Aumento de universidades es una bomba de tiempo

A propósito de la polémica sobre si se debe mantener el beneficio tributario del que gozan las universidades privadas con fines de lucro, La PRIMERA conversó con el Padre Jesús Herrero, presidente del Consejo Nacional de Educación, quien sostiene que el beneficio solo debe ser para universidades que priorizan la enseñanza antes que el lucro. Herrero duda que haya más de veinte que ofrezcan alguna calidad educativa y alerta que a la proliferación de universidades de baja calidad se suma las filiales que ponen por todo el país.

| 28 octubre 2011 12:10 AM | Entrevista | 8.3k Lecturas
Aumento de universidades es una bomba de tiempo
Jesús Herrero habla claro sobre la calidad de las universidades peruanas.
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¿A dónde va la universidad peruana?

Durante el simposio organizado por la Universidad Antonio Ruiz de Montoya: “¿A dónde va la universidad Peruana?: enseñanzas del pasado y desafíos del futuro”, el vicerrector académico de esa casa de estudios, Manuel Burga, señaló que si hay algo que no puede ser un negocio es la educación aludiendo a las universidades cuyo fin es generar ganancias para sus propietarios. En ese mismo sentido, Felipe Portocarrero, rector de la Universidad del Pacífico, sostuvo que las universidades que tienen finalidad de lucro ponen por delante eso antes que la enseñanza a los alumnos.
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--A partir de la dación del Decreto Legislativo 882, dado en 1996, las universidades se han multiplicado debido a las facilidades que se dieron a los privados para promoverlas, ¿cuál es su valoración?
--Creo que el Decreto Legislativo 882 ha sido nefasto para la educación peruana. Se ha hecho de la educación un negocio. Y no es que tenga algo en contra de la educación privada, sino que al amparo de este decreto han nacido universidades y colegios que no tienen la más mínima calidad.

El Perú no tiene capacidad docente de calidad para atender a las más de cien universidades que existen en la actualidad.

--¿Es un error tener tantas universiades?
--El mayor error es pensar que la universidad es la panacea, que soluciona todos los problemas de empleo o de desempleo. Mirar a la universidad como el único horizonte de realización para los alumnos y alumnas al terminar la secundaria es equivocado.

Hay muchos espacios alternativos a la universidad que tienen que ver más con el mundo productivo y técnico. Lo que pasa es que en el Perú la universidad empezó a mirarse más como negocio; y lo importante en ese sentido es que se apunten muchos alumnos. Incluso con pensiones bajas porque son compensadas con miles de ingresantes. Es el gran negocio. Y si aprenden o no aprenden; o si el título que se les da responde a la necesidad del país, no interesa tanto.

--De las más de cien universidades que existen en el Perú, ¿cuántas cree que están en capacidad de ofrecer una buena calidad?
--Sería muy riesgoso de de mi parte dar un número, pero yo dudo que haya más de veinte. No entiendo por qué hay que crear universidades en todos los sitios, y no crear mejor grandes ciudades universitarias para que los alumnos de los sitios cercanos se desplacen a ellas. Eso de querer que hasta en el último pueblecito tenga una universidad me parece de locos.

Y al problema de la proliferación de universidades de baja calidad se suma las filiales que ponen en todo el país.

--Muchas de esas filiales son irregulares bajo la figura de sedes u oficinas de enlace…
--Sí, muchas de ellas le sacan la vuelta a la ley, porque ya no se permiten tan fácilmente como antes. Pero al margen de ello, cómo es posible que una universidad pueda tener filiales. En todas las universidades del mundo que conozco, ninguna tiene filiales.

Solo las ciudades universitarias permiten ofrecer un servicio de calidad.

--Pero todo el tiempo hay solicitudes para autorizar la creación de más universidades…
--Y sin embargo eso no va de la mano con la capacidad para investigar y producir conocimiento. Si las universidades más asentadas como San marcos, Cayetano, la Católica, u otras que son realmente de prestigio, les cuesta trabajo promover la investigación por la falta de recursos, entonces qué se le puede pedir al resto.

--Precisamente, el tema de la investigación es uno de los indicadores para calificar a las universidades en el mundo. Nuestra universidad más prestigiosa se ubica más allá del puesto ochocientos…
--Si la más prestigiosa está en ese puesto, como será la que en nuestro país está en el puesto 95 o 100. Ya no hay ranking para ubicarlas a nivel mundial. Es que no se puede llamar universidad a una cosa que no lo es.

Pensemos mejor en la educación que necesita el país: una educación superior tecnológica con institutos técnicos de nivel.

El número de estudiantes peruanos en carreras técnicas es mínimo. Así, no es posible desarrollar ciencia y tecnología.

--¿La solución pasa por acabar con el Decreto Legislativo 882?
--No es un problema de decretos, porque podemos salir del 882 y seguir con las más de cien universidades ya creadas. En realidad, pasa por crear consciencia en el país sobre el cambio que requerimos. Sin duda se tiene que trabajar con Asamblea Nacional de Rectores (ANR) y con las propias universidades.

El Consejo Nacional de Educación (CNE) sostiene que el gran fallo es tener una ley de educación tecnológica, y de otro lado, una ley de educación universitaria, cuando lo correcto es tener una única ley de educación superior. Me refiero a un único sistema, porque se mira como educación superior solo a la educación universitaria y se deja como última rueda del carro a la educación superior no universitaria, la tecnológica. Dejar eso así es un error. Y la tarea más grande es desmontar el imaginario en la población de que todos debemos aspirar a una educación universitaria.

--Finalmente, se ha instalado un debate por la iniciativa del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) de eliminar el beneficio tributario del que gozan las universidades con fines de lucro; las mismas que han salido a decir que eso ocasionaría su cierre o el aumento de las pensiones. ¿Qué opina?
--Me pregunto cuál es la razón de brindar beneficios tributarios a las universidades que no tienen calidad y cuya finalidad es lucrar. Debemos separar el trigo de la cizaña y solo crear incentivos a las universidades que realmente priorizan la enseñanza antes que el lucro. No se puede beneficiar la pésima educación.


Universidades privadas deben tributar como cualquier empresa
Según Emilio Morillo Miranda, investigador e integrante del Foro Educativo, los beneficios tributarios han sido desvirtuados totalmente porque las universidades privadas se convierten en meras instituciones mercantilistas, generando desigualdades entre los propios alumnos del país.

Basado en su experiencia como educador, afirma que en las universidades privadas con régimen empresarial no existe evidencia de la reinversión educativa con el dinero obtenido de los beneficios tributarios, y que la mejor prueba de eso es el nivel educativo de las universidades: no incentivan la investigación, no dirigen esfuerzos en incluir minorías andinas y nativas en sus aulas, ni desarrollan programas académicos con carácter descentralizado. (Andina)


Carlos Alonso Bedoya
Unidad de Investigación


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