Costumbre por vía

“Yo soy de Amazonas. Estudié en Chachapoyas hasta el tercero de secundaria. De ahí toda la familia se vino a Lima porque mi papá quería que su hija mayor vaya a la universidad y siga Derecho, pero estudié Ciencias de la comunicación. Desde sexto grado supe que iba a ser periodista porque me gusta escribir. Jamás pensé en la televisión. Tengo dos hijos, uno de diez meses y el otro de ocho años, cuando viajo dejo todo organizado. Las tareas, la ropa, todo. Son más de cuatrocientos pueblos los que he visitado en estos diez años”

Por Diario La Primera | 24 jul 2010 |    
Costumbre por vía
Sonaly Tuesta

Sonaly, una década en “Costumbres”, ¿Cómo te sientes?
Muy sorprendida por haber llegado a los diez años de “Costumbres” pero con la misma expectativa por hacer un buen trabajo. Me da gusto que también el interés y el cariño de la gente hayan aumentado. En la calle la gente te dice muchas cosas lindas, como: Gracias a esa mirada nosotros conocemos el Perú, ¿Cuándo vienes acá?, y gente que se siente contenta por que su pueblo salió en televisión, o gente que quiere que su ciudad sea vista por muchas personas.

Entonces, ¿Te sientes muy cómoda en TV Perú?
Sí, el canal nacional me permite realizar el programa como yo quiero. Es cierto que en algún momento hemos tenido varias dificultades de repente por temas logísticos, pero nunca han sido por un afán de cambiar la esencia de “Costumbres”. En ese momento uno defiende su espacio, y ningún directivo va a venir a cambiar algo que has construido durante años.

En este tiempo me imagino que habrás recibido propuestas de la señal abierta
Ha habido ofertas pero que te digo cosas muy tibias, por que no nos aseguraban que podamos sentirnos tranquilos en el sitio donde trabajábamos. Para mí es muy importante respetar a la gente de los sitios donde voy. Yo siento que el televidente se puede burlar de mí porque me caigo, porque me queda mal una traje, porque como demasiado o me chupo los dedos, pero por rating no estoy dispuesta a hacerlo con la gente que confía en mi. Lamentablemente a la televisión comercial, le interesa hacer ese tipo de cosas.

¿Tu programa ya es un referente en esa antena?
En realidad, somos varios que van en ese camino. Sí, es un espacio que revalora la cultura viva, de una manera distinta. Antes había un tipo de gente que debía salir en televisión. Ahora que se están produciendo estos cambios el común de la gente puede sentirse identificado con lo que ve en la televisión, más aún si ve gente como ellos que aparecen en un espacio. El pensamiento ya no es yo quiero ser como él que está ahí, sino yo soy igual a él. Salió su pueblo y también podría salir el mío, esa desmitificación de la pantalla chica.

¿De que manera crees que “Costumbres” ha contribuido?
Acá hay un esfuerzo muy grande, hemos contribuido a que la mirada al Perú y las tradiciones sea distinta, a que se valore la costumbre del otro. En estos tiempos, como te has dado cuenta, hablamos de comida regional, de turismo vivencial, de carnavales, de bailes de pueblos. Antes tener un programa dedicado a las fiestas era un riesgo en todo nivel, ahora como se pinta el entorno ha encajado mejor.

Los comentarios de la gente en la calle son: ¡Qué suerte de esa chica todo el tiempo viajando y comiendo!
Sí, todos piensan eso que como todo el tiempo (risas), no es muy cierto. La verdad es que es el mejor trabajo que puedo tener. Es una pasión y dedicación como cualquier chamba. También te exige estar en un nivel emocional acorde a la fiesta que estás viviendo. Yo tengo que estar con la energía de la celebración y no me permito llegar a la tristeza sino contagiarme, cuando llego a mi cuarto de hotel ordeno mis sentimientos. Cuando viajamos se nos presentan varias dificultades, no todo es lo que aparece en la pantalla.

Esa es la parte difícil del trabajo
Son largas horas de grabación, pues si vas a una fiesta tradicional, te vas cuando te aburres. Nosotros en cambio nos tenemos que estar desde que el ritual empieza hasta que termina. Es tenso. Pensar en que nos falta tal toma, tal enlace, o me falta la panorámica. Este tiempo también ha servido para aprender el mecanismo y mañas.

