Para salir de la crisis hay que trabajar menos

Carlos Tovar, el genial “Carlín”, marxista confeso apenas camuflado como brillante caricaturista, quien nos deleita diariamente con su fino humor político, es el impulsor en el Perú de la jornada laboral de las 4 horas, polémica propuesta que encierra toda una concepción de la libertad del ser humano y su relación con la producción, el capital y la tecnología en tiempos de crisis global.

| 30 octubre 2011 12:10 AM | Entrevista | 6.7k Lecturas
Para salir de la crisis hay que trabajar menos
(1) Carlos Tovar “Carlín” viene impulsado la reducción de la jornada de trabajo. Con ello se estabilizaria la economía mundial, asegura. (2) Las luchas sindicales de hace 90 años lograron la jornada de las 8 horas de trabajo.
Carlos Tovar

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PERFIL

Ocupar el Mundo el 11 del 11 del 11. A propósito de las conferencias que viene dando “Carlín”, un grupo de jóvenes peruanos están tomando el tema de las cuatro horas como una propuesta a difundir y se han enlazado con la convocatoria internacional “Ocupar el mundo”, manifestación pacífica y artística para el 11 de noviembre de este año. El 11 del 11 del 11 será escenario de una gran movilización mundial similar a la de los “indignados” pero dentro de su plataforma de lucha se consigna la jornada de las cuatro horas. Más información en: http://www.facebook.com/event.php?eid=179186642163285
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¿Cuál es el principal problema que a su modo de ver nos ha traído la crisis global?
-Los problemas visibles son muchos: crisis financiera, desempleo, entre otros y los problemas que a su vez éstos acarrean: pobreza, violencia, protesta social, etc. Pero detrás de todo este desastre mundial hay una buena noticia: existe una sola causa de estos problemas y podemos empezar a explicarla partiendo de la disparidad que se produce entre la productividad y el tiempo de trabajo, que es la gran paradoja que vivimos en la actualidad.

Y que curiosamente tiende a pasar desapercibida por toda la gente, porque la productividad es algo que no estamos acostumbrados a medir. No medimos siquiera nuestra propia productividad.

Si lo hiciéramos notaríamos que en los últimos treinta años nuestra productividad por lo menos se ha duplicado como resultado de la revolución de la técnica y la informática.

Y si miramos los últimos cien años, veremos que nuestra productividad se ha multiplicado por cinco o por seis.

Siendo que hace más de noventa años que se establecieron las ocho horas de trabajo, existe hoy una gran brecha que se ha generando y va creciendo porque ahora en lugar de reducir el tiempo de trabajo, estamos trabajando más horas.

-¿Esta brecha es la que genera o promueve el desempleo?
-Lo único que sensatamente podríamos esperar de una revolución tecnológica es trabajar menos. Como dice Galeano: “para que sirven las máquinas si no es para trabajar menos”. Sin embargo, el capitalismo está haciendo lo contrario a lo que debería hacerse, está en una espiral suicida aumentando el trabajo de la gente y ello ocasiona una serie de problemas en cadena. El más inmediato es el mantenimiento del desempleo, porque al trabajar en exceso, se desplaza a otros trabajadores dejándolos fuera del mercado de trabajo.

-¿Nos está diciendo que la salida a la crisis del empleo y la pobreza que eso genera en el mundo, es trabajar menos?
-Claro, porque el pleno empleo significa la desaparición de la pobreza. Y reducir la jornada de trabajo haría que de manera inmediata se multipliquen los puestos de trabajo y sin los costos y complicaciones que traen los programas sociales que se aplican en todo el mundo para ayudar a la gente que es pobre porque no tiene un puesto de trabajo.

-Pero eso no es inmediato, ¿acaso no requiere masificar la calificación y tecnología en todo el mundo para generar trabajadores más productivos?
-No. En realidad es la jornada de trabajo la que se tiene que establecer a nivel mundial. Yo no se porque estamos discutiendo ahora cosas que en 1919 eran perfectamente claras para la gente. Hemos retrocedido en términos de conocimiento. ¿Por qué pensamos que la jornada de trabajo tiene que ser diferente según la productividad de las personas?

