Otra vez el flagelo del racismo

El racismo ha sido históricamente un lastre que ha conspirado contra el progreso y el desarrollo del Perú y que ha impedido la integración nacional, por factor de división, exclusión y encono entre los peruanos.

| 27 marzo 2013 12:03 AM | Editorial | 600 Lecturas
600

Es también una práctica absurda en un país de todas las sangres y todos los colores, algo que nos enriquece culturalmente y nos va dando sentido como pueblo y como nación; un país donde priman las mejillas morenas, cobrizas y amarillas, un crisol donde el racismo no solo resulta condenable sino carente en absoluto de sentido.

Es en ese marco que condenamos la ofensa al país entero, el delito –la discriminación racial lo es, según ha recordado con indignación el Ministerio de Cultura– cometido por el instituto perteneciente a un político de baja estofa, de pasado montesinista y revocador, para más señas, que ofrece empleo a jovencitas de “tez clara”.

Nuestro diario ha sido el primero en denunciar el hecho, que ha levantado una saludable ola de repudio que es el lado positivo de este desagradable episodio, pues refleja la solidez que ha ganado la convicción de que hay que erradicar el racismo de nuestra sociedad.

Es de esperar que los anuncios de duras sanciones hechos por el Ministerio de Trabajo no queden en palabras que se lleve el viento y que los responsables sean debidamente castigados, pero además que se actúe contra todos los empleadores que a diario piden trabajadores “de buena presencia”, expresión que encubre al hediondo racismo y una violación de la ley.

Un estudio de una conocida universidad privada ha comprobado que en el Perú es una práctica patronal generalizada excluir a postulantes a empleo por el color de la piel. Hay por tanto mucho por hacer para combatir el racismo, lo que debe realizarse a diario, sin darle tregua, ni siquiera en sus expresiones aparentemente intrascendentes o inofensivas.

La batalla debe darse sobre todo en las escuelas, desde la niñez, por lo que debe vigilarse con celo que la igualdad y la fraternidad entre peruanos de todas las razas sea una norma en los centros de estudios primarios y secundarios, detectando y sancionando casos de racismo, para que las nuevas generaciones crezcan libres de esa lacra.

Los medios de comunicación deben cumplir un papel protagónico, asumiendo políticas de autorregulación, para no dar espacio al racismo y, en el caso de la televisión, haciendo que sus producciones reflejen el carácter multirracial de nuestro país.


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.


...
Diario La Primera

Diario La Primera

La Primera Digital

Colaborador 1937 LPD