Habla la ONG “maldita”

David Hill, quien aclara que no es director de la ONG británica Survival, sino investigador de campañas, desmiente los ataques del gobierno contra esa institución y reafirma su interés en proteger a las etnias no contactadas.

Por Diario La Primera | 19 julio 2009 |  2.2k 
(1) David Hill, un gran conocedor de la Amazonía, dice que los indígenas son capaces de pensar y actuar por sí mismos. (2) Tomás, indígena Mastanahua. (3) En recuerdo de los caídos en Bagua.
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-El gobierno peruano acusa a algunas organizaciones no gubernamentales, entre ellas la que usted dirige, de promover las acciones violentas ocurridas en la Amazonía peruana, no sólo a través de ideas, sino también con aportes de dinero. ¿Qué opina usted?
-La idea de que Survival es responsable de los trágicos sucesos vividos en la Amazonía es absurda. Los pueblos indígenas participantes en las protestas son del todo capaces de pensar y actuar por sí mismos. Survival no ha dado dinero a los manifestantes. Simplemente hemos informado sobre lo que estaba pasando. Por otro lado, no soy director de Survival. Soy investigador de campañas.

-¿Sabe que oficialmente hubo 24 policías muertos y otro más desaparecido; y sólo 10 civiles (entre nativos y pobladores de Bagua) fallecidos? ¿Qué apreciación le merece esto?
-Claro, lo sabemos y de hecho hemos destacado sistemáticamente las muertes, tanto de policías como de civiles. Condenamos todas las muertes que se han producido en la Amazonía. Survival no aprueba ningún tipo de violencia. En nuestro historial consta el Premio Nobel Alternativo, que recibimos en 1989, y otras muchas distinciones humanitarios que avalan nuestro trabajo por la defensa de los derechos de los pueblos indígenas.

-¿En qué consiste su campaña “Tian An Men Amazónico en Perú”?
-No existe ninguna campaña de Survival llamada “El Tiananmen de la Amazonia” como tal.

-¿Qué proyectos financia Survival a la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Amazonía (Aidesep)?
-Ninguno.

-¿Tienen ustedes alguna estadística de cuántas etnias de no contactados viven en territorio peruano, qué población tienen, cuál sería su antigüedad, cómo es su modo de vida?
-Estimamos que hay 15 pueblos indígenas no contactados en el Perú. Algunos de ellos son fragmentos de pueblos que han mantenido contacto durante años. Como te puedes imaginar, es muy difícil contabilizar el número de individuos. Posiblemente se trate de varios miles. Los indígenas aislados son nómadas o seminómadas. Dependen al 100% de la selva que les rodea.

-Su planteamiento de otorgarle territorios autónomos a los no contactados, sin ningún tipo de injerencia del Estado peruano colisiona con lo establecido en la Constitución. ¿No hay manera de hallar un planteamiento intermedio?
-Pero la Constitución garantiza los derechos de los pueblos a la vida y a un entorno saludable. Es más, Perú ha ratificado el Convenio 169 de la OIT, la legislación internacional más importante en materia de pueblos indígenas, que reconoce el derecho de estos pueblos a un consentimiento libre, previo e informado sobre cuanto afecte a sus tierras. Así que Survival y otras organizaciones indígenas simplemente pedimos a las autoridades peruanas que cumplan los compromisos que han adquirido.

-¿Cómo afecta a las etnias amazónicas no contactadas la exploración y explotación de petróleo?
-Esas actividades pueden ser completamente devastadoras. Los pueblos indígenas no contactados carecen de inmunidad frente a enfermedades del exterior, por lo que un primer contacto repentino podría, fácilmente, diezmar a un elevado porcentaje de nativos: es lo que viene sucediendo una y otra vez.

Además, las operaciones petrolíferas abren partes de la Amazonía previamente inaccesibles. Los equipos de trabajo de las petroleras abren caminos en la selva que madereros y otros pueden aprovechar después. Esto es precisamente lo que sucedió con los Nahua y el proyecto Camisea en la década de los años 80: equipos que trabajaban para la petrolera Shell abrieron el territorio de los Nahua. Los madereros comenzaron a utilizar los caminos que la transnacional había abierto y esto llevó al contacto con los Nahua y a la muerte de aproximadamente la mitad de su población. -Ustedes piden que se establezcan más reservas para los no contactados, pero ¿cómo pueden establecerse límites, si no hay quien diga con certeza dónde se encuentran ellos?