La jornada de trabajo que debe ser mundial, se establece sobre el estándar de un promedio mundial de productividad. Así fue como se establecieron las ocho horas de trabajo. Y si fuera de acuerdo a tu pregunta no hubiera habido jamás las ocho horas.

-¿Me sigo preguntando por qué se debe establecer una jornada universal de trabajo?
-Porque esa es la base para que hay competencia leal. Si en un lugar se ponen a trabajar ocho horas y en otro doce, se estimula una carrera hacia el fondo, como se dice en inglés “race to the botton”, siguiendo la lógica de que como tú eres más productivo que yo, entonces yo tengo que trabajar más. Y así se busca capitalizar el mercado mundial. No sobre la base de un esfuerzo de progreso tecnológico, sino sobre la base de lo que acá llamamos el “cholo barato”. Eso se aplica en todo el mundo. Entonces, ese criterio de que cada uno debe trabajar de acuerdo a su productividad echa por tierra todos los principios de la competencia y crea el desorden que vivimos hoy. Estamos yendo a jornadas más largas, se está instalando en el mundo las jornadas de doce horas.

Los Tigres del Asia que comenzaron a trabajar más de diez horas, y debido a ello los trabajadores europeos se vieron afectados, porque empezaron a ser presionados por sus empresas, las mismas que se deslocalizaron y se mudaron al Asia. Fueron presionados a trabajar más horas y eso también se produjo en América Latina cuando vinieron con la cantaleta de que hay que flexibilizar el mercado de trabajo.

-Entonces es mentira eso de que los países que trabajan más, lo hacen porque su cultura de trabajo lo determina…
-La cultura de trabajo es capitalista, porque en el Medioevo se trabajaba mucho menos que ahora en el capitalismo. El capitalismo, que tiene otras virtudes como el desarrollo las fuerzas productivas por ejemplo, es incapaz de reducir el tiempo de trabajo de los seres humanos, tiende a hacer lo contrario, tiende a prolongarlo. Entonces, tenemos que reducir la jornada los ciudadanos con un movimiento. De la misma forma como se llegó a las ocho horas, con una cadena de luchas sindicales que se extendió rápidamente por todo el mundo.

-El movimiento de los indignados debería incorporar como bandera de lucha…
Sí, y ojalá lo hiciera. Yo mando correos a donde puedo y trato de colocar esto en votaciones en la red, pero no se ve todavía, porque esto tendría que surgir del movimiento sindical que está más en el entendimiento del trabajo, y no del sector de los desempleados que están un poco en el aire.

-Para centrarnos más en su propuesta de reducir la jornada de trabajo a 4 horas: además del pleno empleo y con ello la reducción de la pobreza, ¿qué otras ventajas ha estimado?
-Otros de los efectos positivos se centra en la estabilización de la economía, porque los grandes economistas como Nadal, Stiglitz y otros, han determinado que el centro de la crisis global es una baja de la demanda agregada, lo que trae serios problemas de consumo.

-¿Se refiere a los bajos ingresos de los trabajadores?
-Lo que trataron de hacer en Estados Unidos fue incentivar el consumo mediante las tarjetas de crédito, luego con las hipotecas y ello nos llevó a la espiral de burbujas que vienen reventando. Reduciendo la jornada de trabajo, se incorporan más trabajadores y eso incentiva el crecimiento de la demanda agregada. La propuesta de la jornada de 4 horas da en el corazón del diagnóstico de la crisis financiera.

Pero hay otra razón más de fondo por la cual, reducir la jornada de trabajo estabiliza la economía. Pero es más difícil de percibir. Me refiero a la caída de la tasa de ganancia.

-¿Puede detallar la relación entre la caída de la tasa de ganancia y el trabajo humano?
-Marx diagnosticó en su obra “El Capital”, que cuando el capital incorpora más tecnología y menos trabajo humano en la producción, provoca la caída de la tasa de ganancia. Lo cual es un problema de valor, porque cuando hay menos participación de trabajo humano, el capital produce menor valor, ya que el valor nuevo siempre proviene del factor trabajo. Si incorporamos menos trabajo humano, incorporamos menos valor y por tanto se produce menos ganancia. Esta caída es la que empuja al capitalismo a hacer todo lo que está haciendo ahora, a buscar ganancia en la especulación financiera.

