“Con este gabinete vamos a una mayor represión”

En opinión del sociólogo y analista político Alberto Adrianzén, el panorama se presenta oscuro con el gabinete ministerial presidido por Javier Velásquez Quesquén. Una agudización de la crisis, el aumento de los conflictos sociales y un incremento de la represión, es lo que, en opinión de Adrianzén, se puede esperar del nuevo gabinete, al que califica como una mezcla de alanistas y lobbistas de grandes grupos económicos. En la siguiente entrevista, advierte que el sistema democrático puede estar en riesgo si el gobierno no cambia el rumbo.

Por Diario La Primera | 13 julio 2009 |  985 
(1) Adrianzén está convencido de que habrá más represión. (2) Con Velásquez no hay esperanza de cambio. (3) Rey y Pastor encarnan el endurecimiento represivo.
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-¿Cómo observa al nuevo gabinete encabezado por Javier Velásquez Quesquén?
-El nombramiento de Velásquez Quesquén ratifica la centralidad del poder de Alan García. Este gabinete es más alanista que aprista. Es una mezcla de gente muy cercana a Alan García y de otros relacionados con grandes grupos de poder económico, como Martín Pérez, vinculado al Grupo Romero, o como Mercedes Aráoz -que debió salir al comprobarse que no era cierta su afirmación de que la derogatoria de los decretos sobre la Amazonía ponía en riesgo el TLC con Estados Unidos- y Pedro Sánchez, que han sido ratificados en el gabinete. Lo que me extraña es que el ministro de Salud, Óscar Ugarte, permanezca en este gabinete. No hay ninguna razón para que él continúe; debió acompañar a su amigo y compañero de partido Yehude Simon.

-¿Qué se puede esperar de este gabinete?
-Este nuevo gabinete es más de lo mismo; es la ratificación de la política de este gobierno, lo que conduce a una mayor crisis política. Con este nuevo gabinete se agudizará la crisis y los conflictos sociales volverán con mayor fuerza.

-¿El diálogo con los movimientos sociales no tiene futuro con este nuevo gabinete?
-Ese diálogo no tiene ningún futuro con este gabinete. Estamos frente a una crisis del modelo económico y de la representación política, y la gente quiere un cambio global, pero con Velásquez Quesquén, que ha ratificado la expulsión de siete parlamentarios del Partido Nacionalista, como primer ministro, no veo un cambio posible. En su último artículo, García plantea la profundización del modelo, una confrontación abierta y una guerra política. Esto puede terminar en una gran confrontación.

-Mauricio Mulder ha dicho que este nuevo gabinete deber ser un gabinete de guerra.
-Esa afirmación revela que el gobierno no va a cambiar y confirma que vamos a una confrontación y a una mayor represión. La lógica del gobierno es dividir y reprimir a los dirigentes sociales, por eso Mulder habla de guerra, igual como lo hace el presidente García. El poder reacciona con una lógica de guerra para defender el modelo económico y los intereses que están detrás de este modelo.

-¿Cuáles son las medidas urgentes que debería tomar el nuevo gabinete?
Lo primero que se debe hacer es cambiar la política económica, pero eso no va a ocurrir con este gabinete…

-Descartada la posibilidad de un cambio del modelo económico, ¿qué medidas podría adoptar el gobierno para aliviar la crisis y calmar el descontento social?
-Debería atender algunos temas cruciales, como la renegociación de los contratos de Camisea para que el gas sea para el Perú y no para la exportación; frenar los tratados de libre comercio; establecer un diálogo serio con los movimientos sociales para buscar salidas concretas; crear mecanismos de protección a los sectores afectados por la crisis económica, como las empresas nacionales; preservar el empleo y aumentar los ingresos de los trabajadores; terminar con la penetración de los lobbies empresariales dentro del Estado; y debería bajarse el tono presidencialista del gobierno.

-¿Cree que este nuevo gabinete adopte algunas de estas medidas?
-No lo creo.

-Entonces, ¿cuál es el panorama de los próximos meses?
-Vamos a una polarización, a una confrontación social y a una mayor represión del gobierno. Y sospecho que el gobierno va a poner a Yehude Simon para que siga meciendo al movimiento social.

-¿El nombramiento de Rafael Rey en el Ministerio de Defensa y de Aurelio Pastor en Justicia, responden a esa línea de endurecer la represión?
-Así es. Rey propone una respuesta más dura contra la protesta social y la oposición, al igual que Pastor, que representa al sector más represivo del alanismo.

