Pánico revocador

La caída vertiginosa del Sí en las encuestas ha tenido el efecto del impacto de un torpedo en la línea de flotación del barco de los revocadores, en el que ha comenzado el sálvese quien pueda, es decir la desesperación y el pánico, el caos y la gritería desenfrenada, ante la inminencia de un naufragio inevitable, porque la nave se hunde.

| 01 marzo 2013 12:03 AM | Editorial | 1.4k Lecturas
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La caída vertiginosa del Sí en las encuestas ha tenido el efecto del impacto de un torpedo en la línea de flotación del barco de los revocadores, en el que ha comenzado el sálvese quien pueda, es decir la desesperación y el pánico, el caos y la gritería desenfrenada, ante la inminencia de un naufragio inevitable, porque la nave se hunde.

Por eso y no por razones personales ni por obligaciones académicas, la prepotente vocera que el Sí había estrenado hace solo unas semanas y que se estrellaba con su intemperancia ante cualquier periodista que la entrevistaba, terminó renunciando; abandonando el barco al garete, nunca mejor usado el lugar común.

Desesperados, los que hace solo unas semanas decían con arrogancia que la Alcaldesa solo podría salvarse con la ayuda divina, hoy se desgañitan lanzando insultos y asumiendo actitudes incoherentes y poniendo a su prédica, en fin, una mayor dosis del odio que es, junto a los turbios intereses que representan, ingrediente esencial de su campaña que pretende llevar al caos a Lima y a los limeños.

Solo así se explica la cadena de despropósitos que han protagonizado en los últimos días, como la de un personero de una exautoridad que tiene pendientes acusaciones de corrupción que se ha atrevido a llamar parásitos a la Alcaldesa y los concejales, apuñalando al Pacto Ético que tan alegremente firmaron él y los demás conjurados contra la ciudad.

La desesperación ha llegado a extremos con la acusación de otro personaje secundario de la revocación –los estelares siguen escondidos tras bastidores- a una conocida encuestadora, de supuesta manipulación de sondeos, solo porque la empresa le tomó el pulso a la realidad y verificó un empate técnico entre el Sí y el NO.

Lo que pretenden, sin duda vanamente, es silenciar a las encuestadoras, actitud autoritaria y antidemocrática que ningún ciudadano de bien debe aceptar.

Por si fuera poco, hordas de vándalos lanzaron piedras a una pacífica caravana de transportistas –que los revocadores creían su base de apoyo- solo porque proclamaban por las calles su respaldo al NO.

Deben estar alertas las autoridades electorales, que lamentablemente han demostrado excesiva tolerancia y mano blanda ante los promotores de la revocación y ante sus falsificaciones, sus ilegalidades, sus insultos y afrentas contra quienes no comparten sus posiciones.

Conforme continúe el avance del NO y el descenso del Sí, su desesperación y agresividad, y la de sus mentores, será mayor cada día. Y han demostrado que son capaces de atentar contra las reglas de la democracia, a la que hoy deben defender sobre todo las autoridades electorales. ◘


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