Después del sufragio

Aparte de la derrota municipal de Susana Villarán, el domingo se produjo una derrota mayor, una catástrofe nacional: la del Apra. El partido que Alan García dirige ha sido barrido por el voto en el norte, el centro y el sur. En Lima, hasta su bastión de décadas, Breña, le ha dado la espalda.

| 07 octubre 2014 10:10 PM | Especial | 1.6k Lecturas
Después del sufragio
Después del sufragio
Por: César Lévano
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He ahí un resultado histórico, cuyo autor es el apóstata que enterró el último resto del Apra auroral y sus banderas de antiimperialismo, reivindicación obrera y campesina, afinidad con la cultura popular y la literatura.

De las urnas limeñas surge la sorpresa de Enrique Cornejo, quien, evidentemente, no contaba con el auspicio del doctor bamba y que ganó puntos en un debate en que se apartó de la retórica vacía, plagada de denuestos y soberbia de García. Cornejo ganó puntos con la técnica del debate de ideas y propuestas, sin rebajar al adversario.

Por más que García quiera ocultarlo, del Apra le ha salido un competidor en ambiciones presidenciales. Casi podría apostarse que Cornejo es una mejor carta que García ante la opinión pública no solo provincial.

Cornejo no es un aprista rebelde. Algo más: fue cómplice del doctor imaginario en el tráfico, aciago para la economía nacional, de los dólares MUC, vendidos a precio de huevo a empresas tramposas, así como en la venta del terreno de la aviación civil a precio de regalo a una empresa peruano-chilena, en acto que puede calificarse de traición nacional.

Guzmán Gallardo, dirigente de Vanguardia Aprista, ha precisado que Cornejo, como presidente del Instituto de Comercio Exterior, fue “el principal gestor de la danza de dólares MUC y todo el festival de repartición millonaria de dólares entre los amigotes de Alan García”.

García teme sin duda a Cornejo, porque en caso necesario, puede desvelar “inversiones” turbias de García en la selva.

Los comicios municipales han parido otro presidenciable: Luis Castañeda. García lo apadrinó en la campaña, mediante el ataque a Susana Villarán.

García debe de estar preocupado por los fracasos del Apra en el voto regional y municipal. Sabe que ese resultado es la culminación de su trabajo de enterrador del Apra. Y que por eso es probable que en Trujillo, otrora capital del “sólido norte” aprista, surja un movimiento de lucha contra su condición de mariscal de las derrotas. Tendrá que dialogar con Dios –o con el diablo– para contarle sus penas y pedirle consejos.

César Lévano

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Colaborador 9324 La Primera Digital