Algo se pudre en España

La corrupción de la clase política española quedó evidenciada con la publicación de unos manuscritos del excontador del Partido Popular, que revelan el pago de comisiones que provendrían de grupos empresariales inmobiliarios.

| 09 febrero 2013 12:02 AM | Especial | 1.1k Lecturas
Algo se pudre en España
El extesorero Luis Bárcenas registró pagos paralelos para la cúpula de la organización, los que Rajoy intenta desconocer.
LA CORRUPCIÓN EN EL PP

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En el manuscrito aparecen las iniciales de Rajoy a partir del año 1997, un año después que el PP llegara al gobierno de la mano de José María Aznar. Son casi 37 millones de pesetas las que ingresan ese año y provienen de Galicia fundamentalmente. Así comienzan los pagos periódicos a la cúpula.
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Alcaldes, gobernadores, ministros y jefes de gobierno caen bajo las garras del poder. Esa es la historia no contada del capitalismo, en la que el poder del dinero corroe todo lo que encuentra a su paso, tal como lo confirma el último caso de corrupción en España que amenaza con traerse abajo al gobierno de Mariano Rajoy.

La historia comenzó cuando hace unos días el diario El País publicó unos manuscritos que se atribuyen a Luis Bárcenas, extesorero y exgerente del partido en el poder. En ellos daba cuenta de las generosas partidas entregadas como sobresueldo a los jerarcas de la agrupación. De acuerdo a los periodistas, esas cuentas probarían que los más altos dirigentes del Partido Popular, incluido el presidente Mariano Rajoy, pasando por alcaldes y gobernadores, recibieron sus cuotas de pago para favorecer a un grupo de empresarios en una serie de contratos en las que intervino el Estado.

La mayoría de aportantes eran empresarios de la construcción, que se beneficiaron del boom inmobiliario que se produjo en la década pasada, en que se construyeron un promedio de 600 mil viviendas anuales, gracias a las facilidades otorgadas por municipios, concejalías y entidades del gobierno central, así como por la banca especulativa. Un boom que se produjo a pesar de que en el año 2005 ya se calculaba que existían más de tres millones de viviendas sin ocupar.

La sociedad entre funcionarios y empresarios corruptos no es una novedad española. Ese mecanismo tiene larga data y se perfeccionó durante el primer gobierno de José María Aznar (1996-2004), en la que se cambiaron las reglas de juego municipales y medioambientales para favorecer el negocio inmobiliario, que terminó trayéndose abajo en estos años a una de las economías más florecientes de Europa.

PAPELES
Los secretos de Luis Bárcenas, redactados en 14 hojas de cuaderno cuadriculado en el que registran 18 años de ingresos y gastos del partido, pusieron en entredicho la reputación de la agrupación en uno de los momentos más delicados para el futuro del país. En la lista aparecen, además de Rajoy, actual presidente del PP, todos los dirigentes destacados que tuvo el partido desde 1990, cuando Aznar sucedió a Manuel Fraga al frente de la formación. Ellas son las víctimas de los apuntes de Bárcenas, que indican la existencia de pagos ilegales, donaciones no permitidas por la ley de financiación de partidos políticos, y relaciones con empresarios acusados por corrupción.

Tal es el calibre del escándalo que el propio Rajoy se cuidó de lanzar acusaciones contra el extesorero, lo que demuestra que mantiene su poder intacto. Con esa convicción y esa seguridad, Bárcenas negó ante la Fiscalía Anticorrupción la existencia de una contabilidad paralela en el Partido Popular. Pese a los gritos de la gente, que le gritaba “chorizo, sinvergüenza, a la cárcel”. “¿Dónde está mi sobre?”, el aludido clamó su inocencia y se fue de lo más campante.

A pesar de ello, la fiscalía cuenta ya con algunas evidencias. Una de ellas es el testimonio del exdiputado del PP, Jorge Trías Sagnier, quien reconoció públicamente la existencia de sobresueldos en el Partido Popular. “He cumplido con mi deber”, dijo al salir de la fiscalía. Días antes, había recordado que el juez que inició la primera investigación sobre pagos irregulares, Baltasar Garzón, fue apartado y condenado por unas escuchas telefónicas sobre casos de corrupción, que, según él, fueron muy limitadas y estaban más que justificadas.

Trías Sagnier también había anotado en una columna en el diario El País: “Por lo que yo pude saber, y ya conté en estas páginas de forma sucinta, sí se entregaban sobres con dinero en efectivo que servían como complemento del sueldo que percibían algunos dirigentes. Creo que la cantidad máxima eran unos 10,000 euros al mes o su equivalente en pesetas antes de la moneda única. De ahí hacia abajo se percibían cantidades menores, según los cargos y responsabilidad. La mayoría de diputados y dirigentes del PP no percibía nada de esas cantidades. Y es por ellos, y especialmente por quienes les votaron, por lo que deberían dar una explicación, tanto (María Dolores de) Cospedal como Rajoy, que son quienes ahora dirigen el partido”.


