Vargas Llosa es una víctima de su entorno

Con el prólogo a la segunda edición de “Vargas Llosa tal cual”, Herbert Morote hace un ajuste de cuentas con Alfredo Bryce Echenique. Lo importante, dice, es decir la verdad, porque en el Perú estamos acostumbrados a no decir la verdad de frente; no estamos acostumbrados a ir contra la corriente, preferimos callarnos.

Por Diario La Primera | 27 set 2012 |    
Vargas Llosa es una víctima de su entorno
Herbert Morote ha publicado la segunda edición de un libro incómodo en que toca fibras sensibles de Mario Vargas Llosa y Alfredo Bryce Echenique.
Herbert Morote reedita atrevido libro

El inicio de la historia fue una denuncia de plagio que Morote hizo en contra de Bryce. En aquel tiempo, todo el mundo le creyó a Bryce y aquél quedó mal. El tiempo le dio la razón al denunciante con una avalancha de denuncias de plagio de todo el mundo. Eso solo en el aspecto periodístico. En la literatura, Bryce no parece tener mayores contratiempos. Morote, autor del también ‘boom’ editorial “Bolívar. Libertador y enemigo N°1 del Perú”, escribe en el prólogo de esta segunda edición de “Vargas Llosa tal cual” que esta “obra infame”, como la calificó Bryce Echenique, fue leída por el mismo autor de “Un mundo para Julius”, quien le añadió acotaciones a las pruebas impresas. Una deshonestidad de Bryce contra Vargas Llosa que Morote saca a la luz y que trae nuevas sombras a la imagen del autor de “La amigdalitis de Tarzán”.

—¿Cree que a Bryce le quiten el premio de la Fil Guadalajara?
—No creo, porque México está corrupto. Todas las instituciones están corrompidas por el narcotráfico. Lástima que llegan a una institución cultural… Hace poco un tal Alatriste perdió un premio por plagiador.

Es Sealtiel Alatriste, quien renunció en febrero al premio Xavier Villaurrutia de Escritores para Escritores en medio de las investigaciones por plagio de unos artículos que publicó como propios hace cinco años, pero que nada tenían que ver con los libros por los que mereció el premio.

—Bryce ha plagiado en periodismo, pero su literatura es implagiable.
—Sí, es implagiable.

—Con el prólogo quiso saldar una cuenta pendiente con Bryce. ¿Y con el libro?
—La segunda edición peruana del libro la he podido sacar antes, pero no quise hacerlo porque estaba con el libro “Bolívar…”; otro, “¿Tiene el Perú salvación?”, y la Fundación (Herbert Morote). Después, Mario Vargas Llosa ganó el premio Nobel y pensé que no era el momento. Y ha pasado dos años de esto. Y recibí un empuje casual de la nieta de Vargas Llosa, Tania Vargas…

—Eso es interesante…
—Hace dos o tres meses recibí un correo de la nieta de Marcelino Vargas. (Él) se casó y tuvo cuatro hijos, uno de ellos es el papá de Vargas Llosa. Después, según el libro “El pez en el agua”, de Vargas Llosa, dijo que este hombre se había casado con una india de trenzas y polleras y se había ido a vivir a un pueblito de la sierra y murió nonagenario cargado de hijos. La nieta, o sea la prima hermana de Mario, me manda la fotografía del abuelo con su madre. La señora no vivió cargada de hijos, sino rodeada de hijos. Era una buena persona, y todos sus hijos, sus nietos, o sea los tíos de Vargas Llosa, han progresado. Ellos se sintieron resentidos al ver cómo Vargas Llosa utilizaba ese sistema racista de decir que los otros eran indígenas porque vivían en la sierra.

—¿“Cargado de hijos” suena sombrío?
—Peyorativo. Pudo decir “ya mayor, rodeado de hijos”. Y estos Vargas, que leyeron el libro, sintieron que yo los había defendido.

—El título, “Vargas Llosa tal cual”, puede sonar peyorativo también.
—“Tal cual” viene de Paul Válery. Él dice que una persona es tal cual, tal como lo dice, que no es una máscara la que uno lleva, sino que la máscara se pega a la cara tanto que es parte de uno. Este libro es la deconstrucción y reconstrucción de “El pez en el agua”, la memoria autobiográfica de Mario Vargas Llosa. Él dice que su padre se divorció de su mamá, y a los cinco meses de embarazo la mandó de regreso a Arequipa, y era porque, según Vargas Llosa, su madre pertenecía a una familia por la cual el papá estaba muy acomplejado, una familia aristócrata. “La verdadera razón es que mi padre (tenía) complejos sociales”, dice: “… porque a pesar de ser blanco, pertenecía o sintió siempre que pertenecía, que es lo mismo, a una familia socialmente inferior a la de su mujer”.

—¿De dónde saca eso Vargas Llosa? ¿Lo psicoanalizó?
—Es insolidario y racista. Un racista inconsciente. Dice: “En el Perú, los pobres blancos empiezan a sentirse cholos, es decir mestizos, es decir pobres y despreciados. Es un grave error creer que el prejuicio racial y el prejuicio social se ejerce solo de arriba hacia abajo. Paralelo al desprecio que manifiesta el blanco al cholo existe el rencor del cholo al blanco”. Oye, no es igual que el verdugo desprecie a la víctima, que la víctima desprecie al verdugo. Hay otra cosa más, al año siguiente que él conoció a su padre, su padre un día lo lleva y lo presenta a sus dos hijos que tenía con una alemana. Y uno de los hijos es un año menor que Vargas Llosa nada más. O sea que este señor había mandado a la mamá de Vargas Llosa a Arequipa porque estaba metido con una alemana.

