“Lima vive al límite de la catástrofe”

El crecimiento desordenado de Lima, la anarquía urbanística que domina la ciudad, el futuro de la Costa Verde, los proyectos para hacer complejos habitacionales en Collique y construir viviendas en lugares como el ‘Puericultorio Pérez Araníbar’, son algunos de los temas sobre los cuales el arquitecto Javier Sota Nadal, decano del Colegio de Arquitectos del Perú, reflexiona en la siguiente entrevista. Sota Nadal, quien ha sido ministro de Educación, también opina sobre la cuestionada ley que permite otorgar licencias de construcción sin la aprobación de los planos de una obra.

| 29 diciembre 2008 12:12 AM | Entrevista | 2.2k Lecturas
(1) “Es inexorable que Lima crezca hacia arriba, pero ese crecimiento tiene que ser equilibrado”. (2) “Tiene que haber un proyecto urbanístico único para la Costa Verde”.
Javier Sota Nadal
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¿Cómo define la ciudad de Lima?
Lima es una ciudad muy heterogénea, con desigualdades muy grandes. Tiene zonas bellísimas, pero otras terribles. Por la paciencia de los limeños, especialmente de los sectores populares, esta ciudad funciona de milagro. Es muy difícil vivir en Lima. Es una ciudad que vive al límite de la catástrofe.

Y es una ciudad que crece en forma irracional.
Lima tuvo un crecimiento moderno hasta los años cincuenta o sesenta, pero a partir del llamado desborde popular, a consecuencia de la aceleradísima migración del campo a la ciudad, Lima ha crecido fundamentalmente por invasiones, sin ninguna planificación, con excepción de Villa El Salvador...

¿Pero ese crecimiento desordenado de Lima, que usted ubica en la periferia, no se ha trasladado a toda la ciudad?
Se ha trasladado, pero de otra manera, porque no se puede decir que no hay ninguna planificación, aunque es cierto que no se está haciendo ciudad. Una ciudad no es una aglomeración de construcciones, sino lo que permite la articulación de esas construcciones, como plazas, parques, avenidas, vías secundarias. En otras ciudades, a los inversionistas se les permite construir edificios a cambio de que aporten algo a la ciudad, como parques públicos. Aquí lo único que se está haciendo es sustituir casas por edificios, sin que estos edificios aporten nada a la ciudad, sino, más bien, consuman los pocos servicios que existen. Si antes Lima ya era una ciudad deficitaria en servicios, áreas verdes, espacios de recreación, el crecimiento que está teniendo va a incrementar ese déficit.

¿Qué propone el Colegio de Arquitectos frente a esta situación?
Es inexorable que Lima se densifique y crezca hacia arriba, pero ese crecimiento tiene que ser equilibrado, respetando los espacios públicos y las áreas verdes. Debe haber un plan de desarrollo de la ciudad que tenga reglas claras. Se deben establecer normas permanentes sobre la zonificación. Falta una ley general de desarrollo urbano que determine la existencia de una sola autoridad que defina el desarrollo urbanístico de la ciudad. Así es en las principales ciudades del mundo. Si cada distrito sigue actuando por su cuenta, estamos en la anarquía absoluta.

¿La existencia de proyectos distritales inconexos que vemos en la Costa Verde y las peleas entre los alcaldes por hacer cada uno lo que le parece, reflejan ese crecimiento anárquico de Lima?
Así es. El alcalde Luis Castañeda tiene razón cuando dice que el desarrollo de la Costa Verde tiene que planificarse en forma integral y que tiene que haber una autoridad autónoma que lleve a cabo ese desarrollo, porque los alcaldes distritales no tienen una visión integral. Tiene que haber un proyecto urbanístico único para toda la Costa Verde.

¿Qué debe hacerse en la Costa Verde?
La primera prioridad de lo que se haga debe ser el ciudadano, crear espacios para que todos los limeños puedan gozar de la Costa Verde. La segunda prioridad es la vialidad, porque la Costa Verde es una vía fundamental para la ciudad. Se tiene que diseñar un malecón, áreas verdes, espacios de recreación, vías de acceso, porque ahora es difícil y peligroso acceder a pie a la Costa Verde. En algunas zonas de la Costa Verde pueden hacerse construcciones, como restaurantes, hoteles o viviendas, pero estaría mal que todos los acantilados se loticen y se haga una pared de edificios. Estas construcciones no deben atentar contra el consumo social de la Costa Verde…

Pero lo que se ha construido en la Costa Verde, como los restaurantes y otras obras en Barranco, están atentando contra el uso social de las playas.
Eso es cierto. Lo que ha pasado en Barranco es un mal ejemplo que no debe repetirse.

