De anchovetas y piratas

A pesar de la enorme riqueza del mar peruano, resulta una paradoja que siendo el país de la anchoveta este producto no llegue a la mayoría de los hogares peruanos.

| 14 noviembre 2012 12:11 AM | Especial | 2.3k Lecturas
De anchovetas y piratas
PERÚ, UN PAÍS CON NIÑOS MALNUTRIDOS
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En el año 2003 el DS Nº 026-2003-Produce, establece el Reglamento del Sistema de Seguimiento Satelital SISESAT, para el control de las embarcaciones pesqueras industriales, de acuerdo a esta norma todas las embarcaciones con permiso de pesca para uso industrial tienen la obligación de incluir a bordo los equipos conformantes del SISESAT, dicho servicio solo podrá ser brindado por las empresas que hubiesen obtenido la calificación de empresa proveedora del servicio y que el Seguimiento Satelital será administrado exclusivamente por el Ministerio de la Producción; debiendo la información ser enviada directamente de la embarcación al ministerio y/o del ministerio a la embarcación.

Lamentablemente esta disposición no es cumplida por la mayor parte de la flota pesquera industrial quienes envían los datos de posición GPS directamente de la embarcación a los proveedores satelitales de las empresas que les brindan el servicio SISESAT y esta a su vez al Ministerio de la Producción, contraviniendo abiertamente las disposiciones legales vigentes y creando serias dudas sobre la información entregada, toda vez que el servicio de SISESAT es contratado directamente por el dueño de la embarcación (armador) y es él quien paga por sus servicios además, de acuerdo al DS N° 031-2003-Produce, los armadores pesqueros podrán resolver unilateralmente sus contratos con las empresas de servicio SISESAT, con la sola comunicación por escrito en un plazo no menor a 48 horas.

Para garantizar un real control de las actividades de la flota pesquera industrial, es necesario que sea directamente el Ministerio de la Producción quien contrate los servicios de las empresas proveedoras y lógicamente la entidad encargada de cancelar por sus servicios, los fondos para solventar el control satelital y otras actividades conexas, deben provenir del derecho de pesca que cancelan las embarcaciones pesqueras por la extracción de los recursos marinos que son propiedad de todos los peruanos. En la actualidad, el mencionado derecho alcanza la irrisoria cifra de US$ 0.80 (0.25% del valor FOB de la TM de harina de pescado) por tonelada de pesca que se extrae del Mare Nostrum (que lamentablemente no es nuestro).

En tal sentido los derechos de pesca industrial deben ser reajustados a un valor real no menor al 15% del valor FOB para que de este modo se justifique en algo el uso de este valioso recurso en beneficio de unos pocos. Si consideramos que la pesca es un recurso renovable, sus estacionalidades y límites de captura deben establecerse en base a criterios científicos que garanticen su sostenimiento, además el seguimiento y control de pesca, debe ser estricto y estar a cargo de profesionales de primer nivel, con remuneraciones acordes con la responsabilidad asumida. Además de los derechos de pesca se debe destinar una importante alícuota a la Innovación, Ciencia y Tecnología, para de este modo lograr un desarrollo sostenido de la actividad pesquera.

Si muy conservadoramente estimásemos un valor de US$ 400 por tonelada métrica de harina de pescado elaborada durante los 60 años de la pesca industrial, se tendría que las 250 millones de toneladas de anchoveta extraídas del mar peruano en dicho periodo, deberían haber generado no menos de tres mil millones de dólares (US$ 3.000 MM), por concepto de derechos de pesca, una cifra astronómica, que de haber sido aplicada correctamente en la Innovación, Ciencia y Tecnología hubiesen ocasionado un desarrollo real de la industria pesquera nacional y no como sucede en la actualidad donde lamentablemente, al igual que hace 60 años seguimos siendo campeones en harina de pescado para consumo animal.

En este sentido, el caso de la República de Vietnam es digno de tener en cuenta; pues hace tan solo 30 años era un país devastado por una de las guerras más crueles de la historia, hoy en día, es el segundo acuicultor del mundo, sus filetes de pescado se venden en todo el orbe y en el mercado nacional son los mas económicos. Lo paradójico, es que el Perú le vende harina de pescado para su industria acuícola y ellos nos devuelven filetes de pescado congelado para los autoservicios.

Pero quizá lo más grave de la matriz pesquera peruana, radica en que a pesar de tener el mar más rico del mundo, con reportes oficiales de pesca de entre 6 y 8 millones de toneladas de anchoveta por año, mantenemos uno de los niveles más altos de malnutrición infantil. En un estudio reciente financiado por el Fondo para la Innovación, Ciencia y Tecnología (FINCYT), en el cono sur de Lima, se han encontrado alrededor de 25% de niños deficientes en zinc es decir dos de cada diez niños evaluados (entre 5 y 9 años); lo que es realmente una situación cruel e inmoral.

Parafraseando a Raymondi, podemos afirmar que somos “un pueblo con serios problemas de nutrición, frente al mar más rico del mundo”.

A lo largo de 60 años, la pesca industrial ha demostrado ser obsoleta, exclusiva, contaminante, antieconómica y lesiva para los intereses del país, por lo que al igual que en otros lugares del planeta, debemos buscar que la actividad pesquera sea ecológica, económica y social, lo que la haría sostenible e inclusiva.

En la pesca artesanal y en la acuicultura, se dan importantes esfuerzos que se vienen desarrollando silenciosa y sostenidamente, por llevar anchoveta y otros recursos hidrobiológicos a las mesas de las personas de menores recursos; pero los esfuerzos aislados no son suficientes, es necesaria la decisión política al más alto nivel y de este modo, lograr el beneficio de todos los peruanos y el cumplimiento de la LEY GENERAL DE PESCA: “Son patrimonio de la Nación los recursos hidrobiológicos contenidos en las aguas jurisdiccionales del Perú y, en consecuencia, corresponde al Estado regular el manejo integral y la explotación racional de dichos recursos, considerando que la actividad pesquera es de interés nacional”.

El Perú tiene el mar más rico del mundo y la actividad pesquera está llamada a ser la base de la Seguridad Alimentaria Nacional.


Alfredo Armendáriz Abanto
Colaborador


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