“El Apra debe tener más presencia en el gobierno”

Carlos Roca, uno de los dirigentes apristas más importantes de su generación, junto con Alan García, está apartado de la función pública, tras haberse desempeñado como embajador en Italia. Elegido recientemente miembro de la nueva dirección del Apra, Roca analiza la gestión presidencial de García y la situación de su partido luego del tumultuoso congreso aprista. También habla de su relación de 40 años con Alan García y se pronuncia a favor de la reincorporación de Agustín Mantilla, condenado por corrupción, al partido de Haya de la Torre.

| 05 abril 2010 12:04 AM | Entrevista | 1.4k Lecturas
(1) Considerado una voz aprista discordante, Carlos Roca fija una posición distinta. (2) Roca mantiene sujeción a García, invocando una amistad de 40 años.
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-¿Alan García está haciendo el gobierno que usted esperaba, o se siente decepcionado?
-No estoy decepcionado. Lo ideal sería cumplir con el proyecto histórico del Apra propuesto en 1931, pero lamentablemente no lo podemos hacer por falta de un respaldo popular mayoritario. Para ganar en la segunda vuelta necesitamos el apoyo de sectores más conservadores que no están identificados con el proyecto histórico aprista, y el gobierno de Alan García ha tenido que concertar con estos sectores para gobernar.

-Y ha terminado convirtiéndose en un gobierno de derecha.
-Es muy difícil gobernar un país con solamente el 22 por ciento de respaldo popular, que es lo que realmente tiene el Apra. Yo diría que el gobierno de Alan García es de concertación…

-De concertación con la derecha y los empresarios.
-Ha tenido que concertar con sectores considerados conservadores. En esta coyuntura necesitamos su apoyo. Pero hay un esfuerzo del gobierno para resolver algunos problemas concretos de la población, como en el campo de la salud y la educación, la falta de agua, de electrificación y de títulos de propiedad, o la construcción de carreteras. Se ha hecho un gran esfuerzo en el tema de la descentralización, destinando recursos a las regiones.

-¿Qué opina de la política económica neoliberal del gobierno?
-Se ha continuado una política económica que yo llamaría pragmática…

-La llama pragmática por no calificarla como neoliberal.
-Trato de evitar esas etiquetas. Es una política económica pragmática frente a la realidad que tenemos. En el mundo ahora sólo existe el imperialismo norteamericano y con ese imperialismo tenemos que tratar. Hay que atraer la inversión privada y extranjera, pero poniéndole condiciones, como decía Haya de la Torre.

-¿No cree que este gobierno le pone muy pocas condiciones a la inversión privada?
-Creo que se debe replantear el rol del Estado, que no puede quedarse con los brazos cruzados, sino que debe ser un Estado planificador y promotor del desarrollo. Hay que lograr que el Estado sea mucho más activo en su relación con la inversión privada, en su rol fiscalizador y en su capacidad de poner condiciones a las inversiones.

-El gobierno de García no ha hecho nada de eso.
-No tenemos la fuerza para llevar adelante una política de esa naturaleza. No olvidemos que nosotros venimos de la experiencia del 85 al 90, que fue traumática. El gobierno actúa con la realidad que tenemos que confrontar en este momento. Desgraciadamente es asÑ

-Usted se cuida de no criticar al gobierno, pero el Buró Nacional de Conjunciones Víctor Raúl Haya de la Torre, que usted integra, ha emitido comunicados cuestionando la política económica del gobierno.
-Así es. Pero este es un momento en el que debemos superar cualquier discrepancia para lograr el objetivo de fortalecer al partido. Yo puedo tener algunos cuestionamientos al gobierno, pero no los quiero expresar públicamente. Por el afecto y lealtad que le tengo a Alan García, cualquier crítica a su gobierno se la haré a él personalmente.

-¿Qué opina de la política laboral del gobierno?
-Quizá falta un mayor énfasis en el tema salarial, un mayor sinceramiento de una economía exitosa en lo macroeconómico, éxito que debe manifestarse más directamente en los sueldos. Coincido con mi compañero Luis Negreiros, que ha sostenido la necesidad de una política más cercana a los intereses de los trabajadores.

