Argentina, bicentenario e inclusión

Hoy 25 de mayo, Argentina celebra el Bicentenario del inicio del proceso de independencia de España, conmemoración que este año se repite en varios países latinoamericanos. El embajador de Argentina en el Perú, Darío Alessandro, reflexiona sobre el significado de esta fecha y analiza las principales deudas históricas de la región, las cuales, asegura, son la desigualdad social y la falta de equidad en la distribución de la riqueza. También habla de la integración regional y de la relación bilateral entre Argentina y el Perú.

| 25 mayo 2010 12:05 AM | Entrevista | 1.3k Lecturas
Argentina, bicentenario e inclusión
(1) El embajador Darío Alessandro propugna sociedades más justas e inclusivas (2) El entrevistado defiende la importancia y la utilidad de Unasur.
Darío Alessandro, embajador de Argentina

Más datos

El gobierno de Piñera se ha manifestado plenamente de acuerdo con su pertenencia a Unasur. Hasta ahora creo que viene primando un pragmatismo, poniendo en primera fila los puntos de coincidencia y no los de divergencia.
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-¿Más allá de lo simbólico, cuál es la trascendencia del Bicentenario de la independencia?
-Van de la mano el reconocimiento a una fecha histórica con una reflexión de cara al presente y el futuro. Es fundamental ver cómo podemos concretar la totalidad de las aspiraciones de los héroes y patriotas por los cuales somos naciones libres, y con eso me refiero a la necesidad de construir sociedades inclusivas, más justas y que permitan el progreso de todos. Este Bicentenario tiene que servir para hacer una reflexión profunda en ese sentido.

-Nuestros países tienen un importante déficit en inclusión y justicia social.
-Hay un déficit, efectivamente. En los últimos siete u ocho años los países latinoamericanos han estado entre los que más han crecido económicamente, y muchos países han solucionado problemas estructurales de sus economías y han disminuido la pobreza, pero somos sociedades muy inequitativas, quizá las más desiguales, y no podemos decir que estamos satisfechos con lo que se ha hecho porque falta mucho por hacer. Hay que propender al mayor crecimiento económico posible, pero al mismo tiempo hay que tomar medidas importantes en términos sociales para distribuir mejor los ingresos.

-¿La última dictadura militar y el gobierno de Menem, que produjo la crisis de 2001, han sido los dos momentos más críticos de la historia de Argentina?
-Por lo menos de la historia del siglo XX me parece que sÑ En la dictadura militar que se inició en 1976, además de la pérdida de la democracia, el avasallamiento de los derechos humanos y el terrorismo de Estado, se avanzó en un proceso de desindustrialización de la Argentina, que hasta ese momento era una sociedad bastante inclusiva, con una industria muy desarrollada y con fuertes derechos de los trabajadores. En los años noventa (gobierno de Menem) no se pierde la institucionalidad democrática, pero se produce una importante crisis económica, se adquiere una deuda externa impagable, se privatizan una serie de riquezas en condiciones desventajosas para el país y se vuelve a producir un retroceso del tejido industrial y social. Todo terminó con la crisis del 2001 y 2002, cuando Argentina llegó a tener más del 50% de sus habitantes bajo la línea de pobreza y más de 20% de desempleo.

-¿En ese momento Argentina estuvo cerca de convertirse en una Nación fallida?
-En la crisis de 2001, generada en los años anteriores y que se prolongó por más de un año, estuvimos, efectivamente, a punto de ser considerados una Nación fallida. En ese momento estuvimos cerca de una desintegración nacional. El ex presidente Néstor Kirchner fue capaz de sortear esa crisis, que era muy seria. Desde entonces, hemos avanzado muchísimo: ahora tenemos un 20% de pobreza y 8% de desempleo, pero para las posibilidades que tiene Argentina debemos avanzar mucho más. Todavía no hemos recuperado los niveles de equidad e inclusión social que Argentina tuvo hasta mediados de los años setenta.

