“Apra y fujimorismo actúan como mellizos”

El historiador y analista político Nelson Manrique comenta el escándalo de corrupción y espionaje telefónico que remece al gobierno y sus implicancias políticas. Manrique, catedrático de la Universidad Católica, recuerda la historia de corrupción del primer gobierno de Alan García, habla de las relaciones entre el Apra y el fujimorismo, opina sobre el efecto que la crisis económica tendrá en las protestas sociales y advierte acerca de la vocación autoritaria del régimen aprista.

| 09 febrero 2009 12:02 AM | Entrevista |1.1k Lecturas
(1) La falta de alternativa es lo que mantiene estable al gobierno. (2) El Apra y el fujimorismo se necesitan mutuamente. (3) Los escándalos de los petroaudios y el chuponeo. (4) Manrique cree que Simon es usado por el gobierno.
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-¿La corrupción en el gobierno, el espionaje telefónico, las versiones de supuestas intenciones golpistas, la crisis económica, el descontento social, el desprestigio de las instituciones democráticas, configuran un escenario que pone en riesgo la estabilidad del gobierno?
-En el escenario hay un panorama de polarización social. La crisis económica nos va a golpear muy duro. El hecho de haber apostado a una lógica primario exportadora nos ha vuelto especialmente sensibles a esta crisis. Este año habrá una contracción muy importante del empleo y aumentarán las protestas sociales. Esta mezcla de protestas sociales y corrupción es explosiva. Pero para que la estabilidad del gobierno se vea comprometida es necesario que exista una alternativa y eso no existe. Esa ausencia de alternativa es el mayor factor de estabilidad del gobierno. Si no hay una alternativa que se articule, puede haber más escándalos, la crisis puede agravarse más, pero eso no significa que el gobierno vaya a caer.

-¿Tienen sustento las versiones que señalan que detrás del espionaje telefónico hay intenciones golpistas que estarían promovidas por Giampietri y un sector de la Marina?
-Es algo que está dentro de lo posible, pero hasta el momento no he visto evidencias de eso. Que los marinos en tragos llamen a Giampietri “presidente” es expresión de un deseo suyo, pero se necesitan evidencias más consistentes para afirmar que hay un golpe en marcha.

-¿A qué niveles llega la corrupción? ¿Es comparable con la del primer gobierno de García?
-Inmediatamente después de la elección de Alan García escribí que el país había hecho un pacto con el diablo, por los antecedentes de García en violaciones a los derechos humanos y corrupción. La corrupción del primer gobierno de García quedó impune, y al elegir a García se dio patente de corso para que suceda lo que ahora vemos. Nada como la impunidad para avalar nuevos hechos de corrupción. La diferencia entre el actual y la primera administración de García es que todavía quedan dos años y medio de gobierno.

-¿Los negociados en los que está involucrado Rómulo León llegan hasta Alan García?
-No hay pruebas, pero sí hay indicios que apuntan en esa dirección. El hecho llega hasta la secretaria de García y el secretario de la presidencia. Los dos pasaron por las increíblemente magnéticas suites de Canaán. Esto me hace pensar en un paralelo con el fujimorismo, de cómo la corrupción se concentra en la parte superior de la cúspide del poder. ¿Por qué todo empresario que quiere hacer negocios en el país tiene que pasar por Palacio de Gobierno? Desde la hipótesis de una estructura mafiosa, esto se ve como que la cabeza da la última palabra y tiene que tener una parte en la distribución de las utilidades de la corrupción. A eso apuntan los indicios, aunque en este momento no hay evidencias.

-¿Coincide con quienes, como Javier Diez Canseco, dicen que el fujimorismo está detrás del espionaje telefónico para presionar al gobierno y ganar espacio revelando algunos casos de corrupción y amenazando con soltar más información con el objetivo de conseguir la libertad de Fujimori?
-La impresión que tengo es que las fuentes del origen de estos audios son amplias y diversas. Seguramente el fujimorismo está entre ellas, pero también hay otros intereses que se entremezclan y eso ha hecho que esto se vuelva incontrolable. Hay elementos para pensar que la tesis de una conspiración del fujimorismo es verosímil. El hecho fuerte que avalaría esa hipótesis es la vinculación de esta estructura de espionaje con Giampietri y el fujimorismo, pero todavía no se conoce toda la trama, recién estamos en la primera parte del hilo, por lo que aún no se puede hacer una teoría firme sobre esto.

