El adiós de un embajador

Entrevista con Luis Delfín Pérez, embajador de Cuba en el Perú, que deja su puesto a la nueva embajadora Juana Martínez.

| 21 agosto 2011 12:08 AM | Especial | 2.3k Lecturas
El adiós de un embajador
(1) El embajador Luis Pérez Osorio es optimista sobre el futuro de las relaciones bilaterales. (2) El canciller Rafael Roncagliolo destacó la amistad peruano-cubana.
ENTREVISTA
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Llegó a Lima en el 2006 para hacerse cargo de una representación diplomática que venía de un período de enfriamiento en la relación entre Cuba y el Perú, y cuando asumía el poder un nuevo gobierno que no expresaba muchas simpatías hacia la isla. Su nombre, Luis Delfín, diplomático cubano de carrera que, antes de entregar sus cartas en Torre Tagle, estuvo a cargo de la Embajada en Rumanía, y que al final de su misión en nuestro país regresó a La Habana el 18 de agosto, para ser reemplazado por una embajadora, Juana Martínez, que llegará al país en las próximas semanas. Antes de abordar el avión, nos concedió la presente entrevista.

-¿Qué balance hace de su gestión en estos cinco años?
-Nos habíamos propuesto cambiar una tendencia en la relación entre los Estados, que atravesó por momentos críticos cuando el gobierno de Toledo votó contra Cuba en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU bajo la iniciativa de los Estados Unidos. Entonces nos propusimos reconstruir la relación a pesar de las diferencias que podía haber con el gobierno de Alan García y lo logramos.

En cinco años ha habido un fuerte intercambio en temas multilaterales, con muchas coincidencias y respeto por las discrepancias. Hemos realizado actividades de cooperación en salud pública como el convenio de colaboración en Salud que determinó la permanencia en Pisco de la brigada médica llegada tras el terremoto de 2007; el impulso a la brigada oftalmológica del Cusco, o el programa de atención médica en Sócota, Cutervo, Cajamarca. También ha habido intercambio de estudiantes y profesionales. Más o menos han llegado al Perú unos mil profesores cubanos por año. Asimismo han dictado maestrías internacionales para docentes peruanos. También se han entregado unas mil becas para estudiantes peruanos de diversas especialidades, con predominancia de la medicina, pero también en pedagogía, ingeniería y deportes.

Actualmente hay unos 50 instructores cubanos de alto nivel en diversas disciplinas deportivas, trabajando en el Perú. El saldo para los dos países es bueno y creo que me voy cuando las relaciones se hacen aún más estrechas con la nueva administración del presidente Humala.

-¿Cuál fue el momento más importante de la relación en estos cinco años?
-Sin duda con la cooperación médica cubana a raíz del terremoto del 2007. El sismo fue la noche del 15 y nosotros llegamos el día 17 y ese mismo día instalamos el primer hospital que funciona hasta ahora. Los primeros damnificados fueron atendidos en el aeropuerto de Pisco, porque no había tiempo que perder.

Nunca pedimos ayuda para poder ayudar. Por eso llegamos con todo, hasta con los grupos electrógenos para trabajar de noche. Y como faltaba energía en la ciudad, colaboramos con las casas que estaban cerca del hospital que se conectaron con nosotros para ser abastecidas.

Creo que esta fue una experiencia muy importante que ha tenido como su mejor recompensa el reconocimiento de la población y su pedido constante para que continúe nuestro trabajo.



-¿Ha tenido oportunidad de conocer al Perú y su gente?
-He recorrido casi todo el país, pero me queda el déficit de no haber llegado a Loreto, donde ha habido muchas expresiones de solidaridad con Cuba. He hecho cientos de amigos en este país, y he recibió un honor inmerecido por la decisión del actual gobierno de otorgarme la Orden El Sol del Perú que, por supuesto, refleja el buen nivel de las relaciones y la recibí sobre todo como un homenaje al pueblo cubano.

También la Universidad Ricardo Palma me ha hecho entrega de una significativa distinción académica. Pero si revisas mi maleta verás decenas de diplomas de huésped ilustre, conferidas por distintas ciudades, medallas y llaves de la ciudad, tapetes conmemorativos y mucho más. Son muestras de cariño de inmenso valor para mí. Me voy con el corazón lleno de recuerdos peruanos y con un hijo nacido en el Perú.

-¿Y las Casas de Amistad Peruano-cubanas?
-Cuando llegué había unas cuarenta casas y ahora hay más de doscientas registradas y posiblemente lleguen a ser unas 250. Lo más importante es que estas son organizaciones de base, a diferencia de otros países en que funcionan estructuras nacionales que a veces se dividen y contraponen. Aquí tenemos un movimiento muy amplio y muy desde abajo. En octubre, en Arequipa, debe realizarse el 12º Encuentro Nacional de Solidaridad con Cuba.

Por el trabajo de las Casas de la Amistad se conoce bastante en el país acerca del caso de los cinco héroes cubanos presos en los Estados Unidos. Además se ha podido vencer la campaña represiva que quiso identificar estas organizaciones con actos de violencia promovidos desde el exterior. Se probó que eso nunca fue verdad y que estas organizaciones nacían y se multiplicaban por impulso propio y estrictamente con fines de amistad con Cuba.

-¿Cuál es su próximo destino?
-No tengo aún definido un nuevo lugar. Por ahora voy al Ministerio de Relaciones Exteriores. Cuba tiene actualmente 150 embajadas en todo el mundo y una quinta parte aproximadamente de los embajadores rota cada año.


Raúl Wiener

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