“Hay que revaluar relaciones con Chile”

El embajador Manuel Rodríguez Cuadros, canciller durante el gobierno de Alejandro Toledo, analiza en la siguiente entrevista el caso de espionaje militar a favor de Chile y sus repercusiones diplomáticas. Rodríguez Cuadros, quien hace unos días solicitó su reincorporación al servicio diplomático luego de tres años de estar en situación de disponibilidad, señala que las relaciones con Chile, marcadas por un desequilibrio a favor de ese país, no pueden continuar como hasta ahora y deben modificarse sustancialmente. Considera que con el gobierno de Michelle Bachelet será difícil una normalización de las relaciones con Santiago.

| 23 noviembre 2009 12:11 AM | Entrevista | 1k Lecturas
(1) Para el ex canciller haya o no haya investigación en Chile, de todas maneras hay que revaluar las relaciones con ese país (2) Bachelet es la presidenta que ha tenido la política más dura e inflexible con el Perú, dice Rodríguez. (3) Ninguno de los 3 candidatos a la presidencia chilena ha dicho que va a mantener la política de Bachelet hacia el Perú.
Manuel Rodríguez Cuadros

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En ningún caso las relaciones con Chile pueden volver a la situación de antes de este caso de espionaje. Me parece saludable que el canciller García Belaunde haya dicho que se van a revaluar las relaciones con Chile…
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-¿Le parece adecuada la respuesta del gobierno peruano frente al caso del espía que le vendió secretos militares a Chile?
-En este caso el gobierno ha tenido una respuesta adecuada; ha cumplido con lo que dice el manual diplomático. Esta respuesta implica una evolución positiva en la relación del gobierno peruano con Chile. Ha sido correcto calificar este hecho como grave, ofensivo e inamistoso al Estado peruano y haber llamado en consulta al embajador peruano en Chile. Estas medidas han tenido el respaldo de todas las fuerzas políticas de oposición; eso es muy positivo. También ha sido correcto transparentar la lamentable situación de este acto de traición. En este caso hay una posición nacional.

-El canciller García Belaunde ha anunciado que si la respuesta de Chile al pedido de investigación hecho por el Perú no es satisfactoria se revaluarán las relaciones con ese país ¿Qué debe implicar esta revaluación?
-Yo creo que, haya o no haya investigación en Chile, de todas maneras hay que revaluar las relaciones con Chile. Esa revaluación debe estar en función de introducir las variables de la defensa y la seguridad nacional transversalmente en todos los ámbitos de la relación con Chile.

-¿Este caso de espionaje marca el final de la política de cuerdas separadas?
-Esto significa la caducidad de una política exterior equivocada y de una diplomacia errónea del gobierno de Chile, que fue calificada, irónicamente, de una diplomacia inteligente, que consiste en que la demanda en La Haya siga su curso y que el comercio y las inversiones se sigan incentivando, mientras la agenda política, militar y de seguridad se congela. Esa es una relación no inteligente, porque está basada en la soberbia y tiene como objetivo establecer una relación de desequilibrio con el Perú…

-Pero esa visión de priorizar los aspectos comerciales y de inversiones de la relación con Chile y congelar los otros temas también ha sido la visión de la diplomacia peruana de cuerdas separadas.
-En la relación bilateral ha habido error de ambos lados. Si por cuerdas separadas se entiende separar la agenda económica y comercial del resto de la agenda bilateral, eso es un error. Con la situación actual, esa política ha caducado, ha fracasado. Hay que cambiar todo el enfoque de la relación con Chile, anteponiendo una visión que represente de manera coherente los intereses del Perú, y eso implica tener una agenda integral, que incluya los aspectos comerciales, de inversión, pero también los temas de seguridad, militares, sociales, de migraciones. En ningún caso las relaciones con Chile pueden volver a la situación de antes de este caso de espionaje. Me parece saludable que el canciller García Belaunde haya dicho que se van a revaluar las relaciones con Chile…

-Parece que esa revaluación se va dar solamente si la respuesta chilena no es satisfactoria.
-Pero las dinámicas sociales y políticas van más allá de las palabras. Y más allá de las declaraciones, el modelo de las relaciones entre Perú y Chile está agotado.

