10 mujeres mueren al mes por violencia de género

Un informe de la ministra Ana Jara señaló que el Ministerio Público registró 379 ataques y asesinatos y 121 tentativas contra mujeres entre 2009 y 2011 y los Centros de Emergencia Mujer de su portafolio, brindó 6 mil 259 atenciones en enero y febrero.

| 08 abril 2012 12:04 AM | Especial | 2.6k Lecturas
10 mujeres mueren al mes por violencia de género
Ministra Jara pide más energía contra el feminicidio.
HISTORIAS DE PRIMERA (I)
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Una terrible amenaza se cierne diariamente como una hacha sobre la vida de cientos de miles de indefensas mujeres peruanas, víctimas de los celos neuróticos de maridos, convivientes, amantes machistas, celosos o borrachos sin freno y solapados adictos a las drogas, que solo el año pasado dieron muerte a 93 mujeres, sobre un total registrado de 159 casos de violencia contra las féminas.

Según reveló la ministra Ana Jara, los Centros de Emergencia Mujer de ese portafolio, registraron seis mil 259 atenciones en los meses de enero y febrero y cada mes muere un promedio de 10 mujeres en manos de sus parejas, ex parejas o familiares. Feminicidio, es la denominación que tiene estos ataques agresiones que concluyen con la muerte o asesinato de mujeres

Si las autoridades no sancionan o condenan estos crímenes con energía o penas ejemplares la seguridad de las familias más humildes, donde mayormente se dan estos casos, corren grave peligro.

Las cifras de ataques y crímenes contra mujeres son alarmantes. Solo en los años 2009 y 2011, según un informe de la ministra de la Mujer, Ana Jara, ante el Congreso, el Ministerio Público registró 379 ataques y asesinatos y 121 tentativas.

Asimismo en el período de la exministra Aída García Naranjo, informó que se reportó 95 mil denuncias por diferentes casos de violencia e inseguridad ciudadana de las cuales, 85 mil fueron presentadas por mujeres golpeadas brutalmente. En ese mismo informe se dio a conocer 121 tentativas de feminicidios.

Esto significa que la vulnerabilidad de los derechos de la mujer es uno de los problemas más palpitantes de nuestra sociedad que cuentan en la mayoría de los casos, con la complicidad o negligencia de muchos jueces.

QUEMADURAS Y CUCHILLO
El 24 de marzo pasado, el universitario Alex Junior Machaca Barzola de 20 años, en un arrebato de celos enfermizos, que revelan inmadurez e inseguridad, roció agua hirviente sobre el cuerpo y el rostro de la joven Ruth Abigail Solís Apolinario, de 19 años, oriunda de Ica.

El conviviente esperó que Ruth durmiera, en el cuarto que compartían en San Martín de Porres y le lanzó la olla de agua hervida causándole graves quemaduras. Ella despertó dando gritos de dolor y trató de huir pero el agresor la atacó con un cuchillo y se infirió algunos cortes por lo que ambos fueron conducidos al hospital Loayza.

Días después del infeliz incidente, ella falleció mientras el criminal fue detenido por la policía y conducido a presidio acusado de asesinato.

POR SALUDAR a un AMIGO
Las primeras pesquisas policiales señalaron que la víctima lo había conocido chateando y que viajó a Lima para conocerlo y convivir con él asegurándole a su madre que de Ica solo estaba viajando a Cañete para trabajar.

Horas antes del crimen, Ruth, cuando caminaba con Alex, se encontró con un antiguo amigo a quien saludó.

El agresor le reclamó que había coqueteado con el desconocido y se produjo una discusión, entonces ella lo amenazó con dejarlo y volver con sus padres.

MILAGROS CHIPANA
El 19 y 20 de marzo otros dos crímenes en agravio de dos mujeres erizaron los cabellos de los vecinos de la Zona El Rosal de San Juan de Lurigancho, donde Milagros Chipana fue estrangulada por su marido, Heidin Huaranca, delante de sus cuatro hijos porque le habían dicho que ella tenía un amante.

