Amanda Portales “La novia del Perú”

Durante toda la entrevista con Amada Portales, en forma clara unas veces, e insinuante otras, aparecía el concepto de “el buen gusto y el mal gusto” en nuestra música folclórica, nativa, vernacular, andina. Tenía el sabor de una llamada de atención permanente, por nuestros olvidos voluntarios, nuestra costumbre de soslayar los problemas y pasar la mano sobre el hombro: “así es hermanito que vamos hacer”. Junto con el buen y mal gusto nos acompañó en la entrevista el famoso “rating” o lo que es lo mismo, el manejo del mercado, del consumo del gusto del público. Y no se dejó esperar la coincidencia con Amanda “que el huayno no vende”.

Por Diario La Primera | 14 jul 2010 |    
Amanda Portales se inició en el canto a los 7 años de edad con el nombre de Mascotita de Huánuco.
Tiempo de huaynos y otros ritmos en sus bodas de zafiro.

¿Qué huayno vende entonces señores? Si promocionas todos los días las” bondades” de una roca o de una lata, desde luego que vende.

¿Dónde están ellos?
Amanda cruza las manos y se pregunta, dónde están Jacinto Palacios, Pastorita Huaracina, Alejandro Vivanco, Agripina Castro, Margaracha, Luis Pizarro Cerrón, Picaflor de los Andes, Flor Pucarina, Juan Bolívar, Jilguero del Huascarán, para mencionar a algunos de los más representativos en la historia de nuestro huayno.

De pronto Amanda Portales está a las puertas de festejar sus 45 años de vida artística, recordando mejores tiempos, tiempos de los Coliseos por ejemplo, donde el gran día era el domingo, donde la magia se repetía como por encanto. La gigantesca masa provinciana había sido tocada por esa misteriosa comunicación.

El Coliseo Nacional desaparecido en 1980 fue el último baluarte, junto con Coliseo Cerrado del Puente del Ejército. Sin embargo cientos de locales en los llamados conos o Lima Centro, Norte, Sur, rodean como un cinturón de fiesta a la gran Lima, donde se presentan los ídolos del momento y los de siempre con el prestigio de los años.

Lo tradicional y “moderno”
“Lo tradicional no puede desaparecer, es la fuente, el manantial inagotable de nuestra cultura popular”, nos dice Amanda. Lastimosamente muchos intérpretes jóvenes no saben diferenciar un huayno de una muliza o de un toril. El fenómeno “cultural” que representan no es folclore y la “música” que difunden es una mezcolanza de chicha, huayno, cumbia decadente y “nada”, nada de qué. Sólo una bulla salvaje de sus gigantescos equipos de “música”. Los hijos de los migrantes andinos no quieren aceptar lo suyo, hay un complejo traumático contra el quechua y la sierra. Es necesario decirlo. Si mis palabras son fuertes, lo lamento, yo me debo a mi público y a los años y años de trabajo buscando lo nuestro, aprendiendo y enseñando.

En nuestro país existe un Perú oficial y otro Perú u otros Perúes (si cabe el término) que viven abandonados. Esos millones de migrantes que llegaron y llegan a Lima, donde son tratados con el menosprecio de cholos, indios, serranos, buscan cómo sobrevivir escondiendo muchos de ellos sus costumbres, mimetizándose los más, adquiriendo las costumbres de los “valores” que nos imponen, imitando la “moda”, negando sus orígenes, cayendo en la trampa del consumismo.

Estos millones de hermanos en el desenfreno de un país resquebrajado, camina a la deriva moral. El inconsciente multitudinario que no descansa, hace de su conducta lo que ve y suspira a diario, solo van a saciar sus apetitos desesperados de un espacio, de un lugar, de vida o muerte y en este despelote de caos, ya no nos buscamos, ya no queremos saber quienes somos y caemos en el abismo de la enajenación, de la negación de nuestros valores, de la locura, de la despersonalización, del querer ser el otro, utilizando cualquier situación que está a nuestro alcance y poder sobrevivir en la nada de la nada.

