Diplomacia para el cambio

En la reciente juramentación del nuevo vicecanciller Fernando Rojas Samanez, el ministro de Relaciones Exteriores, Rafael Roncagliolo, consideró pertinente hacer un balance de la política exterior, a 20 meses de iniciado el gobierno del presidente Ollanta Humala. Por la importancia de sus reflexiones, presentamos un extracto a nuestros lectores.

| 08 abril 2013 12:04 AM | Especial | 1.5k Lecturas
Diplomacia para el cambio
El canciller Rafael Roncagliolo reflexiona sobre la política exterior del Perú.
CANCILLER RAFAEL RONCAGLIOLO

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Buscamos lo mejor de cada mecanismo de integración y organización. Por ejemplo, tenemos la presidencia de Unasur y participamos activamente en la Alianza del Pacífico -ambos mecanismos surgieron además de propuestas peruanas-. Hemos recibido a los 31 países del Aspa del año pasado; y recibiremos nuevamente a los países de Apec el 2016. Y por eso también podemos ejercer un rol de ponderación como el que tuvimos en la OEA, donde logramos fortalecer el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, como ha sido ampliamente reconocido.
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Esta es una buena oportunidad para preguntarnos dónde estamos y a dónde vamos. Al asumir el mando, el Presidente Ollanta Humala nos encargó una asignatura pendiente y tres perspectivas de largo plazo. La asignatura pendiente y prioritaria es la defensa de los intereses nacionales en la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Las tres tareas de largo aliento son:

1. Profundizar la integración regional.
2. Una mayor y mejor proyección al mundo.
3. La debida atención y la reivindicación de los peruanos migrantes.

Han pasado veinte meses y podemos registrar algunos avances importantes. Quisiera referirme solo a algunos de ellos.

Hemos presentado los alegatos peruanos en La Haya. El fallo podría darse a mediados de este 2013. El Perú acatará y ejecutará la sentencia de la Corte de Justicia y reitera su satisfacción porque el mismo compromiso ha sido ratificado con toda claridad por el gobierno de Chile.

Como siempre lo ha hecho, el Perú busca aquí una solución pacífica de un diferendo jurídico. Una vez ejecutada a plenitud la sentencia de La Haya, no tendremos diferendo alguno en materia de límites, habiendo culminado, por fin, la delimitación total de nuestras fronteras, a casi 200 años de vida como república independiente. Estaremos dando un ejemplo de civilización.

El siglo XIX fue en América el siglo de la barbarie. El siglo XXI tiene que ser - y será - el siglo de la civilización, de la paz y la integración. Aspiramos a una paz duradera y constructiva. Aspiramos a la concordia. La solución pacífica conforme a derecho será la afirmación de la concordia entre nuestros países. La concordia implica una visión común de futuro, pero implica literalmente además una comunidad en los corazones, esto es, en la voluntad.

VECINOS
La concordia debe regir no solo en nuestras relaciones con Chile; la concordia es la base para la construcción de una América Latina fuerte, unida e integrada. Nuestro objetivo general de crecimiento con inclusión requiere una vecindad estable y favorable a la cooperación y a la integración.

América del Sur representa el 20% del comercio exterior peruano. Es además un importante destino de las exportaciones con valor agregado y con participación de las Pymes. Esta es una prioridad para un gobierno que cree que el crecimiento no está garantizado si no tiene como base la inclusión.

Por eso, el Perú mantiene su compromiso firme con todos los procesos de integración regional de los que forma parte: La Comunidad Andina, UNASUR, CELAC, la Alianza del Pacífico. Cumplimos un papel constructivo y concertador que es reconocido y valorado en la región.

Estamos consolidando de una manera muy significativa nuestra relación con los países vecinos.

Con Chile estamos desarrollando una agenda integral no solo para después de La Haya, sino para antes y después del fallo. Hemos tenido acuerdos en momentos sensibles como el problema de las minas el año pasado y estamos en un proceso de construcción de genuina confianza.

Con Ecuador tenemos una relación modelo, con gabinetes binacionales e incluso con la unidad binacional de desminado humanitario que hemos propuesto y puesto al servicio de otros países.

