“Quieren hacer de Chile un país más vigilado de lo que está”

Que “El baile de los que sobran” cobre mayor actualidad ahora con las protestas estudiantiles en Chile, que hace 25 años cuando fue compuesta, es algo triste para González, pues significa que las cosas han empeorado. Pero al mismo tiempo, es un orgullo para él que esta canción sea más respetada ahora que el himno nacional de su país.

| 13 marzo 2012 12:03 AM | Entrevista | 6.3k Lecturas
Jorge González, exlíder de ‘los Prisioneros’, sobre las protestas estudiantiles en Chile
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“A otros enseñaron / secretos que a ti no / a otros dieron de verdad / esa cosa llamada educación / ellos pedían esfuerzo / ellos pedían dedicación / ¿y para qué? para terminar bailando y pateando piedras”. Era entonces el reflejo de un problema de un país que parecía ser el milagro sudamericano, pero que precisamente Los Prisioneros a través de sus letras siempre criticaron, demostrando que las taras de la sociedad chilena eran también las de la sociedad latinoamericana.

De Jorge González se pueden decir muchas cosas, pero por encima de todo está ese cinismo, o esa “concha”, de decir lo que piensa sin importarle lo más mínimo el resto. Y es precisamente esa característica la que lo ha hecho odiado por unos y querido por otros.

El rockero anuncia un concierto más para el 28 de abril en la Tribuna Norte del Estadio San Marcos. Obviamente no faltarán las mismas canciones de hace 25 años pero, ¿acaso no suenan más actuales ahora?

Desde Berlín, poco después de mezclar la última canción de su último disco, “la voz de los 80” hace un alto en el estudio para conversar con nosotros.

–Perú siempre te recibió bien desde tus inicios en Los Prisioneros, ¿qué recuerdos tienes?
–Perú es un lugar que he tenido la suerte de visitar muchas veces. La última vez que estuve fue hace cinco meses, en Cusco tocando y fue lo más increíble. La comida es buena y la gente respetuosa. Es un placer ir a Perú.

–Tengo entendido que no vives en Chile hace mucho tiempo, ¿a qué se debe?
–Hay gente que vive fuera de sus países por distintos motivos y no es raro que la gente que se dedica a la música o a algo creativo le guste conocer un poco el mundo. Viví en Nueva York tres años, en Ciudad de México viví tres años también, Sen Valencia cuatro años y ahora estoy en Berlín.

–¿Extrañas Chile?
–Sí, extraño a mi familia. A mi madre, a mi padre. Están mis hermanos, está mi barrio. Para mi, mi patria es mi barrio. Más que un país entero creo que uno extraña ciertas cosillas del barrio. Pero tengo la suerte de que en un par de días voy a viajar a Chile para participar en el disco de Gonzalo Yáñez, que es un cantautor, compositor y productor uruguayo que va ahora al Perú conmigo como guitarrista. Está haciendo su tercer disco solista y voy a participar con él, así que eso me dará la oportunidad de estar con mi familia.

–Como chileno fuera de su país, ¿cómo ves las protestas estudiantiles?
–Tengo que decir que no lo veo tan de lejos porque no vivo allá, pero hace poco me tocó muy de cerca. Estuve en la ciudad de Valencia trabajando con unos amigos y hubo unas protestas estudiantiles también. Pasó lo mismo que en Chile. La policía fue muy dura con ellos, son considerados como los enemigos de los estudiantes. Hay varios chicos amigos de mi hijo que los encerraron en la cárcel.

En todo el mundo esta pasando lo mismo. Los poderes internacionales, las multinacionales que dominan todo están empujando a la gente a protestar. Entonces en Chile hay una sensación de que el gobierno es inepto porque hace mal las cosas, pero no. Está todo planeado, esta planeado que en Chile salgan a la calle a protestar porque lo que están buscando es que haya un desastre, una tragedia tan grande, donde haya muertos y gente aplastada para poner leyes militares que hagan que Chile sea un país más vigilado de lo que está ahora . Es la tendencia en todo el mundo.

–Hay canciones de Los Prisioneros como “El baile de los que sobran”, que cobran mayor actualidad ahora que se dan estas protestas estudiantiles en tu país, ¿qué te parece?
–Es triste que la gente tenga que seguir cantando esa canción porque significa que las cosas no han mejorado. De hecho el nivel de la educación ahora es peor que cuando estudié yo. Por otro lado, el hecho de que la gente se reúna a cantar una canción que se escribió hace tanto tiempo y que fue escrita por compatriotas de ellos, es una cosa bella también. Que existan las canciones para poder cantarlas siempre nos hace sentir mejor, y que sea una canción que yo escribí me llena de un orgullo muy grande.

–¿Crees que hace falta un grupo que refleje la realidad de Chile tal como lo hizo Los Prisioneros en su época?
–No sé la verdad, no tengo una respuesta al respecto. No sé si haga falta que existan grupos que reflejen el descontento. Veo por ejemplo, gente que hace hip-hop en Chile y hay cosas bien fuertes. Pero alguna gente quizás se pregunta si acaso hace falta otro grupo que haga un comentario social y que encima venda tantos discos y sea tan famoso, eso es otra cosa. Lo que pasa es que Los Prisioneros en sus letras tenían un comentario social pero las canciones eran completamente pop. Eso es un fenómeno bien distinto y no creo que haga falta, yo creo que está bien como está.

