Churata, precursor de lo real maravilloso

El prolífico José Luis Ayala ha publicado una edición crítica de “El Pez de Oro” del escritor arequipeño Gamaliel Churata (1897-1969), primer tomo de los seis que conformarán la Biblioteca Gamaliel Churata editada por AFA Editores Importadores. A esta entrevista se le ha quitado las preguntas y el tono conversacional para convertirla en una exposición en primera persona del escritor Ayala.

| 04 diciembre 2011 12:12 AM | Especial | 2.5k Lecturas
Churata, precursor de lo real maravilloso

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“Churata, en ‘El pez de oro’, es, sin duda alguna, el precursor de lo real maravilloso. Porque en el mundo andino lo extraordinario es cotidiano. También es el precursor de la novela total, porque en este libro no hay géneros literarios específicos. Es un conjunto de expresiones que son novela, cuento, poesía, mito, textos filosofantes; pero es, sobre todo, una toma de conciencia desde América para la creación de una literatura y un lenguaje propios frente al eurocentrismo”.

DETALLE

La edición crítica de “El Pez de Oro. Retablos de Layqakuy”, editado por AFA Editores Importadores, será presentado el viernes, a las 7 p.m., en la Biblioteca España de las Artes del Centro Cultural de San Marcos, ubicado en Av. Nicolás de Piérola 1222, Parque Universitario, Centro Histórico de Lima. Comentarán el libro Mauro Mamani Macedo, Dorian Espezúa Salmón y Ricardo González Vigil.
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“Esta nueva edición de ‘El Pez de Oro’ tiene cuatro virtudes. Está refonemizado, resemantizado, tiene anotaciones críticas y se ha respetado la escritura híbrida de Gamaliel Churata”.

La escritura híbrida es el resultado del encuentro o desencuentro de dos o más idiomas; en este caso, el español, el quechua y el aimara. De modo que se supera la diglosia cultural, que es la superposición del español frente a los demás idiomas que se hablan desde antes de la llegada de los españoles a estas tierras. Un ejemplo práctico: la escritura de Garcilaso de la Vega. Y también la de Guamán Poma de Ayala, y que se proyecta hasta José María Arguedas y Óscar Colchado Lucio. Esa es escritura híbrida.

Gamaliel Churata, además, utiliza, en “El Pez de Oro”, los recursos de la vanguardia literaria. Como es el caso, por ejemplo, de la escritura automática. Se llama así al hecho de escribir tal como dicta el subconsciente, sin tener en cuenta el género literario ni la lógica formal del idioma*.

Por otro lado, Churata, en ‘El Pez de Oro’, es, sin duda alguna, el precursor de lo real maravilloso. Porque en el mundo andino lo extraordinario es cotidiano. También es el precursor de la novela total, porque en este libro no hay géneros literarios específicos. Es un conjunto de expresiones que son novela, cuento, poesía, mito, textos filosofantes; pero es, sobre todo, una toma de conciencia desde América para la creación de una literatura y un lenguaje propios frente al eurocentrismo.

Churata discute (literariamente) con Platón y con todos los filósofos griegos demostrándoles que desde América, desde la célula, es posible crear una literatura diferente que personifique una nueva dimensión humana.

‘El Pez de Oro’ lleva como subtítulo ‘Retablo de Layqakuy’, que significa ‘Retablo del brujo de la palabra’. Layqa quiere decir ‘brujo’ en quechua y aimara.

EL SEUDÓNIMO
Hay que tener en cuenta la formación que le dieron sus padres a Arturo Peralta Miranda, verdadero nombre de Gamaliel Churata. Primero, eran fanáticos adventistas; y luego, católicos radicales. El primer libro que leyó Churata fue la Biblia, la que determinará su literatura en todos los libros que ha escrito, como una referencia, no como una influencia. Escogió el nombre de Gamaliel porque éste es, según la Biblia, el defensor de la verdad. Es un héroe que se inmola en permanente búsqueda de la relación entre la verdad y la realidad. Churata significa iluminado, tanto en quechua como en aimara. Gamaliel Churata significa el ‘Ángel Iluminado’.

Siempre creyó, desde niño, ser un poseído, un iluminado, un héroe civil, y así se ha comportado durante toda su vida. Y es por eso, por sus creencias; por su filiación, en un principio, al marxismo, que fue desterrado, perseguido; le robaron su biblioteca y luego permaneció en el exilio durante más de 30 años, en Bolivia.

Fue alumno de José Antonio Encinas. Leía en una caverna del cerro Huajsapata, en Puno, imitando ni más ni menos que a Zaratustra, el personaje de Nietzche. Desde esa cueva comenzó a formar una generación de escritores. En esa cueva, a partir de los 10 años, se puso a leer; y por eso que le decían el Niño Loco. Y cuando se encontraba con sus amigos, les comenzaba a explicar filosofía, antropología… Hasta que con ellos organizó y fundó el grupo Bohemia Andina, y luego fundó una revista que se llama La Tea.

A los 17 años de edad, desafió a un gamonal porque lo encontró pegando a un pongo, pero el duelo no se realizó porque era menor de edad.

LA RAZÓN DEL LIBRO
Durante muchos años, Churata no ha tenido la atención de parte de la academia, debido, fundamentalmente, a que hubo una falta de comprensión respecto a esta literatura, diferente y distinta a la que estamos acostumbrados a leer. Pero también se debía a la falta de una edición crítica que permitiera, precisamente, que los académicos, críticos y lectores tuvieran una adecuada información al pie de cada página. Este libro reúne 1089 anotaciones al pie de página, un prólogo Ricardo González Vigil muy ilustrativo, y un prólogo muy extenso que he realizado, un ensayo para orientar al lector.

Churata no aparece en la historia de la literatura peruana, salvo algunas pequeñas referencias. He trabajado durante muchos años con su literatura, y he recopilado muchos textos, ensayos, crónicas periodísticas, entrevistas, textos sobre educación en América Latina y crítica literaria. Este libro es el primer tomo de una colección sobre Gamaliel Churata que vengo trabajando.

Churata es quien en 1957 ya había señalado la importancia de la literatura de José María Arguedas. Dice que Arguedas, como ningún otro escritor en América Latina, ha tenido la virtud de escribir desde la sangre, desde las bases de las comunidades que expresan una nueva literatura en América Latina”.

* Sobre esto, en “Resurrección de Churata”, texto incluido en este libro, Ricardo González Vigil hace una acotación sobre la ‘escritura automática’ con respecto a Churata: “Resulta patente que Churata no practicaba la escritura automática, entendida como dejar que salga el texto de un tirón, sin corregirlo después; de hecho, ‘El Pez de Oro’ supuso una dilatada y meditada maceración desde sus años escolares, pasando por un periodo clave de concreción hacia 1924-1927 (con una tentativa de edición en 1930), una versión compuesta por nueve retablos en 1955… y, finalmente, la textura definitiva con una Homilía, a modo de prefacio, y diez retablos (así la editó en 1957)”.

Marco Fernández
Redacción

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