Conflicto minero al rojo vivo

LA PRIMERA estuvo en la sierra de Lambayeque la semana pasada, y pudo conocer de cerca el contexto del primer conflicto social del 2013, en el que el gobierno central, las autoridades locales y los dirigentes campesinos deberán hilar fino para llegar a una solución, y evitar situaciones lamentables como las del año pasado. Kañaris e Incahuasi son distritos de habla quechua y la mayoría de sus habitantes se dedica a la agricultura, que ven en la minería un peligro para su futuro y se han declarado en huelga.

| 30 enero 2013 12:01 AM | Especial | 2.1k Lecturas
Conflicto minero al rojo vivo
KAÑARIS E INCAHUASI
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“Lambayeque no es costa solamente, también tiene sierra”, dijo el moderador de la asamblea comunal realizada el sábado 26 de enero en la comunidad de Marayhuaca, del distrito de Incahuasi, en la provincia lambayecana de Ferreñafe. Una verdad poco conocida, debido a la difusión de esta región solo como costeña y de habitantes criollos.

Efectivamente, en la provincia de Ferreñafe existen dos distritos que pertenecen a la sierra. Se trata de Incahuasi y Kañaris, en los que, por si no lo sabía, se habla quechua en la variante de esta región, que al escucharse, es muy distinto a los de otros lugares del Perú.

La mayoría de habitantes de estos distritos se dedica a la agricultura, y por eso consideran que los proyectos mineros de Candente Cooper, en Kañaris; y Santa Elisa, en Incahuasi, no solo contaminarán el agua y el aire, sino su propia actividad económica. Por estas razones, el pasado 20 de enero comenzaron un paro indefinido para pedir el retiro de los proyectos, y la instalación del diálogo.

El conflicto más conocido era el de Kañaris, que desde fines del año pasado venía incubándose. El 30 de setiembre del año pasado, una consulta realizada en el distrito dio como resultado que el 95% de los pobladores estaba en contra del proyecto minero de Candente Cooper, y que no debía ir.

Sin embargo, el gobierno, a través del Ministerio de Energía y Minas, que encabeza Jorge Merino, decidió autorizar la concesión minera. Además, instaló la Mesa de Desarrollo del Distrito de Kañaris, en la que participa otro sector de la población que aunque asegura no oponerse a la minera, quiere saber las condiciones en las que se ejecutará el proyecto.

Ahora, si el conflicto es en Kañaris, ¿por qué las protestas posteriores se realizan en Marayhuaca? Para entender el desarrollo y posibilidades del conflicto, pasaremos a explicar su contexto.



COMPARACIONES
Una fuente del Ministerio del Interior de Lambayeque indicó a LA PRIMERA que los comuneros de San Juan de Kañaris, encabezados por el dirigente Cristóbal Barrios, junto a los de Túpac Amaru del mismo distrito, decidieron traer la movilización hacia Marayhuaca. La fuente dijo que el motivo sería que no tienen tanto apoyo en este distrito y por eso se vienen hacia Incahuasi.

En contraparte, el sábado 26, día de la asamblea, Barrios replicó esta versión, y sostuvo que los habitantes de Kañaris, que están en la Mesa de Desarrollo, no son los verdaderos representantes del distrito, y que habrían sido “comprados por la mina”.

Previo a esto, dirigentes comuneros de Marayhuaca manifestaron que el jueves 24, mil campesinos de Kañaris bajarían a aquella localidad, previo a la asamblea del 26. Sin embargo, solo fueron varios centenares; y el viernes 25, día del violento desalojo policial de la vía hacia la mina Cañariaco, que dejó 27 heridos, los manifestantes eran menos que el día anterior.

Más allá de todo esto, lo cierto es que la lucha de los campesinos de Kañaris y de Incahuasi parece ser solitaria por el momento. Además de Barrios, otro líder es el subsecretario del Comité Interdistrital de los Bosques Húmedos de Marayhuaca, Narciso Calderón. El liderazgo de ambos es local, y no regional, como es el caso de Idelso Hernández, presidente del Frente de Defensa de los Intereses de Cajamarca, en el conflicto por el proyecto Conga en Cajamarca.

En el conflicto en Cajamarca también pesa el exsacerdote Marco Arana, del Grupo de Formación e Intervención para el Desarrollo Sostenible (Grufides), que no solo tiene influencia regional, sino nacional, pues es una de las cabezas de la agrupación política Tierra y Libertad; que aunque pequeña, ya tiene peso en varias regiones.

A esto se suma que el presidente regional, Gregorio Santos, se ha comprado el pleito contra Conga. No es el caso de su homólogo en Lambayeque, Humberto Acuña, quien aunque ha aceptado encabezar la comisión que buscará que el gobierno abra un diálogo para solucionar el conflicto, no ha asumido los mismos riesgos de su colega cajamarquino.

Un punto a favor de la lucha de Kañaris e Incahuasi es que el congresista Virgilio Acuña, hermano del presidente regional, ha manifestado abiertamente su apoyo a esta causa. Pero no es lo mismo que lo haga la máxima autoridad de la región.

En Chiclayo, capital de la región Lambayeque, pese a que la gente de a pie sabe del conflicto en Kañaris y Marayhuaca, no se percibe aún el mismo interés de la ciudadanía en el tema como en la ciudad de Cajamarca con respecto a Conga.



Desalojo policial en Marayhuaca dejó varios heridos, pero dos días después la zona volvió a ser tomada por los comuneros contra la minera Cooper.

APOYOS EXTERNOS
Aunque aún no tienen muchos aliados en el frente local, Kañaris e Incahuasi ya consiguieron apoyos de comunidades campesinas de las provincias cajamarquinas de Chota y Cutervo, cuyos representantes estuvieron presentes en la asamblea del 26 y manifestaron que también se verían afectados por estos proyectos. Además, ese día, el congresista Virgilio Acuña envió el saludo de su colega cajamarquino Mesías Guevara, de quien dijo apoyaba esta causa.

Pese a estas comparaciones, Calderón dijo que en caso de no prosperar un futuro diálogo con el gobierno central, se realizaría un paro regional, y manifestó su confianza en que tendrá éxito como lo tuvo en Cajamarca. Para lograr más adhesiones en Lambayeque, habrá que hacer un esfuerzo adicional para hacer entender a chiclayanos y lambayecanos que en su región también hay sierra, como se dijo en la asamblea del 26.

Pero el desarrollo del conflicto no solo dependerá de lo que hagan los pobladores de Kañaris e Incahuasi. También dependerá del gobierno central, que tendrá que poner de su parte para dialogar y llegar a entendimientos como los logrados en la provincia cusqueña de Espinar.


Víctor Liza
Redacción

Javier Quispe
Fotos


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