La derecha quiere copar el gobierno

Quien fuera uno de los asesores más cercanos del presidente Humala, además de político experimentado, exdiputado de Izquierda Unida, analista desenfadado, exmiembro de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, y representante del colectivo de intelectuales Ciudadanos por el Cambio que integró Gana Perú, Carlos Tapia García, nos cuenta su visión sobre el Ejecutivo, la derecha y los medios de comunicación a propósito de los primeros cien días de gobierno nacionalista.

| 06 noviembre 2011 12:11 AM | Entrevista | 5.4k Lecturas
La derecha quiere copar el gobierno
(1) Para Carlos Tapia, la derecha peruana busca disminuir los aspectos de transformación que trae el actual régimen. (2) Presidente Humala en la Cumbre Iberoamericana a tres meses de gobierno.
Carlos Tapia
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-En términos de luces y sombras, ¿cuál es su balance de estos tres primeros meses del gobierno de Ollanta Humala?
-Comenzaré por las luces. Un último rayo de luz resplandeciente ha sido el discurso de Ollanta en Paraguay. Me ha reconfortado y alentado que el propio presidente señale con absoluta claridad que el Estado peruano se debe reformular, se desprivatice y sirva como un instrumento clave para empujar los cambios que el Perú requiere. Ese tipo de declaraciones no se escuchaban desde que el presidente asumió el cargo. Es algo muy significativo e importante.

-Pero también en la reciente celebración del último aniversario de la Gesta de Locumba, el presidente revivió al Ollanta radical…
-Claro, y radical en el verdadero sentido, en el de buscar abordar los problemas en profundidad, es decir diseñar una estrategia que vaya a la raíz. No extremista, porque extremista es el que busca métodos violentos de resolución de conflictos. Y Ollanta es radical, porque busca confrontar los problemas que no han sido resueltos en el Perú desde muchos años atrás.

Pero, siguiendo con las luces, debo mencionar la rapidez con la que fue aprobada la Ley de Consulta Previa. Yo creo que fue un paso muy importante. También el aumento de la remuneración mínima vital en un primer tramo en 75 soles. Los que se oponían a este aumento decían que iba a perjudicar a las micro y pequeñas empresas, cosa que ha quedado demostrada que no es así. Entonces dentro de esta propuesta gradual pero persistente, un aumento se dio ahora y otro se dará a inicios del próximo año.

-Yo no tengo memoria de que en los últimos 20 años se halla producido un aumento de la remuneración mínima vital tan grande…
-El mayor aumento durante los últimos 20 años ha sido de 50 soles, pero ahora se ha aumentado 75 como un primer paso. Eso es importante.

Otra luz es los 3 mil millones de soles adicionales que pagará la gran minería. Aunque hay una discusión de cuanto es exactamente el aporte, lo cierto es que se ha conseguido una mayor recaudación de este sector y no como óbolo, sino como una decisión que proviene de una negociación avalada por la legitimidad de la institución estatal del Perú, y que equivale a unas tres, cuatro o cinco veces más de lo que obtuvo Alan García.

Otro aspecto que ha pasado poco advertido son las reuniones que está teniendo el presidente con los gobiernos regionales y los alcaldes. Eso muestra que el primer dignatario de la nación está interesado en impedir un aislamiento del Ejecutivo, de los gobiernos regionales y los gobiernos locales. Creo que eso es también una cosa positiva.

-Y por el lado de las sombras…
Las sombras tienen que ver con errores que se han cometido y que hay que reconocerlos. En el caso de Ricardo Soberón por ejemplo, tuvo unos correos que no eran los más adecuados, comunicándole a los dirigentes cocaleros que él no podía hacer las que ellos le exigían, pero esa imprudencia fue inmediatamente corregida. Y hay que reconocer que la propuesta de lucha contra el narcotráfico por la actual conducción de DEVIDA, además de haber conseguido el apoyo de la administración norteamericana, pone por primera vez un énfasis en la necesidad de conseguir el desarrollo humano de las zonas cocaleras.

De manera inteligente y sin únicamente centrarse en la erradicación de los cultivos de Coca -que pareciera que era lo único que importaba- se va haciendo una estrategia antidroga consistente y más moderna. Conseguir que haya servicios sociales, que el Estado tenga presencia, no solamente en el tema punitivo de la erradicación o de meter presos a los dirigentes cocaleros.