—¿Vargas Llosa ha leído el libro?
—Debe ser.

—¿Nunca recibió noticias de su lectura?
—No solamente eso. Yo le mandé a Vargas Llosa mi primera edición. Nunca me contestó, pero ya no nos hablábamos. Yo he estudiado con él en La Salle, en el Colegio Militar (Leoncio Prado), en (la Universidad Nacional Mayor de) San Marcos…

—Y a partir del año 97 ya no se hablan.
—Es más, vive cerca a mi casa, nos cruzamos y no nos hablamos.

—Claro. Usted sale a correr y se cruza con él. Puede causar usted una enemistad entre Bryce y Vargas Llosa.
—Ya no me importa eso. Suficientes problemas tengo como para especular de los otros. Pero creo que nunca han tenido una amistad. No es que creo, eso sí lo sé. No hay que confundir lo que estoy diciendo. Yo creo que Vargas Llosa es un magnífico novelista; lo respeto y admiro. Estoy hablando desde el punto de vista político. Yo creo que su orientación política, su manera de ver el Perú es una mirada. Yo he escrito esto porque la mirada de Vargas Llosa es una mirada de muchos de los peruanos. Vargas Llosa es una forma de ser y de estar.

—¿Vargas Llosa es racista?
—Creo que sí: es racista.

—Pero él no lo sabe.
—Él no lo sabe, pero se le manifiesta. Insolidario total.



—¿Va a presentar el libro en Lima?
—No. Mi libro es un libro para disidentes. Y ser disidente es tener un problema.

—Hay otro detalle: a Vargas Llosa se le perdona mucho porque tiene muy buena literatura.
—Claro, pero uno puede tener una opinión de algo sobre alguien: yo puedo decir “Cipriani es alto”, pero no por eso puedo decir “Cipriani es alto y por eso respeta los derechos humanos”. Una cosa es ser muy buen novelista y otra cosa es tener opiniones de insolidaridad con la gente. Mira, Vargas Llosa está rodeado de grupos de poder económico muy fuertes. Entonces, él no puede hablar mal de Telefónica. Sus artículos no son para decir si las medicinas son caras en el Perú o no, que son 4 veces más caras que en cualquier parte del mundo. Ni para decir que los bancos están realmente ahorcando a las empresas peruanas con 32% de intereses y 110% de intereses en tarjetas de crédito. Vargas Llosa debe saber eso, pero no va a ser capaz de decirlo. A los intelectuales de esta calidad los atrapan. Está atrapado. Vargas Llosa es una víctima del entorno en que él ha querido entrar y donde está muy cómodo ahora.

—Tiene una Fundación para la Libertad…
—Claro, pero esas son fundaciones que reciben dinero de muchas otras fuentes. El instituto Cato, por ejemplo, recibe dinero de Exxon; hacen un mitin en Venezuela para hablar mal de Chávez, lo que está bien, pero que no lo haga Cato, que es Exxon… Esos “think tanks”, esas organizaciones, fundaciones... La libertad, en este momento, la pide la derecha cavernaria para hacer lo que le da la gana y someter al pueblo; esos son los que quieren libertad.

—Algo interesante, por lo absurdo, fue que cuando hubo un seminario de la Fundación para la Libertad, los ponentes dijeron que la crisis de Europa no se debía a los bancos, sino al estado del bienestar…
—Esa es una de las estupideces más grandes. Los países de Europa que mejor se defienden de la crisis son en los que el estado del bienestar no se ha tocado: Suecia, Finlandia, Dinamarca, Holanda. Mi hija vive en Dinamarca. Mis nietos han estudiado en la universidad y en el colegio gratuitamente. Todos los partidos europeos del estado de bienestar son partidos socialistas, con diferentes nombres. En Alemania, el 40% es socialdemócrata; el resto es Merkel pero Merkel es reciente. En China son comunistas, pero tiene un capitalismo peor que Estados Unidos, que no llega ni al asomo de lo que es el capitalismo chino. El estado del bienestar de Europa no ha sido la causante, sino los bancos y la codicia que ha tenido una serie de políticos corruptos.


“Excelente final de 1ra parte” escribe Bryce Echenique en las pruebas de “Vargas Llosa tal cual”, de Herbert Morote, libro que luego calificó de “obra infame” tras las acusaciones de plagio de Morote, hace ya muchos años.

—¿Vargas Llosa acierta en literatura y desacierta en sus comentarios políticos, en particular, y en el periodismo, en general?
—Vargas Llosa pertenece a un grupo de gente que ha sido atrapada por los poderes económicos.

—¿Quiénes están en ese grupo?
—¿Conocidos? Hay pocos. Este chileno, Jorge Edwards. Pero en literatura hay relativamente pocos.

—¿Todo esto lo encontramos en este libro?
—No, solamente hablamos de “Vargas Llosa tal cual”. El que quiera saber quién es Vargas Llosa, debería atreverse a leer este libro.

—El lector tiene que atreverse a leerlo, pero el escritor ha tenido un atrevimiento mayor.
—Claro, pero ¿por qué yo puedo escribir esto?, porque yo no necesito el favor de nadie para escribir. Tengo una edad en la cual lo único que envidio es la juventud.

—Y no necesitaba la amistad de Carmen Balcells, por lo tanto podía meterse con ella, como lo dice en el libro.
—Claro, nadie me quería publicar el libro.

—¿Sigue encontrándose con Vargas Llosa, mientras sale a correr en las mañanas en Madrid?
—Sí, pero ahora ya no corremos; caminamos, pero yo camino más rápido que él.


Marco Fernández
Redacción


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