Ella era una ama de casa dedicada a tareas artesanales como confeccionar pulseras, preparar helados, etc, y era presidenta del Vaso de Leche del barrio Huáscar.

DEGOLLÓ A SU MUJER
Horas después de conocerse este terrible asesinato, un nuevo crimen sacudió la atención de los vecinos de Tomasa Pozo Liberato, de apenas 20 años, domiciliada en el cruce de las los jirones Santa Cruz y Cusco, en el Cercado de Lima.

Esta vez el iracundo marido resultó el repartidor de gas Segundo García Sánchez, de 23 años, quien la atacó a Tomasa con un cuchillo hasta causarle la muerte.

El homicida arremetió contra la pobre mujer dominado por los celos y porque quería que ella renunciara a su modesto trabajo de mesera en un restaurante limeño.

MINISTRA EXIGE SANCIONES
Ante la escalada de violencia, golpes y ataques criminales contra mujeres, la ministra Ana Jara demandó a los jueces que actúen con toda energía y sancionen ejemplarmente los intentos de feminicidio y las agresiones de padres a hijos. “No puede haber mano blanda ni nosotros ser los espectadores de crímenes. Debemos exigir a los jueces y magistrados la aplicación de sanciones máximas”, dijo.

Incluso planteó modificar la Ley de Feminicidio para aplicar sanciones no solo a los que asesinan a sus parejas o ex parejas, sino también para penalizar los asesinatos producto de la discriminación de género.

GOLPEA Y CORTA A GESTANTE
La cadena de abusos, maltratos y agresiones contra mujeres saltó a la urbanización Las Magnolias en el Callao, donde Luz Kelly Pinedo Constantino (23), denunció que su conviviente la atacó y golpeó con la tabla de un camarote y luego le cortó la cara con el pico de una botella rota, sin tener en cuenta que está embarazada.

El agresor, Luis Eduardo Romero Auqui, trató de justificarse diciendo que la mujer le había sido infiel. Ella fue socorrida por una amigas y llevada al Hospital San José. Según el informe policial tenía golpes en la cabeza y varias costillas rotas, un brazo fracturado y cortes en el rostro y las piernas.

El agresor quien trabajaba episódicamente como estibador del primer puerto y tiene antecedentes penales por robo agravado, confesó a la policía que la golpeó porque ella mantenía una relación con un hombre a quien identificó como Julio.

CASO SANDRA ALARCóN
Otro caso indignante es el de Sandra Alarcón Lozano, quien fue brutalmente golpeada por su conviviente Bruno Alexander Lecca Farías de 26 años, por el simple hecho de preguntarle si era cierto que tenía una amante.

El agresor cogió a la mujer y le dio golpes en el rostro y otras partes del cuerpo causándole una grave herida en uno de los ojos con la posibilidad de desprendimiento de la retina.

Acompañada de una amiga tomó la decisión de denunciar el hecho en una comisaría de Mujeres del distrito de La Victoria donde una de las agentes completamente indolente, le dijo que no se podía tipificar el hecho como una violencia contra la mujer por lo que se vio obligada a presentar la denuncia en la comisaría de la zona.

LA MUJER EN PRIMER MUNDO
Dada la gravedad de la agresión, la víctima fue internada en el Hospital Rebagliati, mientras del agresor nunca se supo si fue citado o detenido por la policía para el esclarecimiento de los hechos.

En los países desarrollados la agresión a un niño o una mujer constituye un grave delito, ni siquiera se le considera falta, y el denunciado, además de quedar registrado el hecho en sus antecedentes personales, es pasible de prisión y debe indemnizar con una fuerte suma a la víctima.

Incluso existen muchos casos de cientos y miles de mujeres indocumentadas, que han logrado la condición de residentes, como un medio de protección y salvaguarda de sus hijos, dándoles oportunidades de acceder a mejores empleos, por haber sido víctimas de maltrato.

