“Me pueden romper pero no doblar”

La alcaldesa de Lima, Susana Villarán de la Puente, habla claro en la presente entrevista y señala que el cargamontón mediático que ha sufrido en las últimas semanas obedece a que hay sectores poderosos que no la aceptan y que “ya se enteraron que a mí nadie me corrompe y que a mí nadie me dobla la cerviz”.

| 31 julio 2011 12:07 AM | Entrevista | 3.5k Lecturas
(1) La alcaldesa avizora una relación armoniosa con el gobierno central, después de “voltear la página” con el presidente Humala. (2) El problema de seguridad rebasa el ámbito del municipio de Lima. (3) “No me quita el sueño que digan que no hago nada, lo que me quita el sueño son los problemas de la gente”. (4) El Serenazgo ha sido reorganizado y mejorado. (5) Con la Chilindrina, simbólico personaje. (6) El fin de las combis es necesario para mejorar el transporte.
SUSANA VILLARÁN

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Y como el propio presidente me dijo, con mucha generosidad -yo creo que de ambos lados-, hemos volteado una página, pero estamos en el mismo campo, aunque con ideologías diferentes porque él es nacionalista y yo soy de izquierda. Entonces, creo que eso avizora que podemos tener una buena relación.

Nosotros no somos una ciudad violenta, somos una ciudad insegura. Violenta es Caracas, ciudad de Guatemala. Nosotros somos inseguros y esa diferencia es muy importante, porque si tienes un buen diagnóstico puedes atacar el problema.

Cuesta cambiar Lima y cualquier ciudad que es una megápolis como esta, de cerca de nueve millones de habitantes, que es tan extendida, que tiene problemas tan fuertes en lo social.
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-¿La presencia de la Chilindrina fue un golpe de efecto en el marco de su relación con el Cardenal Cipriani?
-Hay una sola Chilindrina que es María Antonieta de las Nieves. Entonces, yo creo que fue una expresión del Señor Cardenal que ha sido revertida de la manera más feliz posible en este encuentro (con la Chilindrina). Lo que es interesante y la gente no conoce, ayer lo empecé a contar, es que hace 27 años en ese mismo lugar del Parque de la Reserva, empezábamos con Alfonso (Barrantes) y con todos los funcionarios de la Municipalidad de Lima el Programa del Vaso de Leche y bajamos a la Chilindrina en un helicóptero, ¡Eso fue una locura para los niños! Para mí fue muy simbólico, estando en la Municipalidad, ya no como una chibola apoyando en el Vaso de Leche, porque yo era asesora de Alfonso, sino ya como alcaldesa.

-Digamos que la Chilindrina aparece en momentos estratégicos de su vida.
-En bonitos momentos.

-¿Considera superado el impasse, el enfrentamiento con el Cardenal?
-Es que yo nunca he tenido ningún enfrentamiento con Monseñor. No lo he tenido y no lo quiero tener tampoco. Yo sé que no pensamos igual en una serie de temas, pero respeto sus puntos de vista. Estoy segura que él respeta los míos. En materias que para él no son de su agrado, yo lo sé, tengo una posición diferente. Soy católica, soy de la misma Iglesia, no voy a tener ninguna discrepancia con él, ningún conflicto. Yo no voy a buscar jamás un conflicto con el Arzobispo de Lima.

-Cree que ha sido mal entendida su posición frente a la igualdad o la inclusión social de homosexuales?
-No, mal entendida no. Creo que todos tenemos que seguir la Constitución. La Constitución Política del Estado, en Derechos Humanos, plantea que todos somos iguales, en dignidad y en derechos. Eso está en el primer artículo de la Declaración Universal. Y no existe discriminación por razón de sexo, de religión, de raza. Entonces, yo no veo que exista ninguna polémica al respecto. Mi posición está ajustada a los derechos humanos y a la Constitución Política.

-Eso no impide que haya gente que piense como Monseñor y exista bastante resistencia todavía a esa ordenanza.
-Mira, las personas que tienen una opción sexual diversa o distinta a la identidad de género, así como las mujeres, las personas con incapacidad, los indígenas, sufren por la discriminación, muchos hechos de violencia. Lo que tenemos que hacer es promover el respeto hacia los demás. El respeto es el antídoto contra la violencia, esa es mi posición, esa es la posición de la Municipalidad, no hay otra.

-Usted dice que es católica y de la misma Iglesia que Monseñor…
-Claro, soy católica, somos de la misma Iglesia…

-…¿se confesaría con Monseñor Cipriani?
-No. No porque lo rechace, sino porque tengo otros confesores de toda la vida.

