Alto al acoso callejero

Debido a la cultura machista y al bombardeo de los medios de comunicación, cada vez hay menos respeto por las mujeres que, como todos los seres humanos, tienen derecho a andar libremente por la calle sin sufrir ningún acoso o agresión verbal. Ante este gran problema social, LA PRIMERA ha recogido casos, voces de protesta y propuestas para erradicar el acoso.

| 24 enero 2013 12:01 AM | Especial | 8k Lecturas
Alto al acoso callejero
MUJERES INDEFENSAS

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Este es un fenómeno generalizado a nivel mundial. Las mujeres están tan acostumbradas a ser acosadas como los hombres están acostumbrados a realizar este acoso e incluso es asumido como un halago. La molestia generada pasa a un segundo plano e incluso se culpa a las mujeres de fomentar este tipo de comportamientos.

Según explicó la mayor Shirley Asto Vargas, si no se comete una agresión física de tipo sexual (un tocamiento indebido) o una violación y el responsable está plenamente identificado, es imposible realizar una denuncia. Además de esto, son necesarios testigos o pruebas de la agresión. Esta situación dificulta la posibilidad de defensa de las mujeres.
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Adriana tiene 23 años y hace siete se mudó a un departamento junto a su madre, en Miraflores. Hace exactamente el mismo tiempo, su vecino no puede contenerse cada vez que la ve pasar y continúa preguntándole su nombre, hablando de sus atributos físicos o de lo que haría con ella en una situación íntima. Pese a no recibir respuestas que lo incentiven a seguir, insiste en lanzar frases violentas y ofensivas cuando la ve.

Al intentar confrontarlo, junto a su madre, Adriana no consiguió más que insultos. Ya que el acosador no ha intentado tocarla, no puede denunciarlo. Sin embargo su actitud y palabras son violentas y ella teme por su seguridad. La persistencia de este hombre durante siete años la hace pensar en una posible obsesión.

Así como Adriana, muchas mujeres de todas las edades deben convivir cada día con lo que antes eran llamados ‘piropos’, pero que cruzaron la línea del respeto y se convirtieron en una manifestación agresiva de deseo sexual, invasiva y violenta. Esto es lo que es denominado como Acoso Sexual Callejero.

Diversas instituciones se han manifestado en contra de esta demostración que cada día traspasa los límites e invade a las mujeres por la calle. Desde una mirada o un comentario hasta soportar que un desconocido persiga a una mujer por una calle durante varias cuadras, no existe ninguna norma que la proteja contra esta agresión silenciosa.

“Esto es un tema de machismo. Los hombres consideran que es natural y hasta halagador decirle este tipo de cosas a las mujeres, pero no entienden que esto es agresivo, violento y que viola nuestro derecho a caminar tranquilas por la calle, sin importar nuestra vestimenta”, explicó Elizabeth Vallejo, docente de la Universidad Católica y presidenta del colectivo Paremos el Acoso Sexual Callejero.

Estas agresiones se convierten, debido a su alta frecuencia, en un hecho cotidiano, asumido como normal por hombres y mujeres que no se dan cuenta que esto no solo es una falta de respeto, sino puede ser considerado violencia de género, según indicó Vallejo.

FALTA DE PROTECCIÓN
Vallejo explicó que este es un fenómeno generalizado a nivel mundial. Las mujeres están tan acostumbradas a ser acosadas como los hombres están acostumbrados a realizar este acoso e incluso es asumido como un halago. La molestia generada pasa a un segundo plano e incluso se culpa a las mujeres de fomentar este tipo de comportamientos.

“Suelen decir que las mujeres somos culpables por vestirnos de una manera u otra y las educan para que prevengan estas actitudes y no se expongan a situaciones peligrosas, no usen prendas pequeñas y eviten lugares donde puedan ser acosadas, pero no educan a los hombres para que no tengan estas actitudes y muchas veces las fomentan”, detalló la joven profesora que ha sufrido en carne propia el acoso.

Una joven de 16 años reportó a este colectivo su caso. Mientras viajaba en un bus de transporte público, un sujeto abrió su pantalón y puso su miembro cerca del rostro de la menor que no atinó a tener una reacción de alarma debido a la sorpresa y miedo. Esta situación dejó secuelas psicológicas que solo pudo superar con terapia, pues el temor a salir a la calle y que se repita llegó a obstruir sus actividades diarias.

“En este tipo de casos es necesario educar a las mujeres desde niñas a reaccionar de manera adecuada. No buscamos promover más violencia, pero sí debió denunciar el hecho inmediatamente al chofer. En el transporte público son comunes y son muy difíciles de denunciar, pues no hay manera de probar lo que le hicieron ni identificar al sujeto”, señaló.

En octubre del 2012, el caso de una joven reveló la gravedad de este problema. Gabriela Huaringa, de 22 años, denunció que un vecino suyo, identificado como Humberto Sivirich, la había acosado durante dos años e incluso había logrado entrar a su casa.

Al intentar realizar la denuncia, la Policía le indicó que no existía una norma para este tipo de acoso, solo para violación o tocamientos indebidos. Esto puso al descubierto un gran vacío legal para proteger a las mujeres ante las agresiones físicas, verbales y sexuales que sufren cada día en la calle.

