Derecha terruca

Pretender ganar una elección de la forma en que ésta se viene dando, expresa la condición moral de los sectores que apoyan a Lourdes Flores y de ella misma. La mayoría de las conductas y acciones de la campaña de demolición constituyen formas delictivas claramente identificadas en el Código Penal: calumnia, injuria y difamación. Desde directores de diario hasta asesores del equipo de campaña, al cometer estas infracciones se convierten en delincuentes. Lo más seguro es que nunca sean juzgados, pero eso no quita la responsabilidad. La cifra negra, es decir los delitos que nunca se descubren o juzgan, es un porcentaje elevado de todos los actos delictivos cometidos en una sociedad.

 

Por Diario La Primera | 02 oct 2010 |    
Derecha terruca
(1) Lourdes Flores Nano se sumó en los últimos días a una campaña de demolición que utiliza prácticas poco democráticas. (2) Volantes apócrifos, otra herramienta de la guerra sucia de la derecha.
La campaña es violenta. El entorno de la candidata Lourdes Flores emplea tácticas del montesinismo.

Más datos

Primero indignación, después rechazo, luego risa, pena y finalmente vergüenza ajena produce ver a la derecha y sus asalariados, confabulando en su caverna, aliada de Sendero Luminoso.

Algunos analistas se cuidan aún de no identificar a Lourdes con la collera que la sostiene. Lo cierto es que su desequilibrio en el debate permitió que todo el país oiga de su boca, y no por el chuponeo, al menos una calumnia, otra injuria y una difamación contra Susana.

Me queda claro que la política permite excesos, pero no delitos. La naturaleza del equipo de Lourdes, su desesperación y sus voceros en los medios, no tienen nada que envidiar al montesinismo que le achacan a otros. Son peores, porque se escudan en una decencia que ellos no albergan ni por error.

Empleada de narco
No se le ha demostrado a alias Cataño la magnitud de su negocio ilícito, pero es obvio que alguien que pierde cuatro aviones y compra otros cuatro como si nada, muy probablemente es un lavador de dinero, y además es acusado de haber sido capturado con toneladas de pasta hace dos décadas.

En ese contexto Lourdes hace diez años es al menos la empleada de un ex narco, y así pudo llegar a ser presidenta del país. De ahí para abajo cualquier otra comprobación es anecdótica, pero no por ello menos relevante.

Lourdes no es una demócrata, ese cuento ya fue; ella es una careta, una risa forzada, una piscina sucia, un tongo del dinero, un discurso paporretero. Si alguna vez fue natural, esos tiempos la dejaron y prefirió negociar con la más profunda mafia aprista el dinero de todos los limeños para acordar construcciones siendo sólo una candidata.

La exaltación de la derecha que no gana elecciones pero ejerce el poder, es una radiografía de cómo se maneja el país. Si ahora lo vemos públicamente, es fácil imaginar cómo se procesan las decisiones en ministerios y otros niveles de gobierno en los que el pensamiento único, como es obvio, domina la acción gubernativa.

¿Qué distingue entonces a estos señorones y señoronas frente a los grupos fundamentalistas, radicales y terroristas a los que señalan con el dedo? Pues no mucho, y me animaría a decir que casi nada, que los unos son la continuidad de los otros, que la cúpula de Sendero es la foto en negativo de asesores y políticos que deciden meter bala a la protesta.

En medio de todo ello, persiste una crítica periodística o análisis contemplativo, al que le cuesta demasiado describir las realidades que hoy se trasparentan sin atenuante.

Algunos hacen el esfuerzo para visibilizar la arbitrariedad, pero su respetable opción es transitar por la línea de la inexistente imparcialidad u objetividad, y ello evita que puedan colocar las palabras justas en el momento preciso que es hoy y no la próxima semana.

Terror y fraude
El fraude no sólo es cambiar los votos o las actas como saben hacer y recomiendan algunos asesores de Lourdes, sino que se conforma desde una prédica abyecta que busca justamente impedir la libre voluntad de la gente expresada en el voto.

Se trataría entonces de la construcción de una manipulación, como toda manipulación fraudulenta, inexacta, tendenciosa. No es una interpretación política, el diccionario lo define así, no por gusto. (Fraude: Acción contraria a la verdad y a la rectitud, que perjudica a la persona contra quien se comete. DRAE última edición).

Entonces llegamos al 3 de octubre, con una derecha que no tiene ningún recurso más que el terrorismo (entendido como las acciones para generar terror en la población con fines políticos). Un terrorismo sin bombas, pero sí con conjuras evidentes, en las que participa protagónicamente El Comercio y sus satélites, sin poder conservar ya las formas que hasta ayer guardaban, con un Fritz Du Bois canallesco, una Balbi cómplice de chuponeos simpáticos, un Paredes Castro patético; u otros como un Thorndike hediondo, un Mariategui senderista, una Delta hipócrita, un Vargas amoral, una Valenzuela vendida.

Primero indignación, después rechazo, luego risa, pena y finalmente vergüenza ajena produce ver a la derecha y sus asalariados, confabulando en su caverna, aliada de Sendero Luminoso porque lo revive, bruta y lacerada, incapaz de proponer otra interpretación de la realidad que no se la continuidad del miedo.

Pero esos tiempos ya fueron, y cada vez está más cerca la posibilidad real de que los recursos que por años le han dado resultado para torcer la intensión de la gente, queden sin potencia, porque como dice el refrán, no hay mal que dure cien años. Vayan poniendo el cronometro en cuenta regresiva para cuando este fundamentalismo les rebote en el espejo.

Alexandro Saco
Referencia
Derecha terruca

    Diario La Primera

    Diario La Primera

    La Primera Digital
    Diario La Primera comparte 119376 artículos. Únete a nosotros y comparte el tuyo.