Cuando la Tierra se calienta

El huracán Sandy arrasó con el país más desarrollado del mundo, que es el segundo responsable de la emisión de dióxido de carbono que afecta al planeta y desata las mayores catástrofes naturales que se recuerden.

| 05 noviembre 2012 12:11 AM | Especial | 1.3k Lecturas
Cuando la Tierra se calienta
EN NOMBRE DEL ‘PROGRESO’

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La amenaza es de tal magnitud, que Bloomberg recordó que los últimos desastres naturales sufridos por el país son una muestra de que “el clima está cambiando”.

Científicos de la Universidad de Michigan presentaron un estudio en el que demostraron que en algunas decenas de años la humanidad se enfrentará al problema de la falta de oxígeno.
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Tras abandonar la categoría de huracán, la tormenta Sandy asoló la costa este de Estados Unidos dejando una devastación nunca antes vista que se valora en unos 30 mil millones de dólares, una cifra que hubiera bastado para poner en marcha programas para evitar que la temperatura global suba más de dos grados hasta fines de siglo y lograr la reducción de las emisiones de dióxido de carbono (CO2).

Sandy puso en aprietos a Estados Unidos, país que junto con China lideran las emisiones de dióxido de carbono, responsable del calentamiento global. Con Sandy, Irene y Katrina, la mayor potencia del mundo está pagando los costos de hacer caso omiso a las advertencias de la naturaleza, que indica que la especie humana alteró de tal manera sus sistemas de equilibrio que es cuestión de tiempo de que la vida, tal como la conocemos, desaparezca de la Tierra.

TRAGEDIA
La raíz de la tragedia se encuentra en una palabra bendita por el hombre moderno: el desarrollo o progreso. James Lovelock, autor de “La venganza de la tierra”, afirmó hace algunos años que no es posible seguir abogando por el desarrollo porque el excesivo consumo de energía daña la Tierra y eso hay que frenarlo, si es que queremos sobrevivir.

Pero ¿cómo se entroncan los huracanes y las tormentas tropicales que asolan los Estados Unidos desde hace tiempo con el calentamiento global? Los huracanes son una de las fuerzas de mayor poder destructivo de la naturaleza y su existencia depende de que la temperatura de la superficie de los océanos llegue al menos a 26 grados centígrados, cifra largamente superada desde hace tiempo. Hoy se forma el doble de huracanes en el Atlántico que hace un siglo.

Entre 1900 y 1930 había un promedio anual de seis ciclones tropicales. Entre 1930 y 1940, el promedio anual se incrementó a 10 ciclones tropicales: cinco huracanes y cinco tormentas tropicales. Entre 1995 y 2005, el promedio anual aumentó a 15 ciclones tropicales, de los cuales ocho fueron huracanes. Hace ya buen tiempo que los científicos comprobaron que el incremento del número de ciclones se produjo simultáneamente a la elevación de las temperaturas de la superficie marina en el Atlántico norte, que ascendieron en más de 0.7 grados centígrados. En 2005 hubo 28 ciclones tropicales, de los cuales 14 fueron huracanes, y el de mayor importancia, Katrina, destruyó literalmente New Orleans.



A diferencia de la verdad oficial que se resistía a reconocer los efectos del calentamiento global, los científicos del Centro Nacional de Investigación Atmosférica, en Boulder, Colorado, confirmaron en 2007 que el incremento de las tormentas y huracanes obedecía a la elevación de las temperaturas de la superficie marina causada por los gases de efecto invernadero.

De acuerdo a los científicos, los ciclones comienzan como un grupo de tormentas que se unen para formar columnas de aire húmedo y caliente que se elevan desde el mar. Cuando estas tormentas se concentran, crean pilares de aire húmedo que se extienden desde la superficie marina hasta la frontera superior de la atmósfera. En la base del pilar, la baja presión absorbe más aire y humedad. Entre tanto, el aire de la cúspide se enfría con rapidez, y cae en un pozo central que se vuelve el ojo de la tormenta.

La energía del huracán se libera de dos maneras. Una, son las altas velocidades de los vientos, ya que pueden alcanzar los 250 kilómetros por hora. La otra, son las olas altas creadas al intensificarse la tormenta como resultado de la baja presión que se forma en la superficie del mar, debajo de la tormenta.