-¿El reclamo de soberanía sobre las islas Malvinas es el gran tema pendiente para Argentina en este Bicentenario?
-Es un tema pendiente en el que Argentina va a reclamar permanentemente, con todos los medios pacíficos que el derecho internacional le proporcionan, los derechos legítimos de soberanía que tiene sobre Malvinas. Hay una reiterada negativa de Inglaterra de acatar una resolución de las Naciones Unidas para que Argentina e Inglaterra discutan sobre la soberanía de las Malvinas. Lo que ocurre en Malvinas es una rémora del colonialismo. Argentina ve con mucha simpatía y satisfacción el apoyo que tiene en esta causa por parte del Perú y de todos los países de la región.

-¿El año del Bicentenario encuentra a la región dividida en dos bloques ideológicos?
-Hay distintas posiciones de enfoque de política económica y de inserción económica en el mundo, pero más que una separación en dos bloques creo que hay un gradiente de distintas posiciones. Tenemos bases comunes y algunos puntos de vista divergentes. Debemos ver como trabajamos sobre aquellos puntos que nos aproximan, antes que plantear permanentemente las diferencias que tenemos…

-¿Pero esas diferencias no son un obstáculo para la integración regional?
-Las diferencias que hay pueden afectar, pero no son insalvables para lograr una integración. Los gobiernos tenemos que pensar que somos temporales, pero los países son permanentes, y pertenecemos a una región que tiene intereses comunes y tenemos que privilegiar el interés nacional y regional. Habría que dejar de lado una excesiva ideologización y ser más pragmáticos en cuanto a la construcción de la integración entre nuestros países.

-¿Cómo observa el proceso de integración en Unasur (Unión de Naciones Suramericanas)?
-Veo un proceso lento, con algunas contradicciones, pero en el que se están registrando avances. Año a año, Unasur, que como idea nació el 2004 en Cusco y cuya carta constitutiva se firmó hace dos años, va adquiriendo una mayor fortaleza. Unasur es el proyecto político, económico y social de integración más ambicioso que existe en la región.

-Se ha dicho que Unasur es un foro declarativo pero sin mayor capacidad de acción concreta.
-Creo que Unasur ha tomado medidas efectivas, como, por ejemplo, en una situación de crisis política en Bolivia, donde estaba en riesgo la continuidad institucional del gobierno de Evo Morales y los países miembros de Unasur actuaron coordinadamente para ayudar a que no se quiebre el orden constitucional. Recientemente, hubo un diálogo importante y constructivo en Unasur acerca de las diferencias entre Colombia, Venezuela y Ecuador. Unasur ha avanzado en un Protocolo de Paz y Seguridad en la región, una iniciativa del gobierno peruano que ha sido complementada por otros gobiernos...

-¿Cree que en Unasur se pueda alcanzar un acuerdo para la limitación en la compra armamento?
-Se está dialogando en forma adulta para llegar a una limitación en la compra de armamento, y también a una homologación de estas compras para sincerar lo que está haciendo cada país, algo que bilateralmente ya varios de nuestros países lo vienen haciendo. Argentina es partidaria de una limitación en la compra de armamento. La posición argentina es que parte del gasto de defensa sería mucho más útil si estuviera dedicado a otros sectores. En los países que integran Unasur no hay una negativa a considerar este tema, por el contrario, esto ha recogido bastante apoyo de la mayoría de países de la región. Las conversaciones que hay hasta ahora vienen siendo constructivas.

-¿Cómo puede influir en el proceso de integración regional el giro a la derecha de países como Chile, con la elección de Piñera, y de Brasil, con el posible triunfo electoral de Serra?
-El gobierno de Piñera se ha manifestado plenamente de acuerdo con su pertenencia a Unasur. Hasta ahora creo que viene primando un pragmatismo, poniendo en primera fila los puntos de coincidencia y no los de divergencia. En cuanto a Brasil, todavía faltan algunos meses para las elecciones y se viene dando un proceso de reversión de tendencias que parecían consolidadas hace dos meses. Conviene esperar.

