más trascendentes que se debaten poco o casi nada. El filósofo Noam Chomsky afirma que es útil preguntarse cómo la campaña política está abordando temas cruciales, donde se juega el destino de las especies, entre ellas, el desastre ambiental provocado por el capitalismo y la guerra nuclear, que no aparecen por ningún lado de la agenda.

El peligro de una guerra nuclear como consecuencia de una intervención en Irán, es uno de los temores de Chomsky. Un peligro cercano si es que el ganador de la disputa es el republicano, que ya acusó a su rival de desguarnecer los intereses norteamericanos, como ocurrió en Libia, con la muerte del embajador Chris Stevens.

En ese escenario, Romney promete darle nuevas estocadas a los enemigos de su país. Palabras que los veteranos de guerra están cansados de escuchar tras largos años de conflictos cruentos, que les ha costado la vida a más de dos mil soldados. No por nada hoy 18 veteranos de guerra se suicidan al día en su país, lo que revela el daño moral provocado entre los que fueron a Irak y Afganistán y pudieron volver para contarlo. Un retorno sin gloria, que republicanos y demócratas tendrán que cargar por el resto de sus días.


Efraín Rúa
Editor Mundo


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