El enemigo es la desigualdad

Directa, incansable y luchadora de larga data, la Ministra de la Mujer y Desarrollo Social, Aida García Naranjo o simplemente “Mocha”, como la llaman sus compañeros y amigos, habla claro sobre la situación de la mujer peruana y las brechas de género que urge cerrar.

| 25 setiembre 2011 12:09 AM | Entrevista | 3k Lecturas
El enemigo es la desigualdad
(1) Aída García Naranjo afirma que se ha iniciado la lucha contra la desigualdad. (2) Según la entrevistada el gabinete está incorporando la equidad de género.
AÍDA GARCÍA NARANJO

Más datos

No solo hay que acabar con la pobreza, sino cambiar el sistema sexo–género, en el cual cuando un hombre y una mujer que dejaron de ser pobres, uno tiene la posición de dominante y la otra tiene la posición de subordinada.
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-Con la inminente creación del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis), ¿cómo va a quedar el actual el Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social (Mimdes)?
-En términos legales, luego de la aprobación formal del Midis en el Congreso de la República, el Mimdes tiene un plazo para su reingeniería. Pero quizá la pregunta debería ser si tiene sentido el Mimdes.

En términos de política pública, la inclusión requiere la equidad de género. Se puede tener menos pobres pero seguir teniendo brechas de inequidad, porque solo la lucha contra la pobreza no necesariamente resuelve la lucha por la equidad de género.

-Entonces, ¿qué se requiere para una inclusión integral?
-Además de incluir a las mayorías en los beneficios del desarrollo, vamos a cerrar las brechas de inequidad de género. Una política pública de equidad de género contribuirá a reducir la desigualdad en todas sus dimensiones.

-¿Qué cuestiones evidencian esa brecha de inequidad de género?
-Son muchas. Por ejemplo, la inequidad en el acceso al poder político. A pesar de que tenemos una cuota de género, ninguno de los 25 gobiernos regionales es gobernado por una mujer. En los gobiernos de las 195 provincias, solo un 2 por ciento son alcaldesas. Y a nivel distrital, igual. De los 1,836 municipios distritales, solo un 2 por ciento son gobernados por mujeres.

Es decir, el poder político sigue siendo masculino, lo que implica medidas afirmativas para modificar esta situación. Y éstas solo se pueden dar desde un ministerio que ponga en el centro el enfoque por la equidad de género y el cierre de esa brecha.

-¿Qué se requería concretamente?
-La actual Ley de Cuotas, que es del 30 por ciento y que busca revertir la brecha de inequidad política, no está dando los resultados suficientes; porque ese 30 por ciento se coloca en la cola, en el tercio inferior de las listas. Ello requiere un cambio impulsado desde el rol rector del Mimdes.

En primer lugar, la alternancia en las listas de postulación: hombre–mujer–hombre–mujer. Y en segundo lugar, una cuota paritaria 50–50, como está compuesta la población. Ello implicará que, en esas listas cerradas y bloqueadas, los que ingresen al gobierno, sean mitad varones y mitad mujeres.

-Pero la participación de la mujer en política ha crecido. Hemos tenido presidentas del Congreso, ministras de Trabajo, ministra de Economía, ministras de la Producción, etc. Muchos altos cargos han sido ocupados por mujeres en los últimos años, pero eso no ha significado por ejemplo, la mejora en las condiciones de trabajo de las mujeres en el sector agroindustrial…
-Es que no basta con ser mujer, porque ser mujer no es equivalente a tener equidad de género, ni a representar los intereses prácticos ni estratégicos de género de las mujeres. No es el mujerismo lo que buscamos resolver, ni una identidad sexual. Buscamos una representación de los intereses de género. Las menciones que haces no representaron esos intereses.

Pero eso no significa que no tengan que estar esas mujeres en los cargos públicos, porque los varones que están en ellos, igual no resuelven las inequidades de género.

La brecha de inequidad tiene que ver con que estamos en el siglo XXI y son más las analfabetas que los analfabetos. De cada cuatro analfabetos tres son mujeres. Ahí tenemos una brecha de inequidad. Si esto se lleva a la secundaria, son más los niños que salen de la secundaria que las niñas. También tenemos brechas en materia profesional. Por el mismo empleo, a las trabajadoras de agroexportación en el norte, se les paga menos que a los varones; a las campesinas, se les paga la mitad que a los campesinos, o no se les paga. A las jornaleras en Arequipa, se les paga dos tercios de lo que se le paga a un jornalero.