-¿Cuál sería una respuesta de Chile satisfactoria para el Perú?
-La apertura de una investigación bajo estándares internacionales y respeto al ordenamiento jurídico de Chile, la voluntad del gobierno de Chile de sancionar a los responsables, y luego las disculpas al Estado peruano por este acto de espionaje flagrante, sería una respuesta satisfactoria para el Perú. Si se da esa respuesta, el embajador del Perú en Chile debería regresar a Santiago.

-¿Y qué ocurriría si Chile se niega a investigar este caso de espionaje?
-El espionaje es un delito contra la paz. El gobierno de Chile está obligado por el derecho internacional, por los criterios de paz y por razones de ética en la diplomacia, a investigar y sancionar a los responsables…

-Pero si hubiera una respuesta negativa al pedido de investigación ¿qué pasaría con las relaciones entre Perú y Chile?
-En ese caso, el Perú no debería reenviar a su embajador a Santiago. Las relaciones quedarían a nivel de encargados de negocios. En este escenario se mantendría la situación de crisis actual por un tiempo, hasta que se instale el nuevo gobierno de Chile, y a los cuatro o cinco meses de ese nuevo gobierno es de esperar que pasemos a los otros dos escenarios posibles: la estabilización de las relaciones bilaterales, para lo cual bastaría la apertura de una investigación y que hayan satisfacciones de parte del gobierno de Chile; o el escenario ideal de la estabilización de las relaciones con el inicio de una normalización, que implica que además de abrirse una investigación y darse satisfacciones al Perú, se cambie el actual estado de las relaciones entre Perú y Chile para articular una agenda integral.

-Hay quienes ha exigido que se rompan relaciones con Chile ¿Ese es un escenario posible?
-No estoy de acuerdo con esa postura. En principio, nunca se deben romper relaciones diplomáticas. Las embajadas tienen por misión representar los intereses de un país y esos intereses pueden requerir mayor representación justamente en situaciones de conflicto. Romper relaciones es una decisión que no corresponde a los intereses nacionales del Perú, ni al mejor manejo de la crisis. Políticamente es un error plantear romper relaciones, pero hay una voluntad política correcta cuando se plantea la necesidad de cambiar las actuales relaciones con Chile, que se han agotado.

-El Perú no ha fijado un plazo para la respuesta chilena. ¿En qué tiempo debería responder Chile al pedido de investigación hecho por el Perú?
-Chile debería responder inmediatamente a este pedido de investigación. Para tener un resultado de la investigación, los plazos deben ser los de la legislación procesal chilena, por eso es correcto que el Perú no haya dado un plazo.

-¿Cree que este caso de espionaje se puede haber dado sin que la presidenta Michelle Bachelet haya estado al tanto?
-Yo no puedo decir qué personas son responsables, pero desde el punto de vista del derecho internacional, el responsable del espionaje es el Estado chileno. Eventualmente podría darse que un caso de espionaje como este ocurra a espaldas del presidente de un país. La historia registra casos en que eso ha ocurrido.

-Inicialmente el gobierno chileno negó tajantemente su participación en este acto de espionaje, ahora señala que estudiará la investigación que le ha alcanzado el Perú ¿Cómo ve este cambio en la postura chilena?
-Fue un grave error del gobierno chileno haber negado toda posibilidad de la existencia del espionaje. Lo que ahora se está produciendo es una evolución de la posición chilena de una actitud irracional, sin sustento jurídico y con efectos diplomáticos muy malos en la relación bilateral, hacia un enfoque más razonable, más legal y más responsable. Pero eso no nos debe entusiasmar. Simplemente debemos constatar ese cambio.

-¿Está de acuerdo con la afirmación de Carlos Ferrero de que el objetivo de Chile es dominar económicamente al Perú y que debemos plantear las relaciones con Chile como una guerra económica?
-No coincido con ese análisis. Las relaciones económicas deben ser de mutuo beneficio y equilibradas. No creo que el Perú deba tener guerras económicas con ningún país, eso no está en la racionalidad de los intereses del Perú. Si la Constitución peruana no tuviese una norma que señala que el tratamiento de la inversión extranjera es la misma que para el nacional, no tendríamos los problemas que tenemos en relación a la inconveniente presencia de capitales de Chile en ciertos sectores de la economía nacional. El problema no viene de designios exteriores, no está en Chile, el problema está aquí en el Perú, en la política interna. Hay que cambiar esa norma constitucional que iguala la inversión extranjera con la nacional.

