Profeta de la fusión

Richie Zellon regresa a casa para presentar su homenaje a los Beatles en jazz afroperuano.

| 12 julio 2012 12:07 AM | Entrevista | 1.8k Lecturas
Profeta de la fusión
Richie Zellon está de vuelta.
“BEATLES AFROPERUVIAN JAZZ TRIBUTE”
1896

Si hablamos de pioneros de la fusión en el Perú, el nombre de Richie Zellon aparece destacado. Criado en la edad de oro del rock peruano, este guitarrista desarrolló su estilo por el jazz y la fusión con música afroperuana en una época de cambios en los jóvenes músicos peruanos. LA PRIMERA lo entrevistó y no dudó en señalar que respecto al Jazz, se siente un profeta en su tierra.

Su destacada carrera en el extranjero lo convierte en el guitarrista peruano de jazz más reconocido del mundo. Ahora presenta “Beatles Afroperuvian Jazz Tribute”, su último disco que sigue en la onda de la fusión que inició en 1981 con el disco “Retrato en blanco y negro”. Hoy jueves 12 a las 9:30 pm presentará este disco en el anfiteatro de la pizzería Antica de Barranco. Una oportunidad imperdible para presenciar a un artista que así no más no toca por estas tierras.

-¿Se siente un profeta en su tierra?
-Muchas veces sí. El jazz es algo difícil en todo el mundo. Cuando era rockero era mucho más fácil porque había más aceptación. El jazz, especialmente cuando uno empieza a innovar e incorporar ritmos afroperuanos como lo hice a inicios de los 80, es una lucha porque la gente a nivel internacional no tiene referencia.

-¿A qué edad empezó a tocar la guitarra?
-A los 11 años y a los 14 ya estaba en un grupo de rock.

-¿Quién lo influenció como guitarrista?
-Inicialmente los Beatles tuvieron una gran influencia y me motivaron a aprender guitarra. Me gustaban mucho The Ventures, Eric Clapton, Jimi Hendrix, The Doors. A los 14 tocaba en un grupo llamado The Image que tocábamos pura música de The Doors. A través de esta música me interesé por descubrir las raíces del rock que estaban el blues y después de esa fase me interesé por el jazz. Inicialmente lo tenía dentro de mí porque mi madre que es brasilera tocaba mucha música de ese país, especialmente de los inicios del bossa nova. Tocó con Stan Getz, saxofonista que grabó “La Chica de Ipanema”. Después de los 18 años me reencontré con esta música.

-¿Cómo recuerda la escena rockera en el Perú?
- Con The Image grabamos un 45 con Sonoradio. Tocábamos en un club llamado “Galaxy”. Eso fue en 1968. Nosotros tocábamos todos los viernes, un grupo muy bueno llamado Los Mads tocaban los sábados y todos los domingos tocaban los Traffic Sound. Todavía era una onda rockera en la cual todos imitaban a grupos ingleses. No había mucha originalidad.

-¿Eso lo decepcionó para buscar en el blues o jazz?
-Diría que fue un proceso de maduración para buscar más música, yo era un chiquillo en esa época. Cuando tocaba blues llegaron a mis manos una serie de grabaciones de guitarristas de jazz como West Montgomery y al escucharlo dije “¿cómo puedo hacer esto?”. En esa época no había maestros porque en el Conservatorio solo enseñaban música clásica y me vi forzado a considerar salir fuera. Primero fui al San Francisco Music and Art Institute donde estudié música clásica y violonchelo. Luego me di cuenta que el corazón me decía que tenía que ser libre y poder improvisar y me gustaban mucho las armonías modernas. Fue que decidí estudiar en Berklee.

-¿Y en qué momento se da su interés por los ritmos afroperuanos?
-Llegó un punto, en 1971, donde sentí la necesidad de hacer algo original y no copiar. Formé una agrupación con músicos muy buenos llamada El Ayllu, éramos como 10 músicos. Esto fue con Pocho Purizaga, un gran músico que fue el primero en armar una big band en Perú dedicado a tocar valses criollos en jazz. Fusionamos el rock con la música andina y había un pequeño toque de jazz con la influencia de Chicago, Blood Sweat and Tears pero con raíces peruanas.

Pasaron los años y llegaron a mis manos grabaciones de Nicomedes Santa Cruz y Perú Negro. Encontré una raíz africana en común con el jazz.



Un encuentro con el General Velasco

-¿Cómo tomaron los rockeros de su generación al gobierno de Velasco?
-Te voy a contar una anécdota que nunca he contado. Yo tocaba en Pepper Smelter, donde cantaba Gerardo Manuel. Era febrero de 1970, estábamos tocando en Ancón en una fiesta en el Yatch Club. A la medianoche se nos acercan unos “tiras” y nos dicen: “queremos contratarlos para tocar en una fiesta privada para el presidente Velasco”. Fuimos y tocamos para unos quince militares que estaban en un segundo piso de un edificio pequeño. Velasco estaba con su whisky. Teníamos unos amigos que nos ayudaban cargando los amplificadores. Armamos los equipos cerca de una mesa con frutas y los compadres estos se apoyan en la mesa, se voltea y los “tiras” saltaron con las metralletas. ¡Casi nos matan! Velasco se quedó paralizado. Luego se dieron cuenta que fue un accidente.