Con Bolivia, con el que sostenemos una unidad indestructible. Hemos sometido ya a Congreso el Protocolo Complementario de los Acuerdos de Ilo para Mar Bolivia, que estamos seguro será la mejor expresión de nuestra solidaridad en materia de facilitar su salida al mar.

Con Brasil, celebramos 10 años de alianza estratégica. Estaré pronto en Brasil para revisar la intensa agenda bilateral, que incluye facilitación del comercio, negociación de acuerdos bilaterales que permitan la adquisición de distintos equipos con transferencia de tecnología; y la cooperación energética.

Con Colombia, estamos fortaleciendo la integración, la cooperación y el desarrollo fronterizo.

PORRAS Y GARCÍA BEDOYA
En el largo plazo, como suele decir el Presidente Humala, solos quizá podamos avanzar más rápido, pero juntos avanzaremos mejor y llegaremos más lejos. Por eso, buscamos los consensos, como lo ha hecho el Perú desde que convocó al Congreso Anfictiónico de Panamá, pues como lo señalaba siempre Alberto Ulloa Sotomayor, el Perú fue siempre un país concordante de la unidad latinoamericana.

Reivindicamos esta tradición latinoamericanista de la política exterior peruana, inspirada, en las últimas décadas, en tres ejemplos que quisiera mencionar brevemente:

Raúl Porras Barrenechea tratando de impedir la marginación de Cuba en San José de Costa Rica, en 1960;

Segundo, Carlos García Bedoya, discípulo de Porras, en 1979, impulsando a los países andinos al reconocimiento de beligerantes a los rebeldes nicaragüenses, punto de partida para la paz centroamericana gestada bajo la conducción del Embajador Javier Pérez de Cuéllar como Secretario General de Naciones Unidas, y con la participación de un numeroso grupo de peruanos, entre ellos Diego García Sayán y Manuel Rodríguez, que fueron también luego cancilleres del Perú; y de los Embajadores Belevan y De Soto como representantes de la OEA y Naciones Unidas.

Tercero, Allan Wagner, discípulo de Carlos García Bedoya. En 1985, convocando al Grupo de Apoyo a Contadora, que dio origen al Grupo de Río y, ahora a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe, Celac. El Perú responde a una sólida tradición de búsqueda de consensos y de búsquedas de soluciones propias, independientes y creativas para los problemas regionales. Y con ello el Perú sirve a sus propios intereses.

CAMBIO E INTEGRACIÓN

Por eso, permítanme citar a Carlos García Bedoya:

“Hay una disyuntiva evidente. De un lado, una diplomacia pasiva que se mueve en el terreno ya deslindado por el esfuerzo y la voluntad, cuando no por el interés de otros, lo que comporta una aceptación de la realidad, tal como ya está dada y construida; esto es una diplomacia de preservación. De otro lado, una diplomacia que actúa como expresión de la voluntad de un pueblo para modificar de alguna manera el orden establecido, que no acepta la realidad internacional como está dada, que quiere contribuir a una redistribución del bienestar y de las responsabilidades. Es una diplomacia para el cambio, una diplomacia de participación”.

Entre ambas diplomacias, optamos claramente por la diplomacia para el cambio. Lo digo una vez más, estamos convencidos que esta es la hora de América Latina y de la unidad latinoamericana; no es la hora de los anacrónicos bloques geopolíticos del siglo XIX o XX ni de los bloques ideológicos antagónicos, como pretendían los maniqueísmos propios de la guerra fría, hoy obsoletos.

Al lado de esta primera tarea de largo plazo, que he recibido del presidente Ollanta Humala, referido a la unidad latinoamericana, recibimos también el encargo de asegurar una mayor proyección del Perú en el mundo. No hay contradicción ni mera yuxtaposición entre el objetivo de la unidad y la concordia latinoamericana, y el objetivo de lograr una proyección del Perú en el mundo. Al contrario, la unidad y la concordia regionales aumentarán nuestra presencia y nuestra competitividad regional.