-Entonces, disminuyendo la jornada de trabajo, se contratan más trabajadores y ello aumenta la tasa de ganancia… ¿Eso lo dijo Marx?
-Ese es mi aporte, porque Marx enunció perfectamente las causas de la caída de la tasa de ganancia, pero yo voy un paso adelante y señalo que esto se puede revertir con la reducción de jornada de trabajo, simplemente manteniendo la misma proporción entre el trabajo humano y la parte material de la producción. Reducimos el tiempo de trabajo y no despedimos gente, sino hacemos que la gente trabaje menos horas pero todos seguimos trabajando. Entraríamos a un estado de estabilidad económica.

La caída de la tasa de ganancia hace que el capital busque desesperadamente sectores donde obtenerla más fácilmente y uno de ellos es la minería. Hay un crecimiento del mercado de los metales, cuyos precios se fijan por la especulación. Pero al reducir la jornada de trabajo reducimos la causa que empuja al capital a buscar desesperadamente ganancias en la especulación financiera.

-Hemos hablado de pleno empleo, eliminación de la pobreza y estabilización económica, ¿hay algún otro efecto de reducir la jornada de trabajo?
-La ventaja mas importante es la obtención del tiempo libre para los seres humanos porque significaría un cambio en la filosofía de vida, una nueva calidad de vida. Que vivamos yo no para trabajar, sino que vivamos para ser seres humanos libres. Que destinemos al trabajo una parte cada vez menor de nuestra jornada, a lo cual tenemos perfecto derecho porque justamente esta maravillosa revolución de la tecnología que es producto del esfuerzo de los seres humanos durante siglos, nos permite hacer eso.

Significaría un cambio en la historia de la humanidad. Entraríamos a una nueva era y recién tendríamos que empezar a imaginarnos como podría ser nuestra vida dejando de ser esclavos, a lo cual mucha gente se resiste porque hemos sido educados en la cultura de que trabajar es la forma de realizarnos, y la gente, cuando le dicen que ya no va a trabajar tanto se siente perdida. Es lo mismo que pensaba el esclavo de las plantaciones de algodón en Estados Unidos, cuando luego de la guerra civil vinieron los del norte y les dijeron: “eres libre”. Ellos reaccionaron diciendo: “no quiero ser libre, cómo yo voy a ser libre”; mas aún los esclavos que trabajaban en el servicio doméstico y estaban perfectamente identificados con los amos.

-El modelo de ahora es ser esclavos con tarjeta de oro…
- Sí. El tener tiempo libre no significa que estemos perdidos, sino que en ese tiempo podemos hacer lo que nos de la gana: escribir, pintar, hacer música, hacer deporte, estar con la familia y los amigos que cada vez lo hacemos menos, porque consideramos que una maravillosa virtud en esta locura en la que hemos caído y que se propaga como una virtud y como modelo en la televisión, es gente que trabaja 16 horas. Eso se ve como un éxito. Pero yo creo que eso es un fracaso en el desarrollo del ser humano.

Tenemos que imaginar un mundo en el que empezamos a trabajar 4 horas, luego 3 horas y luego 2 horas.

-¿Y el ingreso para el trabajador?
-Se trata de reducir la jornada ganando lo mismo si no, no tendría ningún sentido.

-¿Pero como una empresa puede tener la capacidad de contratar dos trabajadores de 4 horas pagando a cada uno lo que ahora paga por tiempo completo?
-Muy sencillo, los nuevos salarios son más plata que entra en el mercado para comprar más productos de esa empresa; como de todas las empresas. Esa es la preocupación de todos los que me preguntan por la propuesta. Y lo que yo digo es que la jornada ya se redujo en el siglo XIX desde 16 horas; primero a 12, luego a 10 y en 1919 se llegó a trabajar ocho horas, y en ninguno de esos casos se produjo crisis en las empresas, al contrario se produjo prosperidad y eso está documentado. Está demostrado por la evidencia histórica y empírica que reducir la jornada no provoca crisis. Que las empresas contraten mas gente no es perjudicial, es beneficioso.


Carlos Alonso Bedoya
Entrevista


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