¿Ir a los sitios olvidados es una razón del éxito de “Costumbres”?
Es cierto, muchos lugares ya no necesitan mucha promoción y si hay que contar una historia que sea algo que no se ha escuchado. Alguna vez alguien me dijo, tú vas a los sitios que nadie quiere ir. Creo que hay sitios que gracias a la llegada de la televisión he podido conocer y son maravillosos sobretodo cuando están de fiesta, sus rituales. Nosotros tenemos 45 minutos de programa y muchas veces nos queda corto. Tengo que volar muchas cosas que me encantaría que salgan.

A la semana, ¿Cuántos días estás fuera?
Entre cuatro y cinco días. Por lo general hacemos 2 viajes al mes, pero en julio por Fiestas Patrias hemos hecho 3. Cuando estoy en Lima, me gusta ver el programa, ver mis errores y corregirme.

¿Supongo que dejar a tus hijos Gabriel y Santiago es lo que más te debe complicar en los viajes?
Sí, antes de viajar dejo todo organizado. Lo que deben comer, por ejemplo el mayor si tiene que ir clases de esto o lo otro. Él es muy inteligente. Lo llamo todo el tiempo para saber como van sus tareas, me lee las cosas que escribe, hace preguntas. Y siempre estoy ahí con ellos, así esté de viaje.

Has viajado a más de cuatrocientos pueblos, ¿Alguno te debe haber impresionado más?
Sí, aproximadamente son cuatrocientos. Cada sitio es diferente, y tiene su encanto. Es impresionante ver las ritualidades de las fiestas, la pasión que le ponen a lo que hacen. La belleza de cada lugar. La gente es muy cariñosa te regalan lo que no tienen. Recuerdo mucho que una chica me dio de regalo una montera que ella misma la hizo, me dijo que era muy importante para ella porque eso le permitía entrar a la comparsa, pero quería que ese día yo entrara con la suya y además me la quedara. Esas cosas tienen una fuerte carga emocional y te dan lecciones.

¿Y de la gastronomía, que plato te gusta más?
Al plato que siempre voy a volver es precisamente “Costumbre”, el plato que mi madre prepara virtuosamente. Tiene vísceras de cerdo, papas, perejil, todo humeante se sirve con yucas y arroz. Los cuyes de Tacna también son uno de las mejores cosas que he comido y el cebiche de Paiján.

¿Has preparado una edición especial, para celebrar tu década televisiva?
He vuelto a Huaylas, Áncash, el primer pueblo que visité hace diez años. He vuelto donde Teresa Chincha, la señora que me invitó una mazamorra de calabaza, en esa fecha. Si bien el rostro de ella no salió hace años, en esta edición quisimos mostrarlo y recordar con Teresa ese encuentro. Para mí la mazamorra de Teresa es simbólica, ese fue el inicio de un sinfín de mazamorras que probaría. He visto el cambio, también el que ahora todos me conocen, hace diez años nadie me miraba, ahora la gente quería tomarse fotos conmigo. Era más complicado estar en la procesión. He tenido un recibimiento del alcalde, imagínate.


“Nunca pensé llegar a la televisión”
“Mi esposo es fotógrafo. Un día él estaba de comisión en el estadio con uno de los hermanos Rospigliosi, y le comentaron que había un proyecto de programa televisivo de turismo en un canal de UHF. Él no lo pensó y le dijo que yo tenía un proyecto y podía hacerlo. En este tiempo yo hacía un suplemento de turismo en un diario. Le dije que estaba loco, si pensaba que lo haría pero como ya se había comprometido, no podía hacerlo quedar mal.

Todo el proyecto escrito lo tuve que volver televisivo. Hasta ahí todo estaba bien, porque me dijeron que ya tenían otra conductora. La tortura horrible comenzó cuando me enteré que yo también debía conducir. No podía dormir de sólo pensar que iba a estar frente a una cámara. Era horrible. Nunca me salían las presentaciones. Me quedaba a mitad de palabra, repetía ochenta veces las mismas palabras. Siempre tuve la visión de lo que quería hacer pero para dirigir, no para realizarlo yo. Lo único que quería era que las historias del Perú se conozcan. Jamás quise entrar a la televisión, yo rehuía las cámaras. Pasaron seis meses y más o menos ya había agarrado cancha, y cerraron el canal. Pensé que ahí mi vida televisiva había llegado a su final. Yo no voy iba a hacer nada para volver. Volví a escribir que era lo mío. Cuando surgió la propuesta del señor Alejandro Sakuda que trabajaba en el mismo diario que yo, y se acordó que tenía un rill. Entré a TV Perú, y ya de eso hace diez años. Mi esposo dice que es mi Ferrando, porque él me descubrió”.

Samantha Aguilar
Redacción

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