-¿Entonces le gustaba el rock a Velasco?
Esa vez nos tenía como música de fondo. Recuerdo que estábamos tocando algunas cosas de Santana y unos instrumentales en esa línea. Pero si es que vamos a decir que Velasco prohibió el rock pues fue hipócrita.

-¿Pero diría usted que el gobierno de Velasco fue decisivo para la caída de la escena rockera?
(Piensa) Yo no creo que … Recuerdo que había una ley que decía que un determinado porcentaje de la música en la radio tenía que ser en español y nacional. A mi me parece que eso es algo muy constructivo. Creo que les cerró la puerta a la mayoría de grupos de rock que cantaba en inglés pero le abrió la puerta a aquellos que estaban empezando a innovar. Yo en esa época quería hacer algo propio, porque si vas a imitar a un grupo extranjero jamás lo vas a poder hacer porque no es lo tuyo.

-Por esos años usted o grupos como El Polen empezaron a tener conciencia y hartarse por copiar y buscar hacer algo propio, ¿por qué cree que ocurrió eso?
-Hasta cierto punto el hippismo puede haber influenciado en algunos. En mi caso y los músicos con los que yo paraba, pues ya viajábamos al Cusco, explorando, escuchando más música, haciendo experimentos sicodélicos (risas). Uno empezaba a escuchar la música andina con otros oídos. Naturalmente, teniendo el rock dentro comenzó a suceder la fusión. También estaban sucediendo cosas muy interesantes en otros países. Veíamos como nacía el rock progresivo y diferentes corrientes de rock fusionado con folclore. Tenemos una riqueza folclórica tremenda, ¿por qué no vamos a hacer algo con eso?



“Hace 25 años profeticé el auge de la fusión”

-¿A qué maestros recuerda?

-El único maestro que he tenido acá es Edgar Valcárcel, principalmente en composición clásica, y en el extranjero estudié brevemente con Ralph Martino un gran guitarrista de jazz. El maestro que más me enseñó fue Charles Banacos, un pianista que ha sido maestro de muchos grandes músicos.

-De los músicos con los que usted tocó, ¿cuales son los que más recuerda?
Mayormente varios de los saxofonistas con los que he tenido oportunidad de grabar. Entre ellos David Leibman, saxofonista de Miles Davies; Jerry Bergonzi, tremendo músico que tocó en el grupo de Dave Brubeck. Luego con pianistas como Danilo Pérez. Siempre ha sido un placer grabar con Álex Acuña y Paquito D’Rivera. En este nuevo disco participo con dos grandes músicos, uno es Federico Britos, quien ha grabado cerca de cinco Grammys y Ed Calle, conocido por su trabajo como percusionista de Arturo Sandoval.

-Como músico académico, ¿hay música que no le gusta?
-No hay música que no me guste. Para citar a Duke Ellington: “Solo hay dos tipos: buena música y mala música”. Dentro de cada género hay cosas buenas y cosas mediocres. Yo puedo escuchar chicha y dentro de la chicha puede haber cosas que detesto y otras que, dentro del género me pueden atraer un poco. Inclusive he tomado influencias de chicha que aun no grabo. Hay muchas cosas del rap que no me gustan porque no me dicen nada pero por ahí hay algunas fusiones que me pueden gustar porque están hechas con creatividad.

-¿Cómo nace la idea de fusionar Beatles?
-Para los que conocen mi trayectoria en varios de mis discos he tocado piezas de rock y las he fusionado. En “Las líneas de Nazca”, que fue nominado a un Grammy, hice un tributo a Jimi Hendrix y grabé “Purple haze” y “Fire” en onda afrocubana. En mi tercer disco “Metal caribe” hice una fusión afrocubana de “Smoke on the water” de Deep Purple . También hice “Sunshine of your love” de Cream en cha cha cha .

-Usted comenzó haciendo fusión en una época en la que era algo raro. Cuarenta años después es algo estandarizado en la música. ¿Qué le parece?
-Lo veo como algo natural. Puedo decir, y no me malentiendan, que hace 25 años profeticé esto. Pero era lo único que quedaba porque si no empezabas a fusionar ibas a repetir lo mismo y la gente se iba a aburrir. La fusión es algo que permite que cada músico encuentre su identidad. Nos influenciamos de diversos géneros musicales pero a la vez tenemos nuestra propia cultura. Eso hace que al componer estas dos influencias se fusionen.


Fernando Pinzás
Redacción


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