El adiós al Alma del Sara Sara

Fue su último deseo: regresar al Perú, a su tierra y sentir el calor de su gente. Y eso fue lo que cumplieron sus amigos y conocidos y quienes crecieron con su música.

| 21 abril 2013 12:04 AM | Especial | 3.4k Lecturas
El adiós al Alma del Sara Sara
(a) Se le concedió su último pedido al Alma del Sara Sara, Nelly Munguía: regresar a descansar por siempre en el Perú. (b) Velorio fue una fiesta.
Con canciones y lágrimas, el 12 de marzo último, fue velada Nelly Munguía en el Ministerio de Cultura, en una multitudinaria despedida.
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Fue en un ambiente del Ministerio de Cultura, ubicado en San Borja, donde diversos músicos dieron un multitudinario adiós a Nelly Munguía con canciones y aplausos que remecieron el local hasta casi las 11 de la noche. Era, después de todo, la víspera antes de que sus restos descansen para siempre en el Parque del Recuerdo de Lurín.

Y entre familiares, amigos, conocidos y artistas que trabajaron con ella o crecieron con su música, interpretaron al unísono títulos como “Sonqollay”, “Expreso Puquio”, “Cuando recuerdo tus caricias”, entre otros que sirvieron para hermanar a los asistentes en un mismo sentimiento: la sentida despedida a una artista querida por el Perú.

La joven huancavelicana Violeta Sisay cantó la muliza “Cuando recuerdo tus caricias”, canción que popularizó Picaflor de los Andes. Ella conoció a Munguía en el año 2005, en la Casona de San Marcos. Cuenta que Munguía la escuchó cantar y la animó seguir ese camino.

Justiniano Alvarado resaltó que Nelly Munguía “fue una cantante nacida del pueblo y fue grande porque cantó para todo el pueblo; una auténtica voz de Parinacochas. Debemos señalar que se inició cantando con los Hermanos Alvarado. Queda su ejemplo como un gran referente para las cantantes actuales y del futuro”.

Manuel Silva “Pichinkucha” recordó que cuando él era director musical en Iempsa, “ella grabó algunos discos” y así tuvo el privilegio de escucharla en vivo: “Tenía una vocalización única. Un hondo sentimiento. Reflejó el verdadero sentir ayacuchano”.

Leonidas Cervantes (hijo), del Trío Chuquibamba y Los Errantes de Chuquibamba, conoció a la familia de Munguía desde niño. “Con la familia hay una relación de muchos años. Siempre contamos con el apoyo de Nelly en nuestra carrera” señaló.

Wilfredo Calle, “El Solitario de Puquio”, pionero de la música tradicional de Puquio con arpa y violín, como lo reconoce Cervantes, es uno de los que ha viajado con Nelly Munguía por todo el Perú. “Cuando hacían la caravana con los Errantes de Chuquibamba, viajábamos por 30 días”, rememora Calle: “Con Nelly hemos viajado por Puquio y Lima… Hicimos nuestros pinitos en una peña de La Victoria cuando recién Nelly era reconocida como el Alma del Sara Sara. En Iempsa hemos grabado muchos discos: yo como el Solitario de Puquio y ella como el Alma del Sara Sara. Teníamos tanta confianza que me pedía recogerla de algún lugar y yo me iba con mi Volkswagen por ella. Cuando me escuchaba tocar Siwar Qente, lloraba. Esta noche le he cantado ‘Expreso Puquio’, una de las canciones que más le gustaba”.

La cantante Saywa también estuvo presente en el velorio. Para ella, Munguía “era una de las grandes cantantes de la música ayacuchana. Con ella se cierra una etapa de grandes intérpretes de la talla de Picaflor de los Andes, Pastorita Huaracina y Flor Pucarina. La conocí por sus discos. Personalmente, solo la vi unas veces. Creo que la conocí más como artista y fui siguiendo su música”. A su lado, Martina Jara recuerda que fue su profesora de canto, “entre 1987 y 1991”. Fue “la mejor época de Nelly”, afirma Saywa. “Conmigo grabó ‘Plegaria’, entre otros discos, junto con el maestro Víctor Angulo, Julio Humala, entre otros”, dice Jara. La portada de ese disco se hallaba al pie del féretro de Munguía en el velorio. Amanda Portales, “La Novia del Perú y del Mundo”, prorrumpió en lágrimas en pleno discurso, y cantó hasta quedar ronca al lado del féretro.

La intérprete Dolly Príncipe recordó su relación laboral con Munguía. Con amigos profesionales formaron la asociación ecológica “Canto Vivo”, de la cual “Nelly Munguía era la vicepresidenta. El presidente es Jesús Veliz, y la secretaria, yo”, dijo Príncipe. “La voz de Nelly, a los migrantes, nos devuelve a la tierra”, afirmó. “Suena muy telúrico. Su voz tiene personalidad. Nelly perteneció a una generación de mujeres andinas que tuvieron mucha fuerza. Ella cantó en una época más difícil que la nuestra y siempre llevó el atuendo con dignidad”.

El cantautor Julio Humala hizo una confesión: “La primera vez que acompañé profesionalmente a músicos, fue cuando yo tenía 15 años, en Cora Cora. Era un recital y Nelly necesitaba una guitarra de acompañamiento. Cuando vine a Lima con el Dúo Arguedas, me invitó para participar con ella. En 1991, fuimos a Corea. Me decía Juliucha y nos bromeábamos siempre. Era muy bromista”.

Desde diversos rincones del Perú y el mundo llegaron familiares de Nelly Munguía para darle el último adiós. Lino Altamirano Munguía, uno de sus hijos, limeño residente en Suecia, afirmó que “como todo artista, ella quería estar al lado de su público, en su tierra”, y que por eso cumplieron su último deseo, el ser enterrada en su país.

Su hija Liz Mabeth Alegría Munguia, limeña radicada en Estados Unidos, pasó los últimos dos meses con su madre. “Lo único que quería era venir aquí, estar en un concierto para marzo, pero falleció antes”, comentó. “Quería estar en su tierra, para su cumpleaños. Amaba el Perú. Hace un año que le diagnosticaron el cáncer”.

Entre las personalidades que acudieron a esta despedida estuvieron también Eusebio “Chato” Grados, quien cantó a viva voz, y Juan de Dios Rojas, así como otros artistas que crecieron con la voz del Alma del Sara Sara y la conocieron personalmente o a través de su música.

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