Arafat, una leyenda

La aplastante victoria palestina en las Naciones Unidas, en la que se le reconoció como “Estado Observador”, dejaron en segundo plano las investigaciones acerca de la muerte de Yasser Arafat, líder de la OLP, que está envuelta en el misterio y que ahora se busca desentrañar si fue causada por envenenamiento.

| 01 diciembre 2012 12:12 AM | Especial | 1.5k Lecturas
Arafat, una leyenda
Yasser Arafat, líder palestino, falleció el 11 de noviembre de 2004.
PALESTINA
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Yasser Arafat tuvo una historia de leyenda y su muerte no pudo ser ajena a su pasado. Las incógnitas marcaron su traslado de urgencia al Hóspital d’Instruction des Armées Percy, un hospital militar francés en Clamart (París), y su muerte, el 11 de noviembre de 2004, activó las sospechas sobre las causas del deceso.

Inicialmente se dijo que su muerte obedeció a una hemorragia cerebral, una dolencia explicable en un hombre de su edad, 75 años. Otros personajes dejaron entrever que el misterio tenía que ver con las sospechas de que era portador del virus de VIH Sida. Luego surgieron denuncias que señalaban al Mossad, el aparato de inteligencia israelí, como responsable de su envenenamiento.

Y otros afirmaban que el Arafat que habían visto en esa época en la Muqata, su lugar de residencia, era una sombra del guerrillero de viejos tiempos y que, en todo caso, su muerte podría obedecer a disputas internas entre los grupos palestinos. Cierto o no, Claude Goasguen, un parlamentario francés reclamó una investigación para acallar los rumores sobre el presunto asesinato. El gobierno francés dirigido por Jacques Chirac respondió que no había evidencias de que hubiese sido envenenado y archivó el pedido.

POLONIO 210
Ocho años después, reavivando las versiones que hablaban de un crimen en la sombra, en julio pasado, la cadena de noticias catarí Al Jazeera publicó una investigación en la que revelaba que distintas pruebas realizadas por el Centro de Medicina Legal del Hospital Universitario de Lausana (Suiza) determinaban que la ropa interior de Arafat contenía un nivel extremadamente alto de polonio 210, un material radioactivo, la misma sustancia con la que fue envenenado en 2006 en Londres el exagente de la KGB, Alexander Litvinenko.

Fue entonces que el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas, ordenó al comité encargado de investigar las causas de la muerte que tratase de averiguar la verdad sobre el tema y aceptó que se exhumase el cadáver. Tras el pedido estaba la última mujer de Arafat, Suha, quien inicialmente se había opuesto a la exhumación. Suha estaba bajo la mira de diversos grupos palestinos que la acusaban de haberse apoderado de su fortuna, mejor dicho del dinero de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), el frente que aglutinó a los distintos grupos que luchan por la independencia de esa nación.

Curioso destino el de Arafat, el hombre que representó como nadie las aspiraciones del pueblo palestino a un Estado nacional y a su independencia. Aunque nació el 4 de agosto de 1929 en El Cairo, era ante todo palestino. En 1948 dejó la Universidad de El Cairo y se va a luchar a los territorios partidos por decisión de las Naciones Unidas. Tras la derrota, se refugia en Gaza y en 1950 regresa a El Cairo en donde retoma sus estudios superiores, que lo convertirán en ingeniero de obras públicas. Será en Kuwait, país en el que trabajaba, donde funda Al Fatah (palabra creada a partir de las iniciales árabes del Movimiento de Liberación Nacional).

LA OLP
Tras la derrota de Egipto, Siria y Jordania ante Israel, en la Guerra de los Seis Días en junio de 1967, la OLP desata la lucha armada. Convencido del valor de los fedayines, Arafat se pone al frente del comité ejecutivo de la OLP, en el que se integran el Frente Popular para la Liberación de Palestina, el Frente Democrático de Liberación de Palestina, Al Saika, entre otros grupos.

Como líder de la organización, Arafat consiguió que se reconociera a la OLP como la única representante del pueblo palestino y la convirtió en el símbolo de la unidad de su pueblo y de su deseo de independencia. Tras haber defendido, desde 1969, la creación de un Estado democrático único en el que vivieran judíos, musulmanes y cristianos, se pronunció a partir de 1974 a favor de la creación de un Estado Palestino al lado del Estado de Israel, y convenció a la OLP y a su pueblo de la necesidad de asumir este compromiso.