-¿Una hipótesis de guerra con Chile tiene alguna base o es algo que en este tiempo está fuera de la realidad?
-Yo no creo que haya una hipótesis de guerra con Chile. No hay condiciones de una situación prebélica con Chile, ni nada que se le parezca. Pero incluso si estuviéramos en las mejores relaciones con Chile, cosa que no ocurre ahora, igual el Perú debe tener una estrategia de defensa nacional de carácter disuasivo.


“El gobierno debe desideologizar la política exterior”

-¿Es un error del gobierno peruano enfrentarse a Bolivia en este contexto de una relación complicada con Chile?
-Es un error, claro. Hay que cambiar las relaciones con Bolivia, país con el que hay que generar una agenda positiva. El proceso boliviano es un proceso democrático que hay que respetar. Hay que dejar de lado los juicios negativos sobre gobernantes y procesos políticos. Debemos reconstruir la confianza, restablecer la relación con Bolivia y recuperar el nivel de amistad y de cooperación que siempre ha habido con Bolivia. La diplomacia peruana debe dejar de lado cualquier ideologización de las relaciones con Bolivia.

-¿Hay una fuerte ideologización en la política exterior del gobierno?
-Ha habido una serie de procesos dominados por una visión ideologizada, y eso es un error. Hay que dejar de lado esa visión ideologizada en las relaciones con países como Bolivia, Ecuador, Cuba o Venezuela. El gobierno debe desideologizar la política exterior.

-¿El Perú se ha aislado en la región?
-Antes de este gobierno teníamos una participación más activa en los asuntos regionales. En estos años se han tenido relaciones conflictivas con países de la región. Ha habido un proceso de aislamiento, pero en la medida que la oposición y la opinión pública han ido señalando que esto es un error, esto se ha ido corrigiendo de manera puntual en los últimos meses y se ha ido abriendo espacios. Hay que reordenar la estrategia de la política exterior y el punto de partida para eso es su desideologización.

-¿El país ha perdido peso internacional durante este gobierno?
-Creo que sÑ En estos últimos cuatro años el Perú no ha participado en una serie de procesos internacionales con la intensidad y dinamismo que lo debería hacer. La iniciativa de limitación de armamento es la primera iniciativa multilateral de este gobierno.


Podría haber normalización con nuevo gobierno de Chile

-¿Con cuál de los candidatos a la presidencia de Chile cree que habría mejores posibilidades de normalizar las relaciones con ese país?
-Las elecciones en Chile son una oportunidad positiva para las relaciones con ese país. Creo que los tres candidatos con opción de triunfo (Piñera, Frei y Ominami) tienen condiciones para mejorar las relaciones. Con el gobierno de Michelle Bachelet las relaciones con Chile se pueden estabilizar, y a eso hay que tender, pero no se van a normalizar, porque no hay condiciones para que tal situación con cualquiera que sea el ganador de las elecciones chilenas, se dan las condiciones para que el nuevo gobierno de Chile haga un replanteamiento global de las relaciones y se normalicen.

-¿No ve diferencias entre Piñera, Frei y Ominami respecto al Perú?
-Los tres han dicho que quieren una relación de mutuo respeto con el Perú, que el tema de la Corte de La Haya no debe interferir en la relación bilateral, y ninguno de los tres ha dicho que va a mantener la política exterior que tiene el actual gobierno de Chile con el Perú.

-¿Con un triunfo de la derecha chilena con Piñera, que tiene respaldo de sectores pinochetistas, no se endurecería la posición de Chile frente al Perú?
-Es posible, pero no necesariamente debe ocurrir eso. También hay sectores muy duros en la Concertación. Esta política de imposición de desequilibrios de Chile al Perú ha sido aplicada por el gobierno de la Concertación, que no es derechista ni pinochetista. El gobierno de Bachelet es el que ha tenido la política más dura e inflexible con el Perú.


Carlos Noriega
Entrevista


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