Tiene que haber un enfoque explícito que busque cerrar las brechas de inequidad de género. No solo hay que acabar con la pobreza, sino cambiar el sistema sexo–género, en el cual cuando un hombre y una mujer que dejaron de ser pobres, uno tiene la posición de dominante y la otra tiene la posición de subordinada.

-Entonces, está justificada la existencia de un Ministerio de la Mujer…
-Está justificada la existencia de un ministerio de la mujer y la igualdad, porque al suponer que solamente trabajamos con la mujer estamos segmentando a la población. La equidad de género es una categoría interrelacional, tiene que ver con la brecha entre hombres y mujeres. No es una categoría absoluta separada, y este enfoque es transversal a todos y cada uno de los sectores.

Ello implica consensos en cada sector. En el empleo nuevo que va a generar Perú Produce, Perú Joven y el conjunto de los cuatro programas que van a generar 500 mil puestos de trabajo, se incorpora a las mujeres porque hoy en día representamos más del 40 por ciento de la población económicamente activa.

No podemos tener un enfoque de empleo para los varones y de asistencia social para las mujeres. Si queremos retirar progresivamente a las mujeres del trabajo de alimentación popular vinculado a la subsistencia de hogares en extrema pobreza, las tenemos que incorporar al empleo, y vía éste a la demanda activa.

Ello implica discutir efectivamente una cuota de genero en función a la población económicamente activa; una cuota de género en función a la Ley de Igualdad de Oportunidades; y una cuota de género en función al 30 por ciento que hoy día tenemos como medida afirmativa en municipios, regiones y Parlamento. Los inspectores laborales deben verificar y supervisar que por el mismo empleo se pague el mismo salario a los hombres y las mujeres.

-¿Y está encontrando receptividad en el gabinete, y en este caso en el ministro de Trabajo?
-Claro que sí, yo estoy muy contenta en el gabinete porque he encontrado total receptividad. Hemos podido incorporar asuntos de género en el conjunto de las normas. En el caso del sector trabajo, todas las normas que han salido de los nuevos programas, incluyen formalmente a las mujeres y el enfoque de la equidad. No solo como lenguaje inclusivo, sino como metas de incorporación al empleo y al salario, en igualdad de oportunidades.

Esto se ha logrado con el conjunto de intervenciones de todos los sectores. En el grupo multisectorial creado de seguridad ciudadana, se ha incorporado al Mimdes, porque si bien el tema de la seguridad se ve muchas veces como un asunto masculino, el sujeto central que es mayoritariamente violentado es la mujer.

De 95 mil casos de inseguridad ciudadana, 85 mil son víctimas femeninas. Y en general, por encima del 95 por ciento, el victimario ha sido varón. Esto lleva a incorporar una dimensión de género en el trabajo de seguridad ciudadana. Y así lo ha entendido el Ministro del Interior.

En el sector Defensa, hemos respaldado a la cadete Jackeline, que dio a la luz siendo estudiante de una de las escuelas militares. Tenemos claro que un reglamento que es contario a la Constitución y que excluye a las mujeres tiene que ser modificado.

Ahora bien, el presidente Humala no quiere que el gabinete tenga exclusivamente un carácter normativo, sino que cada sector discuta el centro de su política pública y sus metas para el quinquenio. Esto dará la gran oportunidad para impulsar el rol que queremos cumplir: transversalizar la equidad de género en los 17 sectores. Y que se pueda aprobar como una política pública del Estado peruano y no una política pública que solo se aplica en el Mimdes.

-Pero, para lograr esta transversalidad, ¿se requiere un ministerio?, porque algunos dicen que con un instituto basta.
-Los países tienen diferentes formas de la arquitectura del Ejecutivo. Yo respeto la opinión de quien dice que bastaría con un instituto o con otra instancia. Pero, la realidad es que las mujeres de este país conquistaron un organismo de rango superior. Es decir, en igualdad de condiciones en su negociación en el Estado. Restarle autoridad, peso, autonomía y rectoría, sería invisibilizar un enfoque que resulta necesario para un Estado moderno y equitativo.

-Cuando entre en funcionamiento el Midis, ¿cómo va a quedar la estructura del Mimdes? ¿Van a conservar solo el viceministerio de la mujer?
-Desde nuestra lógica, incluiremos dos viceministerios, porque lo que sale del Mimdes al Midis, son dos programas productivos y el programa de transferencia monetaria Pensión 65. También salen dos órganos, el Pronaa y Foncodes.

