Diplomáticos peruanos salvaron judíos de nazis

Esta historia de coraje y humanismo ha sido plasmada por el ministro Juan del Campo Rodríguez en el libro de reciente aparición “El Tercer Reich visto por Torre Tagle. Crónicas Peruanas de la Segunda Guerra Mundial”.

Por Diario La Primera | 14 oct 2012 |    
Diplomáticos peruanos salvaron judíos de nazis
El diplomático Giorffino recuerda el altruismo de sus antecesores diplomáticos.
HÉROES ANÓNIMOS DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

El diplomático, actualmente en la Embajada del Perú en Colombia, es autor de otros libros como “Pearl Harbor la historia secreta: la diplomacia peruana en Japón durante la II Guerra Mundial”, donde revela cómo un funcionario de Torre Tagle alertó a un repre-sentante de Estados Unidos que la flota norteamericana sería atacada sorpresivamente por los japoneses en Pearl Harbor, sin ser escuchado.

LA PRIMERA conversó con el Ministro Gino Giorffino Cunibertti, presidente de la Asociación de Funcionarios del Servicio Diplomático del Perú, quien escribió el prólogo del interesante texto y en días pasados presentó la obra.

“Este libro revela que hubo Schindlers (referencia al empresario de la obra La lista de Shindler) peruanos que a riesgo de sus vidas ayudaron a muchos judíos otorgándoles visas y pasaportes peruanos para escapar de la persecución de los alemanes. Por estas gestiones llegaron a nuestro país 500 de esos ciudadanos”.

APOCALÍPSIS
“El libro, basado en documentos oficiales de la época que se encuentran en el Archivo Central del Ministerio de Relaciones Exteriores, transmite retratos desgarradores y transporta a un mundo donde los bombardeos, los combates encarnizados, las masacres de civiles y los desplazamientos de pueblos, eran pan de todos los días, como un Apocalipsis llevado a la realidad”, precisa Giorffino.

Uno de los casos más dramático que el libro relata es el del diplomático y escritor Francisco García Calderón, hijo del presidente durante la guerra con Chile, compañero de colegio de José de la Riva Agüero y antiguo representante del Perú en Francia, quien llegó a ser confinado en 1943 en el campo de concentración de Bad Godesberg.

HITLER Y BENAVIDES
El diplomático recuerda además el caso de Enrique Gildemeister, exministro de Educación que asumió la jefatura de la legación (embajada) peruana en Berlín en agosto de 1931.

“El 23 de abril de 1934 cuando los nazis llevaban quince meses en el poder señalaba proféticamente en uno de sus oficios a Lima: ‘estoy por temer que dentro de muy poco se producirá una guerra en Europa, tanto más que Alemania, a juzgar por lo que puede verse, se arma activamente’. Tiempo después se produciría la Noche de los Cuchillos Largos”.

Si bien un grueso grupo de diplomáticos peruanos optó por la defensa de los judíos hubo otros como Manzanilla, ministro peruano en Roma que mostraba su simpatía por los nazis.

Del Campo señala en su libro que hubo cierta empatía entre Hitler y el presidente Benavides “a quienes unía la filosofía del autoritarismo con respecto a la conducción del Estado”.

En un informe desde Berlín el 25 de abril de 1940 Gildemeister muestra el desconcierto que le causó conocer la decisión del gobierno peruano de condecorar con la Orden del Sol del Perú en el grado de Gran Cruz al ministro de Relaciones Exteriores del Reich Joachim Ribbentrop, el que años después sería ejecutado luego del célebre Juicio de Nuremberg.

El mismo Gildemeister escribió una detallada crónica sobre la participación de la selección peruana de fútbol en los Juegos Olímpicos de 1936 que, tras anularse un partido ganado por los peruanos –lo que se atribuye a presiones de Hutler-, se negó a continuar en la brega y regresar.

REPRESIÓN
La defensa de los diplomáticos peruanos a los judíos ori-ginó la destitución de varios miembros de la Cancillería, entonces a cargo de Alfredo Solf y Muro, que trabajaban en Europa. Uno de los injustamente destituidos fue el secretario José Gambetta, quien terminó abandonado y viviendo en la indigencia, en la que murió.

“Si bien el pueblo peruano fue solidario con los judíos europeos que llegaron en busca de refugio, prevaleció la injerencia de sectores identificados con el nazismo, quienes ejercieron una fuerte influencia tanto en los medios de prensa como en la propia Cancillería que tenía bajo su responsabilidad el visado de los pasaportes, de ahí que, a diferencia de Argentina, México y otros países, fueron pocos los que llegaron a Perú”, afirma Giorffino.


Denis Merino
Redacción


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