Sin embargo, en Latinoamérica la tolerancia, indolencia y falta de autoridad de quienes deben administrar justicia, son factores que permiten la ocurrencia cotidiana de estos abusos.

UNA COMBA Y UN CRIMEN
En la friolenta Juliaca, un hombre había bebido hasta quedarse dormido en un bar, cuando su conviviente, Yovana Noemí Umachamaco (27), preocupada por su integridad física, fue a buscarlo y le pidió que la acompañara a casa pues había bebido demasiado.

El furibundo marido, Orlando Chambi Quispe (36), la golpeó y la pateó tanto que le causó graves daños en ambos ojos y casi la deja ciega. A unos kilómetros en los llanos de Tacna, Carmen Torres Condori (39), dormía con su hijo de 10 años en una habitación de Pocollay, de la Ciudad Heroica. Todo estaba en calma hasta que llegó su ex marido Simón Cachicatari Concori (47) e ingresó con violencia luego de patear la endeble puerta.

Cachicatari le reclamó por haber terminado con él y la mujer le pidió que se retirara. En respuesta, este criminal tomó una pequeña comba que se hallaba en una esquina del dormitorio y con este instrumento le golpeó la cabeza hasta causarle la muerte.



EL AMOR Y LA DEPENDENCIA
Psicólogos y otros expertos han sostenido hasta la saciedad que muchas mujeres guardan en silencio el maltrato y las agresiones por temor. Piensan que denunciando al esposo pueden agravar la situación económica en sus hogares, por ejemplo.

Sin embargo, existen muchas mujeres con total independencia económica que padecen agresiones y maltratos y se muestran incapaces de denunciarlos y menos aún de separarse, posiblemente porque ese es su triste destino o porque tienen la esperanza de que el golpeador cambie de actitud.

PROBLEMA NACIONAL
La ministra Jara, ha expresado también, pese a todo, que se ha logrado avanzar en las políticas de atención y prevención de la violencia de género.

Asimismo se ha logrado en cierta medida el perfeccionamiento del Sistema de Estadística Nacional en materia de género. Durante su intervención en el reciente foro “Feminicidio en el Perú”, enfatizó que la violencia contra la mujer es un problema de grandes proporciones, mucho mayores de lo que nos imaginamos. “Las estadísticas del INEI indican que cuatro de cada 10 mujeres en el Perú fueron víctimas de violencia por parte de sus parejas, mientras que los Centros de Emergencia Mujer del Ministerio registraron seis mil 259 atenciones en los meses de enero y febrero y cada mes mueren un promedio de 10 mujeres en manos de sus parejas, exparejas o familiares”, subrayó.

PARA TENER EN CUENTA
El Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables informa a todas las mujeres peruanas el Procedimiento para interponer denuncias por violencia familiar y sexual. Si usted es víctima de violencia familiar no olvide que:

1. Puede denunciarlo en la Comisaría de su sector. La denuncia puede ser verbal o por escrito. Es importante que a la hora de concurrir a la Comisaría lleve su documento de identidad.

2. También puede interponerse la denuncia ante el Fiscal Provincial de Familia de su jurisdicción, en forma verbal o escrita.

3. NO ES NECESARIO que la víctima sea examinada para recibir su denuncia.

4. NO ES NECESARIO tener huellas visibles del maltrato para denunciar. Se puede denunciar el maltrato psicológico, aún cuando no exista maltrato físico.

5. NO ES NECESARIO concurrir con un abogado para interponer la denuncia.

6. La denuncia puede ser interpuesta: por la víctima o sus familiares.

7. En el caso de violencia familiar en agravio de niños o adolescentes la denuncia puede ser interpuesta por CUALQUIER persona que conozca de los hechos.

8. Luego de interpuesta la denuncia se deberá recabar los oficios para los exámenes correspondientes, médico legista, perito psicólogo entre otros.

9. En casos de emergencia, cuando se estén produciendo actos de violencia flagrantes (en el momento) llame a la línea 105. La Policía Nacional tiene la facultad de allanar el domicilio del agresor.


Ramón Machado Contreras
Colaborador


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