-Aunque pueda resultar sorprendente, se sabe bastante de los indígenas no contactados y de las zonas de selva que usan. A lo largo de los años Survival y muchas organizaciones y expertos han ido recopilando todo tipo de evidencias sobre su existencia: algunos, incluso, aparecen ubicados en mapas.
Con todo esto, podemos decir dónde viven y dónde deberían crearse reservas para ellos. Esto es lo que los indígenas y otras organizaciones del Perú ya han hecho: se han creado cinco reservas y se han propuesto otras cinco.

No obstante, hay que destacar que, aunque se hayan creado estas reservas, no se reconoce a los no contactados como los propietarios legales de ellas y los proyectos de gas y petróleo se siguen permitiendo allÑ Esto convierte en una farsa cualquier ley que intente salvaguardar sus derechos y su tierra. Por eso estamos presionando al gobierno de Perú para que modifique la ley.


Las preocupaciones de la OIT sobre el Perú

La Comisión de Expertos de la Organización Internacional del Trabajo, reunida días después de la masacre de Bagua, expresó “su grave preocupación por esta violencia y por los muertos y heridos que ocasionó e instó a todas las partes a abstenerse de ejercer la violencia”.

Además, pidió al gobierno “hacer mayores esfuerzos para garantizar sin discriminación los derechos humanos y las libertades fundamentales de los pueblos indígenas, de conformidad con sus obligaciones en el marco del convenio (artículo 3)”.

Agrega en el documento que “la Comisión observó que la situación actual del país surge en relación con la promulgación de decretos legislativos relativos a la explotación de recursos naturales en territorios tradicionalmente ocupados por pueblos indígenas. La Comisión señaló que, durante varios años, la Comisión de Expertos había formulado comentarios acerca de la promulgación de legislación con respecto a estas cuestiones sin consultar a los pueblos indígenas afectados, lo que es contrario al convenio”. Exhortó además al gobierno para que “haga mayores esfuerzos para asegurar que no se aplique ni promulgue ninguna legislación relativa a la exploración o la explotación de recursos naturales sin consultar previamente a los pueblos indígenas afectados por estas medidas, en plena conformidad con las prescripciones del convenio (169)”.

“La Comisión subrayó la obligación del gobierno de establecer mecanismos apropiados y efectivos para la consulta y la participación de los pueblos indígenas, que es la piedra clave del convenio. Los pueblos indígenas tienen el derecho de decidir sus propias prioridades y de participar en la formulación, aplicación y evaluación de los planes y programas de desarrollo nacional y regional susceptibles de afectarles directamente, como prevé el párrafo 1 del artículo 7 del convenio. Esto se quedaría en una cuestión inquietante si los órganos y mecanismos de consulta y participación de los pueblos indígenas no tuvieran los recursos humanos y financieros, independencia o una influencia real en los procesos de adopción de decisiones”, indicó.


Petroleras siguen avanzando

Una seria investigación de los trágicos sucesos de Bagua sigue pendiente, pero los negocios de las petroleras no esperan. Lo que anunció el presidente Alan García en plena protesta amazónica hoy ya es una realidad y la anglofrancesa Perenco tiene el permiso de explorar petróleo en el lote 67, en pleno corazón de la Amazonía nororiental.

Como advertimos hace un tiempo, el lote petrolero está superpuesto en los territorios de, por lo menos, dos pueblos indígenas no contactados. Aunque su identidad aún no es clara, podría tratarse de los Taromenane (un subgrupo de los Huaorani) y de los Pananujuri. También viven allí las comunidades witoto, quichua y arabela.

El lote 67 está considerado uno de los mayores descubrimientos de petróleo en los últimos 30 años, y la petrolera anglofrancesa ha comprometido con el gobierno la inversión de dos mil millones de dólares en este proyecto. Pero para llevarlo a su etapa de explotación, Perenco y la administración peruana niegan la existencia de indígenas no contactados en la región.

La realización de los trabajos de explotación de Perenco suponen la construcción de nuevas plataformas y 14 pozos, cuyos implementos e insumos serían trasladados por helicóptero, y la utilización de más de 42 mil bolsas de cemento, además de la contaminación del suelo y las aguas y el ahuyentamiento de aves y animales de caza que son el sustento básico de los nativos amazónicos, así como el peligro de contagio de enfermedades desconocidas para los no contactados contra las que no han desarrollado inmunidad.

Susana Grados Díaz
Jefa de Informaciones

Referencia
Propia



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