Dentro de Urresti

Tenemos ya una larga lista de aspirantes reales y probables a la presidencia de la República. Hay para todos los gustos: desde un fabricante de pizzas hasta un espléndido chef de cuisine, pasando por un rector que no lee, un ciudadano estadounidense y un izquierdista encarcelado. El precandidato más entusiasta es Daniel Urresti, quien ganó pifias y aplausos como ministro del Interior de Ollanta Humala y, para más señas, es desde ayer miembro del Partido Nacionalista.

| 04 marzo 2015 10:03 AM | Especial | 4.6k Lecturas
Dentro de Urresti
Dentro de Urresti
Por: César Lévano
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Dicho partido, en proceso de extinción, a lo mejor puede ver en Urresti un salvador electoral.

Como todas las candidaturas, esta es discutible. Sobre Urresti pesa la acusación de haber participado en 1982 en el asesinato del periodista Hugo Bustíos, corresponsal de “Caretas” en Ayacucho. Luis Landa, magistrado de la Tercera Fiscalía Penal Nacional, debe decidir esta semana si se abre o no juicio oral a Urresti.

Si se le encontrara responsabilidad central en el caso, el exministro sería candidato a la cárcel más que a la presidencia. El oficialismo habría perdido así una pieza de recambio.

Otro cargo que pesa contra el general es más reciente. Es el caso Pichanaki, donde un joven murió abaleado, a pesar que la fuerza pública tenía, según el ministro Urresti, orden de no portar armas de fuego.

Esa tragedia apuró la salida de Urresti del gabinete ministerial. Hay allí un punto turbio que el precandidato debe aclarar: ¿Mintió respecto a las armas letales?

Más grave aún: Si existió la orden, pero esta fue desobedecida, ¿hubo (¿hay?) una quinta columna policial, una Policía paralela que considera que los problemas sociales deben resolverse a tiros? El precandidato debería contribuir a alcanzar una respuesta. De lo contrario, cargará con el muerto.

El personaje se anotó un punto a favor cuando emprendió combate contra las bandas de asesinos que matan dirigentes de construcción civil y extorsionan, amenazan y estafan a empresarios de ese sector.

Por supuesto que ese tipo de acciones de Urresti no podían ser gratas para el político que auspició y apoyó a la mafia seudosindical: Alan García. En más de una ocasión he condenado la onda de crímenes e inmunidad de esos maleantes, que han abierto una nueva etapa del crimen organizado en el Perú y agrandado las sombras de la inseguridad que padecen los peruanos.

El general (r) Urresti se distingue por sus denuncias y acusaciones contra Alan García y el fujimorismo. El humor ciudadano, contrario a esas dos fuerzas, ha favorecido sin duda la imagen del exministro. Queda por ver si eso se puede convertir en candidatura. Y en votos.

En momentos en que el partido que preside Nadine Heredia sufre continuas deserciones, la aparición del Urresti militante como gallo de tapada viene a ser un desconsolador premio consuelo.


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Colaborador 9324 La Primera Digital