Un segundo error lo cometió la propia Ministra de la Mujer, por el hecho de que no acudió inmediatamente al lugar de los hechos donde murieron los tres niños intoxicados.

-Algunos dicen que su único error fue bailar con el Puma Carranza y a partir de ello, los medios de derecha construyeron toda una historia en la cual una mujer que ha luchado por causas sociales más de 40 años, era presentada como insensible…
-Claro, los dos casos que estoy nombrando fueron aprovechados por los medios con todo para bajar la imagen del gobierno utilizando pequeños errores.

-Precisamente, ¿cómo evalúa el comportamiento de los medios de comunicación en estos 100 días?
-Los medios están cumpliendo el rol que han tenido desde antes de las elecciones. Lógicamente una vez que Ollanta ganó la presidencia ya no pueden calumniarlo como lo hicieron durante la campaña electoral. Pero la estrategia sigue siendo la misma: buscan focalizar ataques despiadados hacia miembros del ejecutivo que tiene una adhesión más clara respecto a la necesidad de un cambio profundo de la situación en el Perú. Me refiero a los sectores izquierdistas.

-Se prenden de uno y luego le hacen cargamontón...
-Sí. Vienen haciendo eso. Mira lo que ha sucedido con Rafael Roncagliolo o con Marisol Espinoza. Por eso digo que la prensa sigue con la misma estrategia general.

-¿Y en el caso Chehade piensa lo mismo? ¿Esto también fue un error o más bien se trata de un horror? ¿Qué opina?
-Yo creo que es un error porque nadie en su sano juicio puede llamar a una reunión en las Brujas de Cachiche para discutir temas del calibre de los que empiezan a aparecer de las declaraciones de los propios jefes policiales. Yo creo que si hubiera sido una operación encubierta para conseguir un beneficio a favor de tal o cual empresa que está en disputa sobre el caso Andahuasi, no se hubiera hecho una reunión en un restaurante tan conocido.

Por eso es que creo que se trata de un error, pero los errores de este tipo se pagan en la misma medida en que la autoridad tenga un mayor estatus en la jerarquía política del país y aquí estamos hablando del segundo vicepresidente.

-Entonces, a su juicio, ¿qué debería hacer Chehade?
-Creo que él debe renunciar a la segunda vicepresidencia. Está bien además que haya renunciado a la mega comisión que va investigar los casos de corrupción del gobierno de Alan García y que todos aprendamos la lección, porque por más que se demuestre de que Chehade no ha cometido ningún acto delictivo, la política no solamente se sujeta a la administración de justicia, sino tiene que ver con imágenes, con símbolos y con gestos. Y este error ha sido lo más resaltante en esta etapa, tanto así que la prensa y las primeras planas han girado en torno a las Brujas de Cachiche intermitentemente durante varias semanas.

-Pasando a la derecha peruana, ¿cómo ve la performance de los sectores que fueron derrotados el 5 de junio?
-Las fuerzas políticas de la derecha hasta hace apenas unos 15 días atrás no se encontraban unidas en una táctica común, pero creo que a partir de lo de Chehade empiezan a elaborar una misma táctica. Pero los ataques que ha tenido el gobierno de Ollanta vienen más de la derecha fáctica o sea, el gran capital, los sectores mas reaccionarios de la iglesia y algunos periodistas, porque como partidos políticos, basta mirar el Congreso y las posiciones del Fujimorismo y del PPC, para darse cuenta que no tienen la suficiente calificación para entrar en una ofensiva global contra el gobierno.

-El PPC no acompaña en todo al Fujimorismo. Como que no quieren seguir a la barra brava de la derecha.
-Claro, no la quiere acompañar y eso favorece a que en el Congreso no se haya producido impedimentos importantes para las propuestas que ha tenido el gobierno.

-¿Y en el caso de la derecha económica?
-Para la derecha económica, el gobierno en estos primeros diez días es bastante aceptable porque ellos estaban esperando que vinieran de verdad cambios bruscos como una reforma tributaria, etc. No ha sucedido lo que ellos temían. Pero eso no quiere decir que no tengan en perspectiva hacer retroceder permanentemente al gobierno. La derecha está actuando para hacer que el gobierno se aísle de los sectores progresistas, para que ella sea la que domine la escena pública del ejecutivo.