-¿Que no se haya restaurado la Constitución de 1979, que fue una promesa electoral de García, es una gran decepción para los apristas?
-El problema es que no tenemos en el Parlamento los votos necesarios para restaurar la Constitución de 1979…

-Si en el Parlamento el Apra sumaba sus votos a los del Partido Nacionalista (PN), que desde el inicio de este gobierno anunció su respaldo a la restauración de la Constitución de 1979, ese objetivo se habría podido lograr.
-Desgraciadamente no hubo de parte de algunos sectores del Partido Aprista voluntad política para lograr ese acuerdo y así regresar a la Constitución de 1979.

-¿Cuáles son esos sectores apristas que prefieren la Constitución fujimorista?
-No quisiera individualizar. Pero la gran mayoría del partido sigue creyendo en la Constitución de 1979. Hemos perdido una gran oportunidad para restaurar la Constitución de 1979. En eso, como aprista, hago una autocrítica.

-Como miembro de la nueva dirección del Apra, ¿qué sensación le dejó el respaldo que algunas bases apristas le dieron a Aurelio Pastor en el local del partido a raíz del escándalo por el indulto a Crousillat?
-Ese respaldo fue impertinente. Ese apoyo fue de un grupo, quizá de gente que trabajaba en el Ministerio de Justicia. En vista del evidente engaño que hubo en este caso, Pastor debió renunciar y no esperar a ser despedido.

-¿Qué le recomendaría a Pastor?
-Que se quede un tiempo en silencio.

-¿Cómo ve la relación entre el gobierno de García y el Partido Aprista?
-Me gustaría que el partido tuviera más presencia aconsejando al Presidente y orientando la obra del gobierno. Necesitamos fortalecer al Comité Ejecutivo Nacional y a la Comisión Política del partido para tener más presencia en el gobierno.

-Pero el Apra atraviesa por una crisis de divisiones, lo que se expresó en su último congreso partidario.
-Hubo una tensión en ese congreso, pero sinceramente creo que no estamos ante un Apra dividida, confrontada, como han presentado los medios de comunicación, por los que tengo un gran respeto. La situación actual del Apra no es comparable con la crisis de 1980, después de la muerte de Haya de la Torre, que llevó a una escisión del partido cuando renunció Townsend.

-¿Los enfrentamientos actuales al interior del Apra se deben a ambiciones personales y no a discrepancias ideológicas, programáticas?
-Es cierto que no hay diferencias ideológicas o programáticas fundamentales, pero yo no utilizaría el término ambiciones personales, sino aspiraciones personales. Lo que ha habido es el deseo de tener el control del partido para proyectar las aspiraciones legítimas de cada uno para los próximos años.

-Antes del congreso aprista usted dijo que entre los “cuarentones” había muchos pícaros y que jubilaría a varios de ellos, pero en el congreso hizo una alianza con los “cuarentones” para llegar a la dirigencia del partido.
-Bueno, esas son expresiones que surgen en el debate interno. La coyuntura y la realidad del congreso nos obligaron a entender que debíamos sumar fuerzas para integrarnos al trabajo partidario. Yo he tenido mis reparos con algunos compañeros, pero hemos superado una crisis del Apra tratando de coincidir en objetivos comunes, como fortalecer al partido, ganar las elecciones regionales y municipales, y prepararnos para la campaña del 2011.

-¿El triunfo de Jorge del Castillo en el congreso aprista lo deja muy cerca de la candidatura presidencial?
-Creo que sÑ La de Jorge del Castillo es la candidatura con mayor fuerza interna en el partido. Él es el aprista con mejores condiciones para ser el candidato presidencial el 2011.

-¿Pero será el candidato de Alan García? García quiere ser nuevamente presidente el 2016 y para eso no le conviene un triunfo del candidato aprista el 2011.
-Yo sí creo que puede haber tres gobiernos apristas seguidos. El Apra debe tener su candidato y vamos a pelear para ganar las elecciones. Creo que el candidato de Alan será el candidato del Partido Aprista. En eso creo que Alan va a ser leal con su partido.

-¿No cree que García preferiría que gane alguien ajeno al Apra pero cercano a él?
-En algún momento, antes de lo de Bagua, cuando se hablaba de la posibilidad de un candidato independiente apoyado por el partido, Alan me dijo que Yehude Simon podía ser ese candidato. Pero después de lo de Bagua esa posibilidad se desvaneció.