¿Debería hacerse un concurso público de proyectos para el desarrollo de la Costa Verde?
Eso es lo ideal y es nuestro sueño, pero si eso no ocurre, al menos debería hacerse un proyecto con una consultoría seria, en la que participe un equipo de profesionales, porque este es un proyecto que no lo puede hacer un solo arquitecto. Para este proyecto se necesitan arquitectos, urbanistas, especialistas en vialidad, ingenieros marítimos. Con el ejemplo de lo ocurrido en La Herradura, donde un alcalde (Pablo Gutiérrez) dinamitó un cerro y destruyó la playa, hay que ser conscientes que esto es tarea de un equipo de diversos profesionales.

¿Qué opina del proyecto del gobierno de hacer complejos habitacionales en Collique y de la posibilidad que se construyan viviendas en el ‘Puericultorio Pérez Araníbar’ y en el hospital ‘Larco Herrera’?
La perspectiva del gobierno no es urbanística, es cómo conseguir dinero para financiar proyectos de su política y cómo hacer viviendas populares. El puericultorio es un extraordinario ejemplo de arquitectura de comienzos del siglo pasado y Lima perdería un lugar que podría ser muy bien utilizado para otros fines. Si alguien desquiciado decide arrasar el puericultorio para colocar ahí edificios de viviendas, no estaría contribuyendo en nada al beneficio de la ciudad. En el norte de Lima, donde está Collique, lo que falta son áreas verdes…

El gobierno argumenta que se necesitan viviendas populares…
Ese es el mejor argumento del gobierno para este proyecto. Al margen del debate de si esta zona puede o no ser vendida por ser una donación, eventualmente sí se podrían construir viviendas en Collique, pero no de la densidad tan alta como se está hablando. Si se construye respetando espacios para áreas verdes, paseos, plazas, bulevares, eso no tendría que ser mal visto, pero si se van a sembrar cientos de torres de vivienda, eso deterioraría aún más la ciudad.


“Es absurdo dar licencia antes que se inicie la obra”

¿Qué opina de la ley dada por este gobierno que permite otorgar licencias de construcción en forma automática, anulando el requisito de aprobación de los planos de una obra?
No sólo el Colegio de Arquitectos, sino todos los arquitectos y todos los ingenieros del Perú estamos en contra de esta ley. Las municipalidades también se oponen. Eliminar la aprobación de los proyectos de construcción antes del inicio de la obra es absurdo. Esta ley de licencias automáticas permite que se hagan construcciones que no respetan las normas urbanísticas ni los parámetros de seguridad, espacios o ventilación de una vivienda o un edificio.

¿Qué pasa con las edificaciones mal diseñadas construidas al amparo de esta ley?
La ley dice que deben ser demolidas, pero eso es un absurdo total. Para demoler habría que hacer un juicio y la ciudad seguramente perdería en gran parte de los juicios.

¿Cuál es la respuesta del Colegio de Arquitectos frente a esta ley?
Hemos presentado un recurso pidiendo su nulidad ante el Tribunal Constitucional (TC). En enero debe haber una audiencia en el TC para ver este tema. Nos hemos reunido con el viceministro de Vivienda, Juan Sarmiento, y con la Comisión de Vivienda del Congreso para exponerles nuestras objeciones a esta ley. Proponemos que se vuelva al sistema anterior de aprobación de una obra antes de su inicio, pero con procedimientos más expeditivos para que el plazo de aprobación, que en algunos casos llegaba a dos o tres meses, sea más corto.

¿Qué proponen para acortar esos plazos?
Estamos dispuestos a modificar lo que sea necesario en nuestras comisiones técnicas para acelerar los plazos. Proponemos que se cree una comisión técnica permanente, de tal manera que los proyectos no esperen a que se forme la comisión técnica que los tenga que evaluar, y que en la ley se establezcan plazos razonables para que los municipios respondan las solicitudes de licencia de construcción. Estamos a favor de hacer más expeditivos los procedimientos, pero no a costa de jugar con la seguridad de la población.

Carlos Noriega
Entrevista

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