Creo que no podemos fundir en la denominación cerrada de solo mujer, al conjunto de la población social que atiende el Mimdes. Nosotros atendemos a niños, niñas, adolescentes, desplazados, personas con discapacidad y adultos mayores. Toda esta población con diferencias etarias, no puede ingresar en la categoría exclusivamente de mujer, porque ellos también buscan equidad de género.

-Entonces, se debería llamar el Ministerio de la equidad de género…
-Se podría llamar de muchas maneras: el ministerio de la población, o el ministerio de la mujer y la población, o el ministerio de la mujer y la igualdad, o de la mujer y la equidad. En fin, podría tener muchas denominaciones, pero creo que el centro es que entendamos el enfoque.

-Y en el tema de la intervención del Estado en materia social, ¿no cree que es mejor que Pensión 65, Samu, Cunamás, Beca 18 se ejecuten desde sus sectores respectivos, por ejemplo Pensión 65 desde la Oficina Nacional Previsional (ONP)?
-Yo considero que era necesario reordenar la autoridad social del Estado. Desde mi punto de vista la Comisión Interministerial de Asuntos Sociales (CIAS) no estaba cumpliendo esa función. Entonces, sí creo en una instancia de la coordinación del desarrollo social, una autoridad social que ordene la política social.

-Y en ese sentido, ¿cómo está viendo el proceso de construcción del Midis?
-Creo que está haciendo un trabajo serio de construcción y de definición clara de la naturaleza de la inclusión. Es un proceso surgido de programas muy concretos, de propuestas muy concretas, y ha empezado su construcción a partir de lo ofrecido en el marco de la campaña.


DRAMA ESTRUCTURAL
La desgracia de Cajamarca

-Esta semana, hemos conocido la desgracia de la muerte de tres niños en un caserío en Cajamarca por intoxicación al momento de injerir alimentos contaminados con pesticida. Usted ha dado respuesta inmediata, pero al margen de ello ¿Qué sensación le queda?
-Me queda claro que las madres no pueden ser solamente repartidoras de alimentos. Pero tiene que seguir habiendo inversión social y económica en la capacitación de las madres y organizaciones sociales en módulos educativos de manipulación de alimentos. Esta es una labor del Estado, pero los fondos han sido reducidos en los últimos años. Además, este caso pone en el centro de la noticia la pobreza extrema en la que viven muchos caseríos en donde se depende casi totalmente de alimentos donados.

Estamos ante un drama que es más estructural: carencia de agua, carencia de más postas de salud, carencia de servicios de urgencia y por ello es tan pertinente el Sistema de Atención Médica de Urgencia (Samu).

Esta situación tan dramática, y que es tan evidente en nuestro país, nos sirve de hecho emblemático, para que la política también sea entendida como un sentimiento. Tenemos que seguir teniendo una emoción social que nos lleve a resolver las condiciones de calidad de vida del último ciudadano y ciudadana peruana.

Necesitamos un Estado que crezca de pies, para que se acerque a la gente, para que camine hacia la gente. Con brazos más largos, para que llegue a todos lados, y abrace a la población y la acoja.

Felizmente, en ese camino estamos. Las medidas de estos dos meses han sido importantes. Con dificultades pero con muchos aciertos se ha ido avanzando en una serie de compromisos. Seguiremos avanzando en el inicio de este cambio. Siento que hay un embalse gigantesco, un embalse histórico, un embalse desde la colonia y desde toda la república que no es posible atender en un quinquenio. No es posible resolverlo en cinco años, pero sí es posible empezar a resolverlo. Y eso estamos haciendo.

POSICIÓN DE PRINCIPIOS
Aborto sólo por excepión

-Un sector conservador de la sociedad ha señalado que el Mimdes se ha llenado de feministas pro aborto, ¿qué les diría?
-No estamos a favor del aborto. Y esa es una posición que se ha fijado en todo momento. Estamos a favor de que se cumplan las leyes que permiten situaciones de excepción como el caso del aborto terapéutico. Según el Colegio Médico y los profesionales médicos de este país, reduciría notablemente la mortalidad materna. El Perú ocupa el cuarto lugar en mortalidad materna luego de Haití, Honduras y Bolivia. Estas cifras sociales no son concordantes con las cifras de crecimiento económico. Si nosotros pretendemos desarrollo y calidad de vida tenemos que evitar la muerte.

Igualmente, estoy a favor de un país plural y diverso. La Constitución no permite exclusiones por razones de género, de orientación sexual, de raza, de origen, de etnia, de clase social, y por lo tanto, queremos afirmar un Estado de derecho crecientemente más democrático, más incluyente y más equitativo.


Carlos Alonso Bedoya
Entrevista


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