-¿Y ahora García piensa en Castañeda?
-Creo que ahora se ha resignado a que el candidato sea Jorge del Castillo (ríe).


“Mantilla volverá al Apra”

-¿Se ha reforzado la influencia de Mantilla en el Apra con la llegada de Carlos Arana, Omar Quezada y otros cercanos a él, a la dirección del partido?
-Mantilla tiene muchas amistades, muchos compañeros que lo aprecian. En el congreso (aprista) hubo un reconocimiento al trabajo que mucha gente cercana a Mantilla ha realizado en el partido. Todos hemos sido cercanos a Mantilla.

-¿Qué tan cercano a Mantilla es usted?
-Tengo una amistad de muchos años con Agustín Mantilla. Creo que él cometió errores y los ha pagado, inclusive con la cárcel…

-Es usted bastante generoso con Mantilla al llamar error, y no delito, al hecho de cobrar el soborno que le pagó Montesinos.
-Yo no hablo de delito, yo lo considero un error grave.

-¿Usted estaría de acuerdo en que el Apra readmita a Mantilla?
-Quizá no en este momento, pero algún día Mantilla va a ser readmitido en el Apra, eso es innegable. Ha cometido errores, pero nadie puede dudar de su aprismo y de su entrega al partido. Somos una fraternidad y todos los hermanos debemos estar juntos. Agustín Mantilla tiene que volver a su casa, a su familia, que es el partido. Agustín es mi hermano y yo ya lo perdoné por sus errores. Además, los 30 mil dólares que recibió de Montesinos no fueron para él, fueron para la campaña electoral del partido. Mantilla tendrá que volver.

-¿Cuando se reunió con Montesinos, Mantilla actuó por su cuenta o lo hizo cumpliendo órdenes del Partido Aprista?
-Yo no creo que Mantilla haya actuado por su cuenta. Creo que siempre ha sido un hombre que ha servido al partido y si actuó de una manera fue porque cumplió encargos que el partido le encomendó. Con esta respuesta quiero concluir con este tema.


Sobre Alan García y Haya de la Torre

-Usted fue muy cercano a Haya de la Torre y a finales de los años setenta lo llegaron a considerar el delfín de Haya, pero ahora está al margen de los puestos claves del Partido Aprista y no integra el gobierno de García. ¿Qué pasó?
-En esos años muchos compañeros apristas pensaban eso de que yo era el delfín de Haya, pero él nunca escogió un sucesor. Lo que vino después ya es responsabilidad de cada uno. Alguna vez escribiré qué pasó.

-Alan García lo desplazó y se convirtió en el sucesor de Haya.
-A partir de 1980, Alan destacó de manera notable y se convirtió en la figura que nos podía dar un nuevo aliento para superar la derrota de 1980 y la disidencia de Townsend. Una vez César Hildebrandt me preguntó ‘por qué Alan García y no tú’, y yo le respondí ‘porque él era mejor que yo’. Ahora sigo pensando lo mismo.

-¿En estos años se ha distanciado de Alan García?
-Nunca nos hemos distanciado. Con Alan somos hermanos. Nos conocemos hace 40 años. La noche del día que Haya de la Torre murió, Alan y yo salimos al jardín de Villa Mercedes, lloramos juntos y nos juramos ser hermanos toda la vida. Por Haya de la Torre hemos mantenido esa amistad, ese afecto, esa lealtad.

-¿Por qué, teniendo en cuenta esa cercanía, García no lo ha llamado a integrar su gobierno?
-Fui embajador en Italia. Por qué no me ha llamado para otro cargo no lo sé. Creo que mi tarea más importante está dentro del partido y que ahí cumplo una buena labor. Una de mis tareas fundamentales en el partido ha sido preocuparme de la formación de los cuadros jóvenes. El presidente García siempre ha estado muy atento al trabajo que yo realizo dentro del partido y está satisfecho de que yo reasuma la secretaría de relaciones internacionales. Alan me ve más en esa función partidaria. Creo que me cuida alejándome de los problemas en los que todos los días están metidos los hombres que están en el gobierno.

-¿No se siente desplazado?
No. Creo que estoy cumpliendo mi tarea con el partido y estoy satisfecho. Los compañeros reconocen mi trabajo, mi presencia. Hay una compensación afectiva.


Entrevista: Carlos Noriega

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