-¿El incremento del autoritarismo del gobierno pone en riesgo el sistema democrático?
-El Apra está poniendo en riesgo el sistema democrático, porque en lugar de buscar el diálogo para solucionar las demandas sociales, está incrementando la confrontación. Yo espero que se cumpla el calendario electoral, pero el gobierno está poniendo en peligro la democracia y la convivencia pacífica entre los peruanos.

-El gobierno acusa a Ollanta Humala y a los movimientos sociales, que califica de antisistema, de buscar terminar con el sistema democrático.
-Decir eso no es serio. Yo me pregunto en qué es antisistema Humala, que tiene un partido legal y quiere competir en las elecciones. Proponer un cambio del modelo económico no es ser antisistema, eso está dentro de los parámetros democráticos. Lo que hay es una campaña contra quienes proponen cambiar el modelo económico.

-El oficialismo también habla de una conspiración internacional en contra del gobierno.
-El discurso de la conspiración internacional es un instrumento político para generar un clima para excluir a los opositores y para justificar la represión. La información dada en los últimos días por el diario El Comercio sobre una supuesta infiltración chavista plantea abiertamente la represión contra los líderes sociales, autoridades locales, dirigentes de partidos políticos de izquierda. Si esa conspiración internacional de la que habla el gobierno fuera real, yo me pregunto por qué no rompe relaciones con los países que supuestamente conspiran contra el Perú.

-¿Es posible un golpe militar para evitar un cambio del modelo económico a partir del 2011?
-Yo pensaba que los golpes militares habían sido eliminados de la historia de América Latina, pero con lo ocurrido en Honduras los golpes militares vuelven. No es descartable un golpe militar en el Perú. Podría haber un golpe que conduzca a una transacción política que suponga frenar a las fuerzas progresistas. Algo como lo que se pretende hacer en Honduras.


“Alan García le hace mucho daño al gobierno”

-Usted ha señalado que se debería bajar el tono presidencialista del gobierno. ¿El rol protagónico de Alan García le hace daño al gobierno?
-La permanente presencia del presidente García le hace mucho daño al gobierno. Eso lo dice incluso un sector del Partido Aprista. El Buró Nacional de Conjunciones del Partido Aprista emitió el viernes diez un comunicado en el que recuerda que Haya de la Torre nunca estuvo a favor de un presidencialismo excesivo. En ese comunicado también se critican las rápidas concesiones mineras, la baja de aranceles, las exoneraciones tributarias a algunas empresas, los procesos de licitación. Ese comunicado está firmado por miembros importantes del Partido Aprista, como Carlos Roca, José Luis Pérez Sánchez Cerro y otros. Esto revela que hay un sector significativo del Partido Aprista muy descontento con el gobierno de Alan García.

-Lo que dice este sector del partido aprista coincide en varios puntos con lo que exige la oposición y por lo que el gobierno la acusa de buscar desestabilizar la democracia.
-Así es. Un sector importante del Partido Aprista está señalando que las protestas sociales responden a demandas justas y no son parte de una supuesta conspiración. El gobierno debe entender que el sentimiento nacional mayoritario quiere un cambio de la política económica y social del gobierno, y de su manejo político. Estamos en un momento de ruptura con el pasado, en el que se está creando una nueva representación política, con liderazgos nuevos, como los de Ollanta Humala, Alberto Pizango o Mario Huamán.

-¿La falta de una conducción política que la unifique no es uno de los grandes problemas de la protesta social?
-Sí, efectivamente, eso falta. Es fundamental que se entienda que este es el momento de construir una representación política de la protesta social, porque sin representación política la protesta corre el riesgo de ser disgregada y de generar una cultura autoritaria por los miedos que despierta el incremento de los conflictos. Se debe politizar el conflicto, dándole una conducción política a las protestas.

-¿Cuáles son las dificultades para construir esa representación política?
-El problema es que priman las reivindicaciones y los intereses corporativos de algunos sectores. Deben dejarse de lado los intereses corporativos y los caudillismos para apostar por el movimiento social en su conjunto. El movimiento social debe evitar el fraccionamiento de la protesta, debe centralizarla y darle conducción política. Eso se ha intentado en alguna medida en esta última protesta.

Carlos Noriega
Redacción
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