Nos alegra haber contribuido al largo proceso, como resultado del cual el Perú es visto hoy con otros ojos por el mundo. Tenemos una calificación de riesgo que nos hace ser percibidos como un socio sólido y confiable para las inversiones. Un banco, el HSBC, considera que seremos una de las treinta economías más grandes del mundo el 2050. Hoy tenemos el puesto 50 dentro del ranking mundial. Estamos en el cuarto superior. Aspiramos a estar en el quinto superior para el año 2021 y estar entre los primeros 20 para mediados del siglo. La condición para lograrlo, está claro, es que nuestro crecimiento se vuelva inclusivo. No hay garantía de crecimiento verdadero si no es en base a un crecimiento que beneficie al conjunto de la población.



LIDERAZGO EMERGENTE
Por eso es que también somos apreciados con un liderazgo emergente en la región, pues el Perú juega, otra vez cito a García Bedoya, en diversos tableros. Buscamos lo mejor de cada mecanismo de integración y organización. Por ejemplo, tenemos la presidencia de Unasur y participamos activamente en la Alianza del Pacífico -ambos mecanismos surgieron además de propuestas peruanas-. Hemos recibido a los 31 países del Aspa del año pasado; y recibiremos nuevamente a los países de Apec el 2016. Y por eso también podemos ejercer un rol de ponderación como el que tuvimos en la OEA, donde logramos fortalecer el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, como ha sido ampliamente reconocido.

Para consolidar este doble rol -integración regional y proyección del Perú al mundo- necesitamos un Servicio Diplomático con mayor presencia en el globo. Siguiendo las indicaciones del Presidente Humala, estamos incrementando nuestra presencia en todo el mundo, abriendo nuevas embajadas como Arabia Saudita, Vietnam y Ghana; y reabriendo las que fueron cerradas en los últimos años, como Suecia y Trinidad Tobago; así como adquiriendo locales para embajadas y consulados.

En un mundo global el Perú aspira a una presencia global. Con la independencia empezamos a pensar en los países vecinos, en Norteamérica y Europa, que fueron las partes del mundo a las que el Perú envió sus primeros representantes. Luego hemos incorporado al Asia Pacífico –el presidente partirá mañana a China, como estuvo antes en Japón y Corea-. Y ahora tenemos que fortalecer nuestra presencia en los países árabes y el Caribe y más adelante en el Africa subsahariana y Asia Central.

CENTRO IMPORTANTE
Prueba contundente de esta apertura la constituye el hecho de que el Perú es un centro muy frecuentado por la comunidad internacional. Ya tuvimos la Cumbre de Aspa y UnasuR y en pocas semanas más el Foro Económico Mundial para América Latina en Lima. El 2013 tendremos el 35 Período de sesiones de Cepal; el 2015, la Reunión Conjunta del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, probablemente la reunión más grande que se haya efectuado en Lima; y también la 15 Conferencia General de la Onudi. Y en el 2016, ya con el próximo gobierno, nuevamente la Cumbre de Apec, y la 14 Conferencia General de Unctad. Esta suma de eventos demuestra el interés que el Perú ha adquirido como centro de encuentro internacional y la capacidad de convocatoria que el Perú tiene.

Y tenemos que seguir avanzando hacia nuevos retos. Continuar con una agenda de política exterior que profundice aún más la integración regional, la proyección externa del Perú y la promoción de los peruanos en el exterior. El fortalecimiento institucional debe ser continuado y acentuado para procurar una mayor eficiencia y una mayor eficacia para la Cancillería.


Fernando Rojas Samanez.

NUEVO VICEMINISTRO
El canciller dijo sobre el nuevo vicecanciller: “Para esta nueva etapa hemos designado al Embajador Fernando Rojas como Viceministro de Relaciones Exteriores. Estamos seguros de que su amplia trayectoria, su profundo conocimiento de los asuntos políticos y económicos junto con su capacidad de gestión, serán aportes muy valiosos para acompañar nuestra tarea de promoción y defensa de nuestros intereses nacionales. Invoco a todos a prestar toda su colaboración a la gestión del Embajador Fernando Rojas como viceministro de Relaciones Exteriores, lo que sin duda repercutirá en resultados y logros mayores para la política exterior del Perú.”

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