-Pero no tienen una figura política que puedan oponer a Ollanta Humala.
-No la tienen, pero creo que una de sus tácticas es ir copando y disminuyendo los aspectos más de búsqueda de transformación del país en la propuesta del actual gobierno e incorporarlo a una dinámica de más de lo mismo. Y esa dinámica va a hacer que la gente de abajo se muestre con cierto escepticismo, cierta falta de ánimo y de entusiasmo. Creo que en los sectores de arriba hay más tranquilidad, y más entusiasmo ahora que en los sectores de abajo.

-Es que para garantizar que Ollanta no se salga del libreto neoliberal han puesto a Castilla y a Velarde.
-Es verdad. La negociación que se hizo con la derecha empresarial, que controla el poder del capital en el Perú dio a Castilla en el MEF y a Velarde en el BCR. Pero creo que eso es parte de la correlación de fuerzas que se generó en el país con el triunfo de Ollanta y si él no llegaba a acuerdos de este tipo, era difícil que ganara las elecciones.

Ahora, esto no quiere decir que la derecha pueda hacer lo que quiera con el gobierno de Ollanta Humala. La derecha tiene limitaciones y es tarea de nosotros, de las fuerzas progresistas, el de que en esta disputa al interior del gobierno de Ollanta mantengamos en lo más alto posible, la tarea por el cambio, porque no estamos de acuerdo de que éste sea un gobierno continuista más.

Cuando tú conversas con alguien que ha votado por Fujimori o por PPK y le preguntas ¿Cómo están las cosas?, te dicen que están bien porque las cosas no están cambiando, y yo creo que el mensaje de Ollanta tuvo como imagen principal: vamos a transformar este país. Entonces, si las cosas continúan como están para la gente de abajo… No te olvides que Ollanta ha perdido 15 puntos en los sectores “d” y “e” del sur del Perú y eso tiene que ser seguramente entendido por el gobierno para buscar acercar el mensaje político del gran cambio a la realidad de estos sectores. Ese es el gran reto que tenemos.

-Y viendo como se están acomodando las fuerzas en este periodo inicial, cuál cree que va a ser el desenlace político, ¿vamos a ver a un Ollanta impulsando cambios en el corto plazo?
La estrategia de Ollanta de conducir los cambios con una estrategia gradualista pero persistente es buena, y corresponde a la correlación de fuerzas, pero eso no implica que no hayan los gestos necesarios para que las grandes mayorías entiendan que estamos en un gobierno decidido a iniciar transformaciones, porque si no se consigue la adhesión de la mayoría, va a ser mas difícil que Ollanta pueda conducir los verdaderos cambios que requiere el Perú.

-Pero eso también es responsabilidad de la gente, ¿no cree que deben salir a las calles a apoyar los cambios?
-Una de las maneras en como se puede apoyar la conducción de los cambios es con gente movilizada en la calle. No por hacer alboroto sino como expresión de una voluntad colectiva a favor del cambio. Al final de cuentas, el cambio en política es hecho por hombres y mujeres, por subjetividades que se organizan para producir esos cambios, contra otras voluntades que no los quieren. Entonces, esas voluntades dispuestas a organizarse para llevar adelante los cambios tienen que estar dispuestas a salir a las calles a producir apoyo a las reformas.

-¿Y del lado del debate político?
Una de las cosas que nunca me hubiera imaginado es que el inicio de este gobierno esté tan alejado de la política seria, me refiero a la discusión política sobre el carácter de los cambios: ¿hacia dónde vamos a ir?, ¿cuál es el norte final del periodo político?, etc. En cambio se ven cosas muy coyunturales y de otro lado una política magra de crítica a tal o cual congresista, pero no hay una discusión política de fondo, de que si vamos a llegar al 2016 con un país en proceso de cambios.

-¿Y quién debe promover ese debate?
-Los partidos políticos y sucede que, lamentablemente, el partido de gobierno, que era Gana Perú se desmembró, quedando el Partido Nacionalista que si bien es cierto es la fuerza principal, era solo uno de los componentes de Gana Perú.

Ciudadanos por el Cambio, que es un colectivo político del cual soy miembro, va a hacer una evaluación de los 100 días del gobierno dentro de poco, pero debería hacerse una discusión también con los sectores de la izquierda, para ordenar las filas de todos los que estamos detrás del gobierno de Ollanta, porque queremos transformar este país a favor de los intereses de las grandes mayorías.

Tiene que haber una discusión política que no hay y esa es una de las deficiencias no solamente en el Ejecutivo, sino en las fuerzas políticas que apoyamos al gobierno.


Carlos Alonso Bedoya
Entrevista


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