“Lo que digo es lo que siento, me sale del alma, no puedo quedarme callada. Nuestro huayno está sufriendo un proceso de desnaturalización. Las letras no dicen nada, y esos ritmos tampoco. La música, la buena música, debe sensibilizarte, hacerte más inteligente, más humano, esta “música bulla” aturde, confunde, hace daño. He logrado, porque no decirle el Día de la Canción Andina que se festeja cada 15 de junio, gracias al presidente Toledo. Yo no pertenezco a ningún partido político, siempre he ido a Palacio de gobierno a cantar, no recién ahora”.

En este panorama, haciendo un recuento y ante tu pregunta, cuáles son los huaynos con los que me quedaría y con qué compositores e intérpretes. Amanda, piensa, sonríe y habla memoriosa: muy difícil, hay muchos, me pides cuatro: “Qué Felicidad” de Juan Bolívar Crespo El Zorzal Jaujino, “Vaso de Cristal” de Zenobio Dagha (de Chupuro – Huancayo), Quisiera Quererte (Áncash), Cerrito de Huaqsapa (Puno), cuatro intérpretes Jilguero del Huascarán, Bertha Barbarán, Flor Pucarina e Irene del Centro y cuatro compositores: Juan Bolívar, Zenobio Dagha, Carlos Baquerizo, Emilio Alanya; “hay muchos más, pero se me ha pedido tres, cuatro”, sonríe.

Si bien es cierto que Amanda Portales canta por igual los huaynos de todo el Perú, está más identificada con la música del centro del país, de ahí su predilección por estos grandes compositores e intérpretes del valle del Mantaro.

“ Primero lo nuestro después el resto”
Hermosas palabras que identifican a Amanda en su defensa de nuestra cultura popular. Su solidaria labor artística que es todo un ejemplo, su hermosa voz, sus maneras, su agradable talante, su atenta presencia en el acontecer del universo del folclore, la han convertido en una indiscutible líder con un gran afán de desprendimiento y entrega para su público y sus colegas. Estas cualidades que las ha ido cultivando día a día, en el arduo y difícil camino de una intérprete de nuestra música andina, le han valido, entre muchas otras distinciones: las Palmas Artísticas Magisteriales en el Grado de Gran Maestro por el Ministerio de Educación en 1990, reconocimiento en el grado máximo por la Municipalidad de Lima, como Insigne Cultura del Folclore en julio del 2001, reconocimiento como la Excelencia Artística 2004 del folclore Andino por la UNMSM en su 453º aniversario, gestora del Día de la Canción Andina, solicitando personalmente al Presidente Toledo el 30 de enero del 2006, para su promulgación el 15 de junio del 2006, condecorada por el Estado peruano con la Orden al Mérito y Servicios Distinguidos Grado de Comendador, en Palacio de Gobierno enero del 2006.

Mapa musical
La noche de este miércoles 14 de julio Amanda Portales subirá al escenario del Teatro Segura, con la misma emoción y entrega de la primera vez, cuando muy niña todavía, apenas de siete añitos de edad, algo sonrosada y tímida, ingresa al Coliseo Nacional de la mano de su madre Irene Sotelo ( Irene del Centro). Era el segundo domingo de mayo de 1965, Amanda Portales, ahora La Novia del Perú, llevaba el nombre de Cápac Tika y canta feliz la melodía cusqueña Vizcachita. Esta noche del 14 de julio nos entregará un recorrido por el espíritu musical de los pueblos del Perú. Entre huaynos, mulizas, yaravíes, santiagos, toriles, sayas volveremos a gozar de su voz, su hermoso porte de mujer viajando por todos los horizontes con nuestra música de siempre.

Hoy miércoles 7:30 pm. en el Teatro Segura
Además de realizar un recorrido musical por los pueblos del Perú, entre mulizas, huaynos, yaravíes, sayas, la noche de hoy miércoles, sólo podemos adelantar que Amanda Portales cantará entre muchas otras, una canción emblemática del compositor Manuel Acosta Ojeda, “Los Mineros”, compuesta hace más de cuarenta años, como homenaje a nuestros hermanos trabajadores de los socavones.

Además nuestra artista ofrecerá el arcoiris del traje típico del Perú, vistiendo sucesivamente los de Junín, Ayacucho, Huancavelica, Puno, Cusco, Áncash, recordando también a los grandes bordadores de trajes, que vistieron y visten a nuestras artistas del folclore andino, entre ellos Willy Carhuallanqui, Aquilino Ramos(que paz descansen) y Vicente Roque Luque.

Por Antonio Muñoz Monge

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