Demasiado exceso

Acabamos de ver con estupefacción como persiste el ensañamiento y hasta el abuso contra la joven hija de una acaudalada empresaria que fuera asesinada en su casa, al haber pedido contra ella la Fiscalía nuevamente 35 años de cárcel, pese a que no parecen existir elementos sólidos y convincentes de que contrató a un sicario para que arrebate la vida a la madre.

| 19 junio 2014 05:06 PM | Especial | 1.6k Lecturas
Demasiado exceso
Un nuevo exceso
Por: Arturo Belaunde
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La pena había sido objeto de obvias dudas que evidentemente fueron tomadas en cuenta por la instancia superior, que ordenó por ello volver a juzgar a la joven, lo que obviamente significaba reevaluar el caso, analizar evidencias y abrir nuevos caminos al esclarecimiento, lo cual evidentemente no se ha hecho, más allá de cambiar el delito imputado, de parricidio, planteado en el primer juicio, por el de instigación al homicidio por lucro.

Tal cargo parte del supuesto de que la joven acusada le pagó al sicario colombiano autor confeso del crimen para que mate a su madre con el fin de acceder al legado que le había dejado su abuelo y que ella voluntariamente había cedido en administración a su madre; todo esto pese a que el sicario en su testimonio ha dicho que nadie le pagó y a que la joven recibiría la herencia de cualquier manera, pues era la única heredera.

Las premisas ratificadas constituían el principal factor de las dudas generadas por la primera sentencia. Mantenerlas y cambiar solo el delito imputado sin modificar la condena pedida equivale, según un abogado penalista amigo, a cambiarle a un ejecutado la horca por la guillotina, y refleja rigidez y vocación draconiana para imponer una versión construida en gran medida por cierta prensa a cuyos prejuicios, obsesiones e intereses suelen someterse algunos magistrados, dejando de lado la ecuanimidad y la independencia que requiere la elevada misión de impartir justicia.

Han sido por esos mismos factores que en el inicio de este segundo proceso se hubiera rechazado el pedido de la apertura de los correos electrónicos del hermano de la acusada y un allegado a él, que podrían dar nuevas luces y abrir nuevas posibilidades para llegar a la verdad y verificar o descartar elementos de juicio en el complejo caso.

Bajo esa presión se dan en diversos terrenos abusos y excesos judiciales, que llegan al extremo de imponer medidas desproporcionadas, con frecuencia antes de siquiera haber investigado a quienes muchas veces no pasan de ser altamente sospechosos, pero tienen el derecho a la presunción de inocencia y al debido proceso.

Es de esperar que los jueces actúen, en el caso que motiva este comentario, con cordura y sin la inusitada virulencia y la pasión puestas en la acusación, sin ceder a factores ajenos a la ley y la justicia.

Por: Arturo Belaunde G.


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