Según explicó la mayor Shirley Asto Vargas, si no se comete una agresión física de tipo sexual (un tocamiento indebido) o una violación y el responsable está plenamente identificado, es imposible realizar una denuncia. Además de esto, son necesarios testigos o pruebas de la agresión. Esta situación dificulta la posibilidad de defensa de las mujeres.

En todos los casos reportados al colectivo Paremos el Acoso Sexual Callejero, las jóvenes indican que no supieron cómo reaccionar o a dónde acudir, pues no sabían dónde obtener información y, cuando lo intentaron, se dieron cuenta de que no existe ninguna norma que las proteja.

PROBLEMA SOCIAL
El acoso sexual que sufren las mujeres en las calles o en los medios de transporte público está respaldado en tres principales problemas. El machismo, la falta de normas que protejan a las mujeres y lo cotidiano de estos casos, que es asumido incluso por varios medios de comunicación como un hecho gracioso y fomentado mediante reportajes.

El referido machismo se refiere a la respuesta común de muchos hombres e incluso mujeres, que atribuyen la culpa de este problema a las mujeres por exponerse a situaciones riesgosas, utilizar prendas ceñidas o pequeñas y, en muchos casos, hasta a la actitud de ellas.

Vallejo, a través del colectivo, intenta constantemente cambiar esta actitud. Mensajes como “No quiero tu piropo, quiero tu respeto” y difusión de mensajes publicados en otras páginas web con contenidos machistas refuerzan su mensaje, que es compartido en las redes sociales por decenas de mujeres de todas las edades que buscan un cambio de actitud.

Otras asociaciones y colectivos también realizan el mismo trabajo y el mensaje ha logrado difundirse y alcanzar a muchas personas. El objetivo es uno solo, que las personas comprendan que, sin importar las prendas que usen, las mujeres no deben ser acosadas. Ni una frase de referencia a su físico ni una agresión sexual estarán justificadas por la vestimenta de una mujer.



LOS MEDIOS
Los medios de comunicación también juegan un papel importante en estos casos. Hace varias semanas, el programa Al Sexto Día, que es transmitido por Panamericana y cuya presentadora suele aparecer en prendas íntimas, emitió tres reportajes que fueron denunciados por la agrupación de defensa de las mujeres.

En una de las ediciones tocaron el tema como algo normal e incluso gracioso llamado “El arte de la seducción peruana” buscando los mejores ‘piropos’ al exponer a dos mujeres a las agresiones verbales. En otra edición, organizaron un concurso donde el premio era la posibilidad de tocarlas indebidamente de manera pública. En un tercer programa, llamado “Faltoso Noel”, le dieron un toque de humor al acoso callejero al disfrazar a un hombre del popular personaje navideño para que persiga a las mujeres, las agreda verbalmente e incluso las toque, todo grabado por sus cámaras.

Como respuesta, el colectivo organizó una protesta a través de las redes sociales. Tras recolectar varios cientos de firmas, enviaron una carta al canal exigiendo disculpas públicas y la elaboración de un reportaje en el que muestren la realidad de este problema. El canal accedió, se disculpó y se comprometió a enmendar su falta.

DEFENSA ANTE EL ACOSO
Ante la falta de normas que protejan a la mujer de este tipo de violencia, fue creado el Warmi Wasi o Centro de Atención Integral para Mujeres Víctimas de Violencia de Género como parte de una iniciativa de la Municipalidad de Lima. A través de esta institución brindan servicios legales, psicológicos y sociales de manera gratuita.

Ivonne Yupanqui, directora del programa, resaltó el problema que existe al intentar defender los casos que se han reportado a su institución.

“Nosotros no solo damos orientación a las mujeres agredidas, sino también llevamos el caso de manera gratuita. El problema es que el país no tiene una regulación adecuada y nosotros debemos buscar sanciones hacia los agresores, ya sea por delitos de coacción o tocamientos indebidos para realizar la denuncia. Buscamos soluciones y elementos para armar estrategias y obtener una sanción efectiva”, explicó.

Esto no siempre funciona, es necesario identificar el nombre y la dirección del agresor para poder realizar la denuncia, sin embargo puede ayudar en casos como el de Adriana, mencionado líneas atrás.

Para conseguir que esta situación cambie es imprescindible generar un cambio de actitud. Las sanciones legales o económicas pueden remediar parcialmente el daño, pero no lograrán que una mujer se sienta segura en la calle o en un bus de transporte público, sin embargo es un gran paso para tomar en cuenta un problema social que hasta hace algunos años era motivo de gracia para la mayoría y que hoy se manifiesta como un hecho que vulnera los derechos de las mujeres y que es necesario que sea corregido y regulado cuanto antes.

WARMI WASI
Paremos el Acoso Callejero y la Comisaría de la Familia de Lima recomendaron cómo actuar en casos de acoso: 

- Confrontar al agresor solo en casos seguros, donde la afectada no ponga en riesgo su integridad física o psicológica.

- Identificar al sujeto para poder realizar cualquier otro procedimiento. Buscar testigos, fotografías o videos de la agresión

- En caso de acoso, enviar una carta notarial en la que detalle las acciones legales a tomar si persiste. 

- Solicitar garantías personales en la comisaría del distrito. 

- Buscar ayuda legal o psicológica en lugares especializados.


María Milagros Brugman
Redacción


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