-¿Pero cómo impactaría en el Mercosur, y en la integración regional, un triunfo de la derecha en Brasil?
-No es mi función y no me gusta predecir escenarios que después la realidad puede no confirmar. El Mercosur está bastante consolidado. A ninguno de los países del Mercosur se le ocurre ir a negociar acuerdos de libre comercio en forma individual porque todos consideramos que negociar en bloque nos otorga mejores posibilidades en cualquier negociación. El Mercosur ha sido positivo, no sólo en lo comercial y económico, sino también en la estabilidad democrática y en que haya paz en el Cono Sur.

Ley de medios y libertad de prensa

-¿Cómo toma las críticas, entre ellas las de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), contra la ley de medios promulgada por el gobierno argentino, a la que acusan de amenazar la libertad de prensa?
-Basta con ir a la Argentina para comprobar que existe una plena libertad de prensa. Esta ley de medios audiovisuales, que cambia la ley de la dictadura militar, busca que la información deje de estar tan concentrada en algunos grupos como lo está ahora y que haya una mayor pluralidad de voces. En ese sentido, es un paso para lograr una democratización más plena de la sociedad. Los sectores que van a perder la posición dominante que tienen en los medios informativos audiovisuales han reaccionado contra esta ley, pero no se va a afectar la libertad de prensa. Creo que la SIP está equivocada en su opinión sobre esta ley. No se está haciendo una crítica objetiva de esta ley, sino la defensa de determinados intereses. El relator para la libertad de expresión de las Naciones Unidas ha considerado esta ley como un avance sustancial, al igual que organizaciones internacionales como Human Rights Watch.

“Relación con Perú está en uno de sus mejores momentos”

-¿Luego de la visita de la presidenta Cristina Kirchner a Lima, en marzo de este año, la relación entre Argentina y Perú ha recuperado su buen nivel histórico después de un largo período de enfriamiento a causa de la venta de armas de Argentina a Ecuador durante la guerra del Cenepa?
-La visita de la presidenta de Argentina al Perú ha puesto la relación entre ambos países en uno de sus mejores momentos. La forma como ella planteó un tema tan complicado como lo ocurrido en 1995 (la venta de armas de Argentina a Ecuador), como una reparación histórica y un desagravio institucional que Argentina le debía al Perú, ha sido un gesto sincero y valiente de parte de nuestra presidenta que he notado ha caído muy bien en todo el arco político e ideológico del Perú. No es que la relación con el Perú hubiera estado en una situación de enfriamiento, pero a partir de esta visita presidencial hay un cambio positivo importante. El Acuerdo de Asociación Estratégica que se firmó en esa visita va a permitir un trabajo periódico en los diferentes niveles de gobierno de ambos países.

-¿Se ven avances en el aspecto comercial con la creación del Consejo Empresarial Binacional?
-En este Consejo, que tendrá reuniones periódicas de trabajo, los empresarios privados deliberan y pueden proponer a los gobiernos medidas para mejorar el comercio y las inversiones entre ambos países. Hay que darle tiempo para que eso se exprese en beneficios concretos. A veces se habla de una disociación entre la política y la economía, pero un buen clima político sirve de estímulo para que haya más comercio e inversión entre los dos países. Creo que a mediano plazo esta visita eminentemente política de la presidenta de la Argentina al Perú, también va a tener consecuencias positivas en el comercio y las inversiones entre los dos países. Uno de los objetivos del Acuerdo de Asociación Estratégica es que ni Argentina ni Perú pongan trabas al libre comercio entre ambos países.

-¿Las diferencias que en política comercial tienen Argentina, que apuesta por las negociaciones en bloque, y Perú, que lo hace por los tratados comerciales bilaterales, es un obstáculo para una mayor integración comercial entre los dos países?
-Eso no debe influir. Ni Perú depende de Argentina, ni Argentina depende de Perú para llevar adelante negociaciones económicas con terceros países. Hay una diferencia de enfoque en este tema, pero en la práctica eso no tiene ninguna consecuencia negativa en la relación entre los dos países. Antes de concluir quiero agradecerle al Perú la solidaridad que siempre ha tenido con Argentina y expresar mi satisfacción con el muy buen momento de las relaciones entre nuestros dos países. Esto no es una formalidad, sino una realidad.


Carlos Noriega
Entrevista

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