Charlando con un fantasma

Nunca sabré porqué me buscan-y me ubican-este tipo de apariciones.

De modo que aparentaré creer que sólo se debe a mi condición de periodista y al background que me otorgan mis gentiles lectores de toda la vida.

| 06 mayo 2012 12:05 AM | Especial | 1.3k Lecturas
Charlando con un fantasma 1391

Rumiando estas digresiones, me dirigí al encuentro de este misterioso “ex” espía de la KGB, que dice no temer ninguno de sus “futuribles” (Futuros posibles, para los sapos).

Es decir: balazo en la nuca, accidente prefabricado, o uno de esos jamás investigados “infartos masivos” que se producen luego de tomarse una soda o un trago algo más comprometedor, quizás en ricotona compañía.

Dice llamarse Daniel Estulin y haber nacido en Lituania, que en el 66 era parte de la poderosa Unión Soviética. Desengañado de todas las fantasiosas verdades que alimentan nuestro día a día y resentido al comprobar los innegables abusos de poder que se cometen en el mundo entero,-bajo todos los regímenes conocidos- cierta noche, sencillamente, desertó, pretendiendo desconocer que en ciertos casos-milicia, espionaje, cleresía, prostitución o periodismo- el oficio nunca se pierde, mi estimado, conforme expliqué oportunamente a una ex suegra mía.

Pero, volviendo al tema del misterioso patita, desde entonces, además de haberse convertido en “fantasma profesional”, escribe libros para ganarse un agitado modo de vivir, que llega a los extremos cuando intenta cobrar- y finalmente cobra- los correspondientes derechos de autor. Diez por ciento del precio de tapa, tarifa única, por si no lo saben los sabelotodo.

Su más reciente producción, se titula: “Desmontando Wikileaks”, libro mediante cuyas páginas, intenta mostrar la aventura escandalosa de Julián Assange, como una gigantesca operación CIA, que sólo busca distraer al global populorum con “una ruma de chismes”, que no arroja una sola información útil, mientras se cocina “El Gran Bacalao”, que habrá de consistir, nada menos que en la supresión del sistema Internet, empezando por Gringolandia y terminando por el último iglú del Polo Norte.

-“Quien se cree las verdades oficiales, está definitivamente condenado a la desinformación”- me dice, mientras sorbe meditabundo el que quizás sea el último vodka on the rocks de su vida saltimbanqui.

- “Realmente, son las sociedades secretas las que controlan el mundo. Lo demás, sólo es una cadena de mentiras a través de las cuales, el sistema sigue funcionando”,-enfatiza.

-“Si te pones a pensar, por ejemplo, qué es lo más valioso que Afganistán puede ofrecer a los grandes capitales, descubrirás que no es otra cosa que el opio derivado de la amapola. Y como ahora se sabe, cuando los talibanes tomaron el poder, por razones religiosas o lo que sea, erradicaron los plantíos opiáceos y a consecuencias de ello, en poco más de seis meses, se derrumbó el cuento de ‘Los Tigres Asiáticos’ y Wall Street se aproximó dramáticamente a la bancarrota. Ahora, con invasión gringa y todo, Afganistán -es decir, los señores de la droga- acaban de realizar la más grande cosecha de amapola en toda la historia. Esto quiere decir, que el verdadero negocio de la droga, se concreta en la Bolsa de Nueva York. Y naturalmente, la coca no es ajena a lo que digo. Por eso, las cacareadas políticas de erradicación y la lucha contra las drogas, no pasan de ser una especie de corto de Walt Disney, para entretener a las buenas, plácidas conciencias”-sentencia este “Gasparín” sombrío.

-¿Y porqué querrían los amos del sistema abolir Internet, por ejemplo?-le pregunto.

-“Porque es el último reducto de la libertad. Un invento que simplemente se le fue de las manos al sistema. Un medio de comunicación que no sólo te permite expresarte como te dé la gana, sino informarte mucho más allá de lo que conviene a los altos intereses. Gracias a Internet y sus diversos servidores, pronto no quedará en el mundo, alguien que crea en la verdad de la lucha antidrogas y eso, puede incomodar a muchos superpoderes económicos”-puntualiza Estulin.

-¿Y cómo lograrían la CIA y sus pares de Rusia, China y otras puntas, imponer la censura mundial a Internet?- me intereso.

-“Eso se conseguirá luego de un gigantesco operativo, parecido a Pearl Harbour, o el 11 de setiembre que pulverizó “Las Torres Gemelas”. Podría ser, un mini sabotaje nuclear que cueste la vida a varios cientos de miles de personas.

Luego, se culparía a cualquier grupo terrorista -quizás de origen chino, para variar- añadiendo un alto porcentaje de responsabilidad a la información obtenida a través de Internet. Y lo demás, ya resultará fácil. En la India y en China, ya se advierte ciertas señales que apuntan a la prohibición de las redes sociales”,-especifica el espectro sabihondo.

Luego, nuestra conversación se dispara a los caldos de cultivo, creados por el propio sistema que publicita y “marketea” una serie de productos y servicios -viviendas fabulosas, cruceros de placer, aviones privados, automóviles de lujo, relojes súper caros- y algunos otros artículos, que la gente clasemediera o francamente pobre, no podrá comprar jamás, atenazada por la miseria, el desempleo, las deudas, los hijos y la quiebra galopante de los valores éticos.

En esos campos-dice el fantasma- seguirán brotando pavorosamente el narcotráfico, la corrupción, la delincuencia y otras lacras, que explican porqué hay -y no sólo en Latinoamérica- gente capaz de asesinar a cualquiera por una casaca vistosa, un celular, o un cochino par de zapatillas.


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.


...
Diario La Primera

Diario La Primera

La Primera Digital

Colaborador 1937 LPD