Disputas en la cima

La disputa verbal entre el ministro del Interior, Daniel Urresti, y el exoperador montesinista Óscar López Meneses indica que, más allá de las palabras, un gran desorden reina en las alturas del poder.

| 22 octubre 2014 01:10 AM | Especial | 1.2k Lecturas
Disputas en la cima
Disputas en la cima
Por: César Lévano
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El problema real no está en el intercambio de palabras gruesas entre los dos personajes, sino en los secretos que López Meneses guarda respecto al centro de espionaje que había instalado en el residencial distrito de Surco. La información oficial expresa que, en realidad, la excesiva vigilancia y protección al lugar se debía a que allí estudiaba un hijo de la pareja presidencial.

Lo curioso es que el centro educativo del niño está a 300 metros del condominio de López Meneses.

Apenas estalló el escándalo, apunté una conjetura: la posibilidad de que el centro de operaciones de López fuera una agencia al servicio de inteligencia extranjera. Me reafirmó en esa hipótesis una información que vi en una televisora local que informaba que, después de la denuncia periodística, alguien retiró equipos de esa residencia.

Algunos políticos de oposición afirman que la orden de instalar ese centro provino de Palacio. Si eso fuera cierto, la conexión no provendría necesariamente del presidente Ollanta Humala. No hay que olvidar que López Meneses tenía gran cercanía con el entonces asesor presidencial Adrián Villafuerte.

En diciembre del 2013, Gustavo Gorriti ahondó en el hecho de que López Meneses perseguía, obstinadamente, ejercer influencia en el arma de Inteligencia del Ejército. Fue así como propuso construir en el Pentagonito una sauna para generales, lo cual fue financiado por Félix Moreno, presidente del gobierno Regional del Callao.

La investigación publicada por IDL-Reporteros explicaba: “Está claro que el propósito de López Meneses no fue entrar en el negocio de saunas y baños turcos. Su objetivo central fue lograr el control de la inteligencia militar”.

Al reactivarse ese servicio en el Ejército, López Meneses empleó su influencia para que sus dos primos los coroneles Oswaldo Zapata y Luis Zapata se incorporaran a él.

El papel del agente montesinista era decisivo. En cierto momento buscó que uno de sus primos fuese nombrado Jefe del Batallón de Inteligencia del Ejército. A esto se opuso el flamante jefe de ese órgano, Carlos Rivera. Esta conducta le costó caro a Rivera. En el 2011 lo destacaron a Iquitos.

Hay varios misterios en el caso. Uno tiene que preguntarse por qué es tan afanoso López Meneses en infiltrar los servicios de inteligencia. A quién sirve. Otra interrogación busca saber si la investigación del caso ha analizado las pantallas de seguridad que el municipio de Surco manejaba.

César Lévano


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