Presidente Rajoy tambalea en el gobierno español.

CONSTRUCCIONES
Tras las primeras diligencias, el fiscal Antonio Romeral se alista a citar y tomar declaración a unos quince empresarios que figuran en los apuntes contables manuscritos de Bárcenas. Un listado en el que se detallan donativos superiores a cinco millones de euros entre los años 1990 y 2008. La mayoría de las aportaciones son de empresas constructoras, que superarían los límites legales permitidos en aquel periodo como donaciones. Antes de ser citados, los ejecutivos de las empresas negaron las aportaciones.

La tarea de la fiscalía ahora es demostrar si hubo donaciones de las empresas a cambio de contratos públicos, lo que permitiría investigar delitos de cohecho, prevaricación y malversación y tráfico de influencias. La investigación también buscará constatar si hubo vulneración de la ley de partidos o delitos fiscales por pagos ilegales, que podrían haber prescrito.

Desatado el escándalo, los dirigentes del PP afirmaron que Bárcenas pudo inventar las cuentas paralelas para desviar fondos a su propio bolsillo, haciéndolos pasar como sobresueldos de otros. Pero sospechosamente los apuntes arrancan en abril de 1990, cuando el PP, en la oposición, sufre un fuerte desgaste por el caso Naseiro, en alusión a su tesorero Rosendo Naseiro, acusado de cobro ilegal de comisiones a una constructora para financiar al partido.

En el manuscrito aparecen las iniciales de Rajoy a partir del año 1997, un año después que el PP llegara al gobierno de la mano de José María Aznar. Son casi 37 millones de pesetas las que ingresan ese año y provienen de Galicia fundamentalmente. Así comienzan los pagos periódicos a la cúpula, en la que destacan los tres vicesecretarios generales, Rodrigo Rato (identificado como R.); Mariano Rajoy (M. R.) y Jaime Mayor (J. M.) además de Francisco Álvarez Cascos (P. A.).

En 2004, las anotaciones de entregas periódicas a la cúpula se mantienen intactas, aunque a partir del tercer trimestre se limitan a dos personas: el presidente del partido, Mariano Rajoy, y su secretario general, Ángel Acebes. Rajoy había acabado ya con las vicesecretarías generales.

EL CASO GÜRTEL
La indignación que generó la publicación de los manuscritos en tierras ibéricas fue de tal magnitud que obligó a la Fiscalía Anticorrupción a averiguar si este caso tiene vinculación con el ‘caso Gürtel’ y con los 22 millones de euros encontrados a Bárcenas en una cuenta bancaria en Suiza.

El caso Gürtel estalló en febrero de 2009 cuando se descubrió que el empresario Francisco Correa, cuyo apellido en alemán “gürtel” se traduce como “cinturón” o “correa”, entregó pagos de dinero a representantes de alcaldías y gobernaciones para ejecutar obras inmobiliarias sin control. Pero pese a las múltiples evidencias, Rajoy insiste en que Correa “no ha entregado ni un solo euro al PP”. Sin embargo, el retiro de Baltasar Garzón revela que los corruptos tienen fuerzas poderosas que los protegen.

Otra prueba que evidencia el afán de encubrir los delitos es que Bárcenas se pudo acoger a la amnistía fiscal que aprobó el Gobierno el pasado 21 de marzo, con el claro objetivo de encubrir los 22 millones de euros escondidos en un banco suizo. Pese a los silencios y las presiones, el fiscal general del Estado, Eduardo Torres-Dulce, reveló que existen “indicios” para continuar la investigación del ‘caso Bárcenas’ hasta “el final”, con el fin de aclarar la posible existencia de hechos delictivos.

Eso se explicaría porque el exdiputado Trías contó durante su testimonio fiscal que Bárcenas le mostró hace varios años un cuaderno en el que apuntaba diversas entradas y salidas de dinero. El fiscal le mostró los 14 folios de la supuesta contabilidad de Bárcenas y Trías admitió que se trataba del mismo manuscrito que le había mostrado hace varios años.

Al igual que Al Capone y otros capos de la mafia, los jerarcas del Partido Popular aparecen enredados en la telaraña armada para encubrir sus negocios ilícitos y que les permitieron generosos ingresos, mientras instrumentaban las políticas de ajuste que arrojaron al desempleo y la pobreza a millones de españoles.


Efraín Rúa
Editor de Mundo


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