Corrupción y mentiras

Las novedades sobre el verdadero asalto a la Caja Metropolitana de Lima perpetrado durante la pasada administración municipal, son para muchos un recordatorio de lo que nos puede esperar si la ciudad fuera llevada por el camino que pretenden los revocadores, de desestabilización del gobierno edilicio elegido por el pueblo, para la restauración del régimen autoritario que manejó a su antojo los recursos municipales y cuyo principal exponente pretende “recuperar” tras su estrepitoso fracaso como candidato presidencial.

| 13 marzo 2013 12:03 AM | Editorial | 593 Lecturas
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Los préstamos irrecuperables a allegados de altas instancias de la caja, difundidos en estos días, parecen ser solo parte de la danza de millones que, sin ningún control –pues los concejales ajenos al alcalde eran impedidos de ejercer su facultad de fiscalizar-, hubo en ese ente financiero municipal.

Una vez más es pertinente notificar a la ciudadanía que esa es la calidad moral de quienes promueven en forma desesperada la revocación de la Alcaldesa que cometió el supuesto delito de pedir una investigación imparcial de la administración precedente y cortar todos los contratos que tenían el mal olor de la componenda y el arreglo bajo la mesa.

Ese es el verdadero trasfondo de la campaña de quienes dicen promover la eficiencia municipal y que no tienen el coraje de defender sus posiciones en un cotejo público y ante la ciudadanía, como lo demostraron al escapar de la exposición de motivos del pasado domingo.

Esa noche, la única expositora, vinculada cercanamente al alcalde anterior, lanzó al viento una serie de falsedades que, de tanto repetidas, muchos habían dado por ciertas, pero que han sido desmentidas rotundamente, como la pretensión de negar que la administración actual ha construido cuatro hospitales de la Solidaridad, prueba contundente de que la Alcaldesa y su concejo no solo reconocen lo bueno que encontraron, sino que lo continúan y no lo han paralizado.

Otras groseras mentiras son la de presentar como campaña proselitista lo que es publicidad normal para que el público concurra a los parques zonales y culpar a la Alcaldesa del derrumbe de un túnel mal diseñado y mal construido bajo la administración precedente; por mencionar solo algunos atentados contra la verdad.

Y si de verdad y transparencia hablamos, ha llamado la atención la celeridad con la cual los revocadores, ante denuncias públicas de que, de triunfar el sí a la revocación cobrarán sus gastos de campaña (millonarios) al fisco, han jurado ayer que no reclamarán ese pago.

Resulta imposible creerles, por ser la mentira la divisa de quienes, además, presentaron como financistas de su campaña revocadora a muertos, indigentes y otros falsos aportantes, además de presentar 800 mil firmas falsas.

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