Creo que si la gente que alienta la protesta y está cantando cosas sociales está en un camino más subterráneo, eso me parece mejor incluso que un artista más popular. La popularidad no trae nada bueno al público ni al artista, solamente le trae de bueno a los empresarios.

–La prensa de tu país no trataba muy bien a Los Prisioneros, ¿Cómo ha evolucionado esa relación?
–La relación mía con la prensa en la época en que estaba Pinochet era mucho mejor que ahora. En esa época yo tenía mucha necesidad de poder difundir mi música y era más inocente, así que daba muchas entrevistas. Llegaba a conocer a algunos periodistas que eran muy buenas personas pero por supuesto también tenía gente que era mandada por los dueños de los consorcios mediáticos en Chile que son como dos o tres familias. Y esos consorcios mediáticos, por supuesto que su idea y su razón principal era llenar a la gente de basura para que consuman. Pero por lo menos en la época en que tocaba con Los Prisioneros había una relación con los medios chilenos. Ahora no hay absolutamente ninguna relación. Rara vez doy entrevistas y muy pocas veces me aparezco, y si alguna vez llego a dar una entrevista, lo cortan todo y casi no ponen nada de lo que realmente digo porque lo censuran. Entonces la relación era mejor cuando tocaba en Los Prisioneros. No porque la prensa sea mejor sino porque en esa época tenía una necesidad de promocionar mi música que ahora no tengo.

–¿No crees mucho en los medios de comunicación?
–Mira, yo creo que los medios de comunicación pequeños pueden tener una cierta independencia y los medios de comunicación grandes, ninguna.

Como todas las cosas del mundo. Las cosas que necesitan mucho dinero para funcionar no son independientes y responden a ideas más negativas que positivas y las cosas mas pequeñas y que se pueden manejar a un nivel mas humano, esas sí pueden tener una cierta libertad.



“Una de las cosas más injustas que se han dicho de mí es que soy talentoso”

–Tienes casi 30 años de carrera, ¿no temes convertirte en un referente o un ídolo de esos contra los que te rebelaste cuando apareciste en la música?
–No recuerdo si yo me he podido rebelar contra ningún ídolo porque lamentablemente en mi patria, en esa época, a los ídolos los habían matado. Violeta Parra, por ejemplo, se tuvo que suicidar o a Víctor Jara le cortaron las manos y mataron, a los eran nuestros ídolos. No tuve la suerte de poder rebelarme, de hecho Los Prisioneros, fue el fenómeno masivo de rock que hubo en mucho tiempo. No sé de qué ídolos me hablas tú. Cuando aparecí en Chile con mi grupo no había ningún rockstar. Había un movimiento de rock muy importante que era subterráneo con bandas como Arena Movediza o Sol de Medianoche. Aparecían los chicos con la guitarra eléctrica, eran buenísimos pero venía la policía y se los llevaba a todos.

–¿Y contra el sistema musical de la época?
–Es que el sistema estaba tan deprimido que era muy difícil tener algo con qué rebelarse. Cuando Los Prisioneros aparecieron, las primeras grabaciones eran en casete e iban de mano en mano. Lo único que sé es que en esa época en los programas de tele iban a cantar baladas y todo eso, igual que ahora (risas).

–¿Qué queda de ese Jorge González que recordamos como irreverente, sarcástico y políticamente incorrecto?
–No tengo la menor idea porque como yo vivo mi propia vida y me fui a vivir hace tiempo a lugares donde no soy un artista muy conocido, no tengo mucha relación con el personaje de Jorge Gonzáles que la gente pueda tener en Chile o en Perú. No podría contestar esa pregunta.

–En todo caso, ¿qué crees que es lo peor que se ha creado sobre ti?
–Probablemente una de las cosas más injustas que se ha dicho de mí es que soy talentoso (risas). No lo soy. Solo tengo suerte.

–En este nuevo concierto supongo que tocarás muchas canciones de Los Prisioneros
–Sí, claro, todos los clásicos que la gente quiere escuchar. Gente que junta su dinerito y que va con la novia y que de repente se endeuda con un amigo para poder llevarla. Y ellos van porque su canción favorita de repente es “Sexo”. ¿Cómo no voy a cantar esa canción si viajaron desde los alrededores de la ciudad y juntaron su plata para escucharla? Obvio que lo tengo que cantar.

–¿No te sientes de alguna manera “prisionero” de tu pasado musical?
– Me siento prisionero de ese pasado cuando tengo que hacer mis conciertos en Perú y en Chile pero comprenderás que no estamos hablando de una celda húmeda donde no entra la luz (risas). Estamos hablando de un escenario lleno de luz donde hay un montón de gente que está cantando esas canciones al mismo tiempo. Mas si encima me pagan y me llevan a hoteles lindos y la gente me trata súper bien. Si esa es una prisión, bienvenida sea.


Fernando Pinzás
Editor de Espectáculos


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