-¿El fujimorismo sale ganando con el espionaje telefónico que ha puesto en jaque al gobierno?
-Esto le ha permitido al fujimorismo consolidarse, ganar mayor espacio de presión frente al Apra y tener un arma de negociación con el gobierno, que le llega cuando más la necesita, porque se acerca la sentencia a Fujimori. El fujimorismo es ahora una pieza clave para el gobierno y su política de control de daños que busca evitar que se profundicen las investigaciones. Esto le da fuerza al fujimorismo que, sin duda, es el gran beneficiado, pero de eso no se deriva automáticamente que el fujimorismo fue el que orquestó esto.

-¿Este escándalo de corrupción y el “chuponeo” vinculado a Giampietri fortalecerá la alianza entre el gobierno y el fujimorismo o la debilitará?
-Las dos posibilidades están abiertas, pero hasta este momento está predominando la unidad del gobierno con el fujimorismo. Desde un inicio, el Apra y el fujimorismo actúan como hermanos mellizos, porque ambos tienen deudas pendientes, como la corrupción y las violaciones a los derechos humanos. El fujimorismo necesita al Apra para tener respaldo en su intento de sacar impune a Fujimori y el Apra necesita al fujimorismo para tapar los agujeros abiertos con estas filtraciones de corrupción.

-¿Las protestas sociales y las denuncias de corrupción pueden llevar a un incremento del autoritarismo del gobierno?
-Se está yendo en la dirección de un mayor autoritarismo. En la medida que la situación política se vaya crispando por la polarización a la que empuja la crisis, crece la posibilidad de un autoritarismo más abierto. Como diría un periodista, hay que cuidarse de la transición del año de la rata al año del búfalo.

-¿Estamos entrando al año del búfalo aprista?
-De acuerdo al calendario chino, hemos pasado del año de la rata, que fue el año de los “petroaudios”, al año del búfalo. La intolerancia del gobierno es cada vez más fuerte y parecen venir días bastante oscuros. Por la precariedad de las instituciones, la prensa independiente, que tiene una credibilidad que no tienen el Congreso o el Poder Judicial, va a tener que jugar un rol importante en tratar de mantener abiertos los espacios democráticos.


“El papel de Simon es patético”

-¿Cómo ve el papel que está desempeñando Yehude Simon como primer ministro?
-En todo esto, Yehude Simon es un personaje que termina siendo patético. Su nombramiento fue una jugada maestra de Alan García para permitirle al partido aprista salir bien de una coyuntura en la que estaba completamente arrinconado. Cuando Simon fue elegido, yo pensaba que podía entrar al gobierno para exigir un conjunto de cambios e irse si eso no se daba, pero ha terminado transando con una cantidad de cosas, lo que me hace pensar que ha creído que él puede ser el candidato del Apra para el 2011 y que a eso está jugando. Eso sería una monumental falta de capacidad de análisis político. Simon se ha despintado muy rápidamente.

-¿Y cómo ha quedado la lucha contra la corrupción, que fue la principal bandera que Simon levantó al ingresar al gobierno?
-Lo primero que llamó la atención cuando estalló el escándalo de Rómulo León fue el cambio de versiones de Jorge del Castillo, que iba modificando sus explicaciones a medida que se iban conociendo nuevos elementos de su relación con León Alegría y con Canaán. Para la filosofía jurídica anglosajona, si uno miente ya está condenado, no se necesitan más pruebas. Del Castillo ya debería estar condenado por los cambios en sus versiones. Como Del Castillo, Simon también mintió sobre su relación con Canaán, a quien fue a visitar a su suite, algo que sólo reconoció cuando las evidencias lo obligaron a hacerlo. Esa actitud de Simon convierte esto en un juego de complicidades.

-¿Con Simon no se ha avanzado nada en la lucha contra la corrupción?
-A un mes del lanzamiento de la campaña anticorrupción no se ha avanzado nada. La corrupción se está agravando y el gabinete Simon no está haciendo nada para cambiar eso.

-¿Qué futuro político le ve a Simon?
-El porvenir que tiene es terminar de quemar lo poco que le queda de credibilidad, ser exprimido como un limón y ser reemplazado cuando el gobierno ya no tenga nada para sacarle.

Carlos Noriega
Colaborador

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