De carretilleras a chefs

Humildes mujeres que durante años estuvieron expuestas a muchos peligros vendiendo comida en los alrededores de La Parada, en La Victoria, gracias a una iniciativa del Gran Mercado Metropolitano de Lima (GMML) de la Municipalidad de Lima, se encuentran a punto de graduarse de chefs.

| 17 febrero 2013 12:02 AM | Especial | 2.1k Lecturas
De carretilleras a chefs
Municipio de Lima capacita a ambulantes que vendían comida en los alrededores de La Parada.
2170

El proyecto “Los chefs del GMML” corresponde al Plan de Mitigación Social que ejecuta la municipalidad con el fin de beneficiar a los grupos laborales afectados por el traslado de la ex La Parada. El mismo se inició con quienes vendían comida, en su mayoría mujeres, y continuará con otros sectores que trabajaban en torno al viejo centro de abastos.

Los vendedores de alimentos preparados reciben clases en el Centro Institucional Ciencias Aplicadas (Cica) de San Juan de Lurigancho, en técnicas de manejo, preparación y presentación. Las clases de 12 horas semanales por dos meses están a punto de culminar y a fin de mes participarán en una ceremonia de graduación que los tiene entusiasmados.

Para estos vendedores, de los que cien son mujeres y 25 varones y que ahora visten de blanco, el ambiente del nuevo mercado mayorista les brinda seguridad, limpieza y mejores ventas, lo que no tenían en La Parada.

“Fíjese, ahora camino con mi cartera o mi canguro por todo el mercado sin la preocupación que me la quiten, acá todo es mejor y estamos contentas, la mayoría vendemos todos los tapers o descartables que traemos, hoy cociné asado de pollo, pescado frito y arroz a la cubana”, refiere Milagros Ravines quien estuvo 20 años en La Parada.



DESDE LA MADRUGADA
“Soy madre soltera y con mi trabajo mantengo a mis tres hijos y gracias al horario que nos dieron, que son de tres horas aproximadamente, tengo mas tiempo para estar con ellos, estoy contenta”, añade.

Los vendedores de comida laboran en tres horarios. El grupo más numeroso llega a las 5 am. y permanece en el recinto hasta las 9 de la mañana, cuando terminan de vender y cobrar a sus clientes, la mayoría antiguos y unos pocos nuevos.

Un segundo grupo hace su aparición a las 11.30 de la mañana con sus bolsas llenas de recipientes individuales de potajes. Un tercer grupo lo hace a las 5 de la tarde, hora en la que abre el Mayorista, y un cuarto grupo lo hace a la medianoche, cuando los expendedores mayoristas reciben la mercadería mayormente del interior. Preparan y venden desayunos, almuerzos y meriendas.

“Estuve 15 años en la Parada con una carretilla; ahora es diferente y mejor. Me levanto a las dos de la mañana a preparar lo que voy a traer, hoy hice una rica sopa de gallina que se terminó; a cargar mis bolsas me ayuda mi hijo Joel de 11 años”, dice Jackie Ricci. De la misma opinión es su prima Pilar Chirinos que también terminó con todos los tapers que trasladó al lugar.

La mayoría de estos trabajadores informales, que tienen proyectado formalizarse en una gran zona de comidas que se levantará en los próximos meses en una parte del inmenso terreno, viven en los distritos de La Victoria, El Agustino, San Luis y Santa Anita.

“Mi nuevo trabajo en el mercado de Santa Anita me ayudará a pagar los estudios de mi hija menor que estudia marketing, como sucedió con mis anteriores hijos. Durante 40 años estuve en La Parada, donde vendía primero menús y después mayormente cabrito con yuca y fréjol y lomo saltado montado, a siete soles cada uno.Al principio me acompañaba mi primer hijo con solo seis añitos, lo hacía madrugar al pobre, hoy es diferente”, cuenta Angélica Luz Gutiérrez una limeña de 58 años.

MANIPULACIÓN Y VARIACIÓN
Doris Pérez una huancaína que trabajo por espacio de 10 años en La Parada califica de muy buena la capacitación recibida. “Hemos aprendido mucho, como manipular los alimentos y cocinar variadas comidas. Hoy terminé tanto mi picante de habas como el arroz a la jardinera, estoy contenta”, dice.

“Hoy día traje arroz chaufa con chicharrón de pescado, tallarín saltado y aeropuerto (combinación de varios platos), mi esposo y mi hija me ayudan, vendemos entre 40 a 50 porciones diarias a siete soles cada una, los clientes se quedan muy satisfechos, estuve 20 años en La Parada y tenemos casi a los mismos clientes”, expresa la loretana Teresa Espinosa.

Ana de la Cadena, una norteña que empezó con su mamá en La Parada vendiendo chicha morada helada, contó que después amplió su oferta al combinado de chanfainita con tallarín rojo y mote, seco de cordero con frejoles, carapulcra y tallarín verde con churrasco así como mazamorra con arroz con leche, “ahora traemos todo eso pero en mejores condiciones al nuevo mayorista”.

La jaujina Rocío Bravo comenta que “es muy buena la capacitación, aprendemos mucho, por ejemplo cómo conservar adecuadamente los alimentos, cómo tener cuidado al escoger los huevos para la mayonesa porque de lo contrario puede causar males muy serios. Ya terminé de vender mis platos de arroz chaufa con mariscos, pollo al maracuyá y cebiche de pato, tanto a mis antiguos como a mis nuevos clientes”.

Para escoger a este grupo de 125 vendedores de comida los funcionarios del GMML conversaron con los mayoristas, quienes seleccionaron a las personas a quienes compraban sus alimentos.

OTRAS OPORTUNIDADES
Trabajadores tanto varones como mujeres que se dedicaban a otros menesteres en La Parada también han sido considerados en el Plan de Mitigación Social para lograr que ninguno quede sin trabajo. Algunos de ellos han sido contratados como personal de limpieza del GMML, otros mediante convenios son ubicados en fábricas o negocios de tragamonedas.

“Por ejemplo, un grupo de estibadores (cargadores) son capacitados en jardinería con la intención que próximamente las partes libres de este gran mercado estén llenas de árboles y toda clase de plantas y flores, ademas que ya son mayores y no pueden seguir cargando bultos”, señala un trabajador de Santa Anita.

El GMML tiene proyectado elegir entre los vendedores de comidas más calificados a los que proseguirán con un ciclo de perfeccionamiento con la empresa ganadora del concurso “Combilima” elegida por la Municipalidad de Lima, la Pontificia Universidad Católica y el chef Gastón Acurio, los que se convertirán en concesionarios del futuro gran Patio de Comidas.


Denis Merino
Redacción


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.

En este artículo: | |


...
Diario La Primera

Diario La Primera

La Primera Digital

Colaborador 1937 LPD

Deje un comentario