Las primeras señas de la amenaza fueron descubiertas por James Lovelock, el reputado científico, conocido como el padre de la Teoría Gaia, que define a la Tierra como un sistema vivo, autoregulado. Él vio confirmadas algunas de sus teorías cuando los investigadores descubrieron, en 1986, que el sulfuro de dimetilo, un gas producido por las algas marinas estaba relacionado con la formación de nubes y con el clima. Y que el florecimiento masivo de algas hacía crecer rápidamente el fitoplancton que al morir absorbe el dióxido de carbono.

Se reveló también que más allá de las 500 partes por millón (ppm) de CO2 en la atmósfera, el sistema autorregulado de Gaia (la Tierra) se desmorona al colapsar el ecosistema oceánico. Es decir, adiós lluvias y nubes, como ocurrió hace 55 millones de años con la liberación de CO2 y metano por encima de los 500 ppm que llevaron a aumentar las temperaturas en 8º C en las regiones del norte y 5º C en los trópicos. Las consecuencias del calentamiento duraron unos 200.000 años y provocaron la extinción en masa de miles de organismos vivos.

Tal vez el temor a una nueva catástrofe climática llevó al imperturbable alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, a dejar de lado su independencia y anunciar de forma inesperada su respaldo a la reelección del presidente Barack Obama, alegando que es el mejor candidato para combatir el cambio climático que, a su juicio, está detrás del ciclón ‘Sandy’ que causó estragos en la costa este de Estados Unidos.

La amenaza es de tal magnitud, que Bloomberg recordó que los últimos desastres naturales sufridos por el país son una muestra de que “el clima está cambiando”. Y subrayó la necesidad de buscar líderes capaces de tomas “acciones inmediatas”, para reducir las emisiones perjudiciales para la atmósfera y limitar la contaminación en general.



COSTOS
No es para menos. El huracán Sandy dejó como saldo casi un centenar de muertos en los EEUU y Canadá. La fuerza de la naturaleza arrasó con casas, naves y árboles. La mayoría de los fallecimientos se produjeron por la caída de árboles y el derrumbe de construcciones. Los primeros datos señalan que los costos económicos ascienden a unos 30.000 millones y que podrían llegar a los 50.000 millones, de acuerdo a otras estimaciones. La organización ecológica Onda Verde pronostica que el calentamiento global podría significar gastos por unos 3,8 billones de dólares anualmente.

Ese es el cálculo de lo que el país pagará como resultado del impacto en cuatro áreas: los daños por huracanes, que alcanzarán los 422.000 millones de dólares anuales, así como pérdidas inmobiliarias por 360.000 millones. Los costos de energía alcanzarán los 141.000 millones de dólares y el del suministro del agua llegará a los 950.000 millones de dólares.

Pero eso no es todo. El clima cambiará radicalmente afectando los cultivos y desencadenando enfermedades de forma no antes vistas. De no tomarse acciones se pronostican menos lluvias en gran parte de EEUU, menos lluvias en las épocas del año que más se necesitan, empeorando las sequías y trastornando el abastecimiento de agua.

“Nuestro estudio descubrió que, de continuar las tendencias actuales, estos cuatro impactos del calentamiento global por sí solos tendrán un precio de casi 1,9 billones al año, o el 1,8 por ciento del PIB de EEUU para el 2100”, afirmaron los expertos.

Pero lo más grave vendrá después. Científicos de la Universidad de Michigan presentaron un estudio en el que demostraron que en algunas decenas de años la humanidad se enfrentará al problema de la falta de oxígeno en la atmósfera de la Tierra debido a la disminución del fitoplancton tropical en la superficie acuática.

Los estudios de 130 especies de fitoplancton revelaron, en áreas de desarrollo de la zona climática templada y en aguas cercanas al círculo polar, que debe reproducirse con temperaturas más bajas que la temperatura media del año. Una realidad ahora difícil de cumplir.

Si las especies tropicales de fitoplancton son más sensibles al calentamiento global, es claro que después de ocho décadas la disminución del oxígeno adquirirá un estado crítico, afectando seriamente las posibilidades de vida de la fauna, la flora marina y la vida terrestre.

El hombre entonces conocerá la venganza de la Tierra, un planeta que ayudó a destruir con su acostumbrada soberbia y su supina ignorancia. Y todo en nombre del progreso.


Efraín Rúa
Editor Mundo


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