"El agua es vida, y se puede vivir del agua"

Los hermanos del congresista Javier Velásquez Quesquén saben que el agua es vida, y que se puede vivir del agua. Así lo revela un demoledor informe de la revista Poder, que confirma que con Alan García y su partido también se cumplió aquello de “roba, pero hace obra”. Solo que en materia de agua la obra se pagó, pero quedó inconclusa.

| 17 octubre 2014 04:10 PM | Especial | 2k Lecturas
"El agua es vida, y se puede vivir del agua"
"El agua es vida, y se puede vivir del agua"
Por: César Lévano
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El chiclayano clan de los hermanos Velásquez Quesquén personifica el crimen de obtener contratos, no para atender necesidades públicas, sino para enriquecimiento ilícito. César, uno de los hermanos, había sido ya exhibido por la citada revista, la cual mostró el cheque por más de 180 mil soles que recibió de la constructora Sansón, encargada de edificar, sin licitación, un colegio emblemático.

Otra historia relatada en el texto –cuyo autor es Christopher Acosta– señala cómo el congresista Javier Velásquez Quesquén promovió en marzo del 2008 una reunión de vecinos del asentamiento humano Ciudad de Dios de Chiclayo. Compañeros apristas ayudaron a elaborar ahí un memorial en que solicitaban instalación del servicio de agua potable. El pedido se gestionó más rápido que inmediatamente. Sin duda porque la obra iba a ser entregada a la empresa Concisa, asesorada por el César de la familia. Para variar, seis años después, el pueblo joven Ciudad de Dios aún carece de agua potable.

El informe de Poder expone varias hazañas más de César. Añade algunas cometidas en sociedad con otro hermano, Henry. Una de las historias sobre Henry explica que la empresa Medadiesel, de propiedad de este, logró en La Libertad contratos con municipios liberteños, pese a estar legalmente impedido, por ser familiar directo de una autoridad elegida.

La investigación muestra que César Velásquez estaba vinculado a los negocios de Rodolfo Orellana, a través de Coopex, la cooperativa que el abogado ahora prófugo manejaba. Un informante explicó a Acosta que Velásquez brindaba un “servicio completo”. Conseguía la obra y, además, la carta fianza. Por ese trabajo, cumplido en complicidad con el poder político, el tramitador cobraba el tres por ciento del primer adelanto que recibiera la empresa.

Condenable en grado sumo es que incluso programas sociales fueran víctimas de este saqueo familiar, con un corolario de injusticia. Las coimas resquebrajaron el proyecto de los colegios emblemáticos. La profusión de programas de agua para Lambayeque no se condice con el hecho de que ese departamento, junto con Lima y Tacna, tiene el privilegio de que solo once por ciento de su población carece de agua potable. El porcentaje de esa carencia llega a 55 en Cerro de Pasco.

César Lévano

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