-Sobre la ordenanza, ¿hubo entonces un problema de comunicación?
-Sobre determinados temas, hay que tomarse tiempo. Valentín Paniagua me decía siempre algo que es muy importante: Susana, la democracia demora, pero es más segura. La democracia es lenta por momentos. Nosotros podemos promover medidas, que pueden ser aceptadas por unos, no por todos. Lo importante es hacerles entender de la mejor manera posible, cuál es el sentido de estas medidas y escuchar las opiniones que son divergentes. Eso es lo democrático, esa es la concertación. No todos van a estar de acuerdo con las medidas que tomamos. No todos están de acuerdo con el reordenamiento del transporte, ha habido un paro, y sin embargo luego hemos logrado instalar una Mesa Técnica donde están todos los empresarios del transporte, dueños, transportistas, choferes, trabajadores, y han levantado el paro que anunciaban para el 11 y 12 de agosto. Entonces, esa es la manera de gobernar y creo que esto es muy importante dejar en claro en esta conversación contigo: yo tengo una manera distinta de gobernar que se ha acusado de asambleísta, pero no, es concertadora.

-¿No será que la gente no entiende formas dialogantes como la que usted está describiendo?
-Yo creo que no es muy común en la política peruana hacer de la concertación una práctica cotidiana. Diálogo, concertación, participación, son maneras completamente democráticas de gobernar. Estamos acostumbrados al autoritarismo, a “yo sé lo que necesitas” y te lo hago, sin consultarte. Esas son maneras de hacer las cosas en política que tienen probablemente mucho éxito, entre comillas, pero terminan siendo profundamente corrosivas del tejido social y de una buena relación entre las autoridades y las personas.

-A seis meses de su gestión, ¿le parece mezquino que la gente le haya puesto apodos, como “Lady Vaga” y otros?
-Pero, dilos, no te inhibas de decirlos, yo no tengo ningún problema.

-Los que ya conocemos, como “Lentejita”…
-También me han dicho “Villaragán”.

-¿Cree que es por mezquindad?
-No, no me parece mezquindad. Yo creo que a los políticos les dicen de todo y los que entran en la política tienen que estar dispuestos a que les pongan motes. A mí no me parece mezquino, me parece injusto porque trabajo mucho y porque creo que trabajo bien. Siempre se pueden mejorar las cosas y hay que ser muy humilde. Y en el reclamo de la ciudadanía hay que reconocer siempre que quiere más y mejor. Y eso es un acicate para ajustar tuercas en la gestión, para ir a mayor velocidad, para auscultar exactamente de qué se trata. Ahora, las campañas interesadas de demolición no pues. Eso sí que no. Hay que distinguir entre la crítica sincera de la gente que está impaciente porque se resuelvan problemas agudos con los que vive, que no son fáciles de resolver en siete meses o en un año, como son la inseguridad o el ordenamiento del transporte. Eso, yo no solamente lo entiendo, me hago cargo, tengo que hacer esfuerzos enormes cada día para mejorar en estos aspectos, y creo que tengo la gente, el equipo, las ideas, el enfoque, adecuados. Yo me hago cargo. Ahora, de las campañas de demolición, simultáneas que hay, múltiples, por varios lados, eso yo sabía que venía.

-Hay gente que no acepta todavía que sea la alcaldesa de Lima, por ser de izquierda...
-Yo creo que hay sectores poderosos que no aceptan y que saben, y ya se enteraron en estos siete meses, que a mí nadie me corrompe y que a mí nadie me dobla la cerviz. O sea, yo me rompo, pero no me doblo. Y eso es un asunto que está desde mi infancia. O sea a mí me pueden romper, pero no doblar.

-Diría que es lo que más distingue su gestión: es una alcaldesa incorruptible.
-Yo soy incorruptible, pero no es la única característica de mi gestión. Hay una manera de gobernar, del diálogo, de la limpieza y la transparencia, de que no gobierno para intereses privados, sino para el bien público. He tenido una experiencia de gobierno anterior y he sido así en la actividad privada también. He sido educada así, no pienso ser de otra manera a los 62 años que voy a cumplir. No es solamente una manera de gobernar, sino las cosas que hacemos. Hemos hecho un encarte en un periódico de circulación nacional. Lo hemos podido hacer por canje de deuda, porque no tenemos dinero para hacer ese tipo de cosas. Ellos tienen deuda con el SAT (Servicio de Administración Tributaria), entonces yo les canjeo, hay que ser transparentes.