Esto le generó críticas internas dentro de su organización. La firma de los acuerdos de Oslo, el 13 de setiembre de 1993 confirmó que Arafat estaba dispuesto a entrar en el juego de la negociación y de la búsqueda de una solución política. Aunque algunos de sus partidarios lo acusaron de traición. Volvió a Gaza, instauró la Autoridad Palestina, de la que fue elegido presidente, por sufragio universal, en febrero de 1996. Su gestión gubernamental, que fue muy criticada, no le desvió de su objetivo de conseguir la retirada de las tropas israelíes de los territorios ocupados.

Pese a ello, los sionistas se negaron a aceptar la devolución de los territorios ilegalmente ocupados hasta las fronteras de junio de 1967. Rechazaron la creación de un Estado palestino independiente con Jerusalén oriental como capital y el derecho al retorno de los refugiados. El desencadenamiento, a fines de setiembre de 2000, de la segunda Intifada puso de manifiesto la exasperación de la población palestina. La elección de Ariel Sharon, en febrero de 2001, favoreció la escalada de la violencia, la destrucción de todas las infraestructuras políticas y civiles, los atentados suicidas, etc. Confinado en la Muqata, Yasser Arafat simbolizó en estos últimos meses la negativa de los palestinos a ceder a los dictados de Sharon y confirmó el espíritu de resistencia de su pueblo.



CERCADO
En marzo del 2002, el gabinete israelí lo declaró enemigo y lo sometió a hostigamiento militar en la ciudad cisjordana de Ramallah. Sharon, Bush y otros halcones lo descalificaron públicamente como interlocutor válido en cualquier negociación y exigieron que abandone la dirección palestina. El 29 de abril del 2003, tras la invasión de Irak, el Consejo Legislativo Palestino designó como primer ministro a Mahmud Abbas (Abu Mazen), en un intento por despojarlo de su poder ejecutivo. Pero desde la semidestruida Muqata, su sombra continuaba proyectándose como un obstáculo a los propósitos sionistas. De allí, seguramente, surgió la variante del magnicidio a través del envenenamiento, afirmó en su momento el diplomático cubano, Ernesto Gómez Abascal.

Ahora los expertos afirman que si fue envenenado se sabrá la verdad, aunque habrá que combinar los resultados de las pruebas que se realicen con su historia clínica. Aurelio Luna, catedrático de medicina forense de la Universidad de Murcia, explicó que ocho años después todavía quedarían vestigios del polonio original. Pero que los restos contengan polonio no probará necesariamente que esa haya sido la causa de la muerte. El problema es la cantidad. “Cualquiera de nosotros puede tener vestigios de polonio. El consumo de tabaco deja polonio; determinadas actividades industriales dejan polonio, pero en concentraciones muy bajas”, explica Luna.”Pero no es normal”, añade, que apareciera esa sustancia radiactiva en prendas íntimas de Arafat”.

Cierto o no lo del envenenamiento, tras su muerte recrudecieron los intentos de liquidar la causa palestina. Se estimularon las divisiones dentro de la OLP, Al Fatah y entre esta y Hamas, el movimiento islamista que ganó las primeras elecciones para el Consejo Legislativo, celebradas con plena transparencia. Una victoria que los EEUU y sus aliados de Occidente rechazaron y que sirvió de pretexto para embargar las ayudas y promover enfrentamientos fratricidas entre las facciones, algunas de las cuales ya habían recibido entrenamiento de la CIA y mantenían relaciones de colaboración con el Mossad. “Fue vergonzoso ver cómo algunos dirigentes de la Autoridad Nacional Palestina negociaban y se reunían con los dirigentes sionistas de Israel, mientras los aviones y blindados de éstos masacraban al pueblo palestino en Gaza”, recordaría el diplomático cubano Gómez Abascal.

Ahora que Palestina fue reconocida por las Naciones Unidas, sus autoridades esperan llevar el caso ante la Corte Penal Internacional. “Tenemos pruebas e indicios de que fue asesinado, incluyendo declaraciones de líderes israelíes sobre la necesidad de deshacerse de él. Sin embargo, necesitamos pruebas para enviarlas a la CPI”, explicó el director del Comité de Investigación palestino, Tawfiq Tirawi. Ocho años después de muerto, Arafat podría lograr una nueva victoria ante el sionismo.


Efraín Rúa
Editor Mundo


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