De Malambito a San Isidro

En Malambito recuerdan muy bien a Marco Antonio. “Era muy amigable y un ejemplo para el barrio”. De esa realidad muy pobre salió el estilista más famoso de Chollywood para, debido a sus éxitos, darse algunos lujos que la vida le negó en sus inicios.

Por Diario La Primera | 12 julio 2009 |  2.5k 
De Malambito a San Isidro
Cuando todo era felicidad.
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Se compró un auto último modelo y gustaba adquirir ropa y zapatos, porque le encantaba y aprovechaba, demás, que sus amigos le hacían descuentos. “No es que me sobre la plata”, decía, haciendo gala de su mo-

destia. Pero una vez pagó 1.800 dólares por un terno ‘Versace’; le daba vergüenza decirlo. Habitaba un lujoso departamento en San Isidro, donde hay evidencias de su peculiar predilección por la cultura hindú.

Marco Antonio era un tipo loco, aventurero, bien amigo de sus amigos, un emblema y ejemplo de que uno puede ser profeta en su propia tierra. Un gay que nunca ocultó sus inclinaciones sexuales y deslenguado por naturaleza. “Un día tuve un sueño erótico que se lo comenté a Gisela, ella se lo contó al personaje del sueño y me puse rojo de vergüenza…”., dijo travieso.

Así era Marco Antonio: una especie de Rey Midas de la farándula, uno de los más exitosos empresarios de la moda, que disfrutaba de sus descansos y temporada de verano en su casa de playa, que dirigía una revista femenina, que manejaba una ONG que luchaba contra el cáncer, estilista a tiempo completo, un joven ‘Manos de tijeras’ muy exitoso, que convertía en oro todo lo que tocaba, que lucía muy seguro de sus logros, cuya vida fue truncada, violentamente, por el odio y la envidia, o, quien sabe, algo todavía peor.

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