-Cómo califica su relación con los medios de prensa?
-Mira, yo tengo una muy buena relación con LA PRIMERA, buena relación con La República, con El Comercio ahora, creo que se ha recompuesto, con Gestión. Hay algunos con los que no voy a aspirar a tener una buena relación. Ni Expreso, ni Correo, ni La Razón, que han sido periódicos, discúlpame, de la mafia fujimorista. Yo no sé si ahora lo siguen siendo, pero sus carátulas indican que sus enemigos siguen siendo los mismos y sus amigos los de siempre, con lo cual no creo que hayan cambiado. Tienen todo el derecho de salir porque aquí hay libertad de expresión. Te lo digo de una manera diferente: yo soy perfectamente consciente de qué callos pisamos.


Volteamos la página con Ollanta

-En la campaña municipal, usted hizo esfuerzos para no ser vista como la candidata de Ollanta Humala, se desmarcó claramente. ¿Cómo avizora que va a ser la relación con el presidente Humala, ahora que lo tiene de vecino?
-Yo, como le dije al propio presidente Ollanta Humala en la visita que realicé para darle mis felicitaciones por su elección, no voy a ocultar lo que ha sido vox populi y es que he tenido algunas preocupaciones y serias.

-¿Las mantiene todavía?
-No, porque una tenía que ver con Madre Mía y él ha sido completamente librado de toda responsabilidad por el juez San Martín, por el fiscal Cubas. Y en el tema de Andahuaylas, donde yo pensaba que había algún nivel de responsabilidad, eso ha quedado perfectamente claro. Por lo tanto yo le dije: yo volteé la página y espero que usted también la voltee. Y como el propio presidente me dijo, con mucha generosidad -yo creo que de ambos lados-, hemos volteado una página, pero estamos en el mismo campo, aunque con ideologías diferentes porque él es nacionalista y yo soy de izquierda. Entonces, creo que eso avizora que podemos tener una buena relación, de hecho es lo que quedamos en tener y es lo que estamos teniendo. Hay grupos de trabajo que han empezado a trabajar desde antes para todo lo que es la renovación del centro de la ciudad, que es un área común de interés. Yo le entregué los doce puntos del Acuerdo por Lima, se están aterrizando para que podamos ver en el campo del agua, de la autoridad única de transporte, y otros campos que son fundamentales y que nos tienen necesariamente que vincular al gobierno central y Lima para que podamos trabajar de una manera completamente armoniosa.

-Usted dice que está trabajando gradualmente en la solución de los problemas de Lima, pero tenemos una ciudad en la que el delito ya ha ganado las calles, ¿podemos esperar soluciones urgentes en el tema de la seguridad ciudadana?
-A ver, primero, la seguridad en una ciudad no se logra completamente, nunca. Fíjate lo que acaba de ocurrir en Noruega y otros lugares, son hechos terribles, de criminalidad, que ocurren en las ciudades que tienen mayor número de policías, las más cohesionadas. Dos, nosotros no somos una ciudad violenta, somos una ciudad insegura. Violenta es Caracas, ciudad de Guatemala. Nosotros somos inseguros y esa diferencia es muy importante, porque si tienes un buen diagnóstico puedes atacar el problema. Somos inseguros porque tenemos los robos al paso como el principal delito de la ciudad. Luego, lo que nos preocupa son problemas de convivencia, como pandillaje, consumo de drogas, de alcohol, líos en las calles. Entonces, si ese es el diagnóstico, la solución es más policías en las calles, mejor preparados, mejor repartidos, que es una tarea del gobierno central.

-¿Qué le corresponde hacer a la Municipalidad?
-Lo que me toca a mí que conduzco la política de seguridad ciudadana en Lima, que presido el Comité, es hacer prevención. Tenemos programas sociales con los jóvenes, “Chicos Chamba”, que iniciamos desde el primer momento en los distritos donde hay más incidencia de pandillaje como el Agustino, San Juan de Miraflores, Surco, Surquillo, San Juan de Lurigancho y lo vamos a extender a todo Lima, y son oportunidades para el emprendimiento de los chicos. Programas como “Me quiero, me cuido”, prevención. Estamos haciéndolo. Un segundo aspecto que es muy importante es mayor presencia y un mejor serenazgo. Nosotros encontramos un serenazgo muy malo, muy mal pagado y muy corrupto. Entonces, hemos cambiado. Esta mañana (miércoles 27 de julio) se han presentado los nuevos serenos.

-¿Ha cambiado totalmente el personal de serenazgo?
-No, casi todo. Un buen número. Los he implementado. Están a cargo de uno de los mejores policías que tiene el Perú, el comandante Martínez. Son 250 nuevos, una fuerza especial.

-¿Cuándo empieza el cambio en transporte?
-Es el otro ámbito de mayor preocupación en la capital y acá podemos decir que el “bus Patrón” y el Sistema Integrado de Transporte es la solución definitiva de la congestión del transporte en la ciudad, pero tampoco se va a ver de la noche a la mañana. El Sistema Único de Transporte tiene un “bus patrón” que va de nueve a 24 metros, son cinco prototipos, hasta los buses articulados. No hay “combis”

-Murieron las combis
-Así es, murieron las combis. Estos buses funcionan con Euro 4 que es un petróleo que tiene menos partículas de azufre, contamina y daña menos. Se nos mueren tres niños al día por enfermedades bronco pulmonares vinculadas directamente a la contaminación. Está: “bus patrón”, Euro 4, cuatro corredores complementarios. El Metropolitano y el Tren Eléctrico que están en la misma dirección ahora, van a ser cruzados por corredores complementarios que no son exclusivos para buses rápidos, pero van a ser fundamentalmente usados por estos. Va a ser el Metropolitano II. En esas rutas que van a cubrir el 40% de los viajes de Lima, se va a ir con un solo ticket a partir de enero del 2013, de punta a punta. Todo eso es el Sistema Integrado de Transporte que empieza a funcionar en el 2013. Además va a haber la ampliación de la Vía Expresa, el periférico Vial Norte, varias obras, la Vía Parque Lima, la Costa Verde, el Cuarto Carril de Canadá, en fin.

-¿Son obras de mediano y largo plazo?
-Son de corto, mediano, de una gestión.

-Cuesta cambiar Lima, ¿no es cierto?
-Cuesta cambiar Lima y cualquier ciudad que es una megápolis como esta, de cerca de nueve millones de habitantes, que es tan extendida, que tiene problemas tan fuertes en lo social. Que si bien ha tenido mucha inversión y mucha modernización, no ha tenido modernidad. Hay muchas brechas sociales en la ciudad, hay muchos bolsones de pobreza extrema.

-¿Hay mucha depresión en una ciudad como Lima?
-La salud mental es clave, lo que dices es de una importancia enorme. Yo quisiera decirles a los habitantes de Lima que tienen a una alcaldesa que sabe lo que son los problemas de salud mental. Justamente acaba de llegar a Lima una experta internacional, Miryam Freedman, para ayudarnos a formar promotoras en Salud Mental. Ha servido 30 años en Servicios de Salud Mental en el Cantón de Ginebra, viene en una cooperación entre el Cantón de Ginebra y nosotros, para poder formar dentro de las redes sociales como el Vaso de Leche, los Comedores Populares, las organizaciones vecinales, personas en Salud Mental que puedan detectar rápidamente qué chico está con depresión y podría ser un candidato al suicidio, tenemos muchos suicidios de adolescentes. Que una madre tiene depresión, que hay una persona sicótica que está encerrada en su casa, y también prevención de consumo de drogas.

-¿Quienes la critican están en un error?
-Te dije al inicio que hay una impaciencia que yo comprendo en la gente común, que son vecinos y vecinas de la ciudad y que tienen que ver con los niveles altos de inseguridad y los problemas del transporte, asuntos en los que estoy trabajando intensamente pero que no se resuelven de la noche a la mañana. Es mucho más fácil abrir una zanja, meter cemento y fierro, eso se hace en un ratito. En el ejercicio de la autoridad hay algunos que son “obristas”, otros vemos que los servicios y las obras se tienen que dar, pero además hay que preocuparse de las personas. Entiendo la impaciencia de la gente y si a eso le sumas una campaña interesada de “no hace nada”, “no hace nada”… Yo no sé, cuando el presidente Alan García tenía poco menos del 20% (de aprobación), ¿lo sacaban todos los días en la radio, en los periódicos diciendo que estaba así? Yo no he visto nunca eso. Bueno, a mí si me lo sacan y eso es parte de una campaña interesada en decir “esa señora no hace nada”. Cuando la gente entienda, poco a poco, que vayan viendo, como es. No me quita el sueño eso. A mí lo que me quita el sueño son los problemas de la gente, no mi imagen.


Esvieta Topovich
Redacción

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