Contra los excesos

La situación venezolana ha llevado a sectores conservadores, identificados en parte con intereses internacionales hegemonistas, a hacer de ella un motivo de conflicto entre los peruanos y un instrumento de irresponsables intrigas y ataques que poco favor le hacen a la democracia y más bien pueden deteriorarla.

| 22 abril 2013 12:04 AM | Editorial | 543 Lecturas
543

Tal actitud parece estar motivada por la impotencia ante el fracaso de los esfuerzos por obligar al gobierno a tomar partido con la oposición venezolana, quebrando la unidad regional, y convertir al Perú en un elemento de perturbación que traicione sus obligaciones como cabeza pro témpore de Unasur y eche por tierra el logro regional de actuar solo por consenso frente a dificultades que la democracia pueda enfrentar en nuestras naciones.

Evidentemente todo ciudadano o agrupación tiene perfecto derecho a disentir de las decisiones de Unasur y de las acciones del gobierno en materia de política exterior. Pero resulta inadecuado y poco constructivo para la democracia, caer en excesos deplorables.

Y son excesos lo que hemos visto en los últimos días, por parte de los políticos alineados contra la posición oficial de buscar soluciones regionales a los problemas de la región, la cual constituye una política de Estado en la materia, construida trabajosamente por nuestra diplomacia a través de varios gobiernos.

Resulta censurable que se utilice un lenguaje descalificador y falto de objetividad en el tratamiento del tema, un lenguaje que nos trae a la memoria el comportamiento de esos mismos sectores, junto a sus altavoces mediáticos, durante la campaña electoral de 2011, de satanización y descalificación, con el fin de manipular y torcer la voluntad popular e impedir el triunfo del actual mandatario.

Aquel fracaso parece no haber sido aleccionador, pues las mismas armas son utilizadas, esta vez para vapulear al Presidente de la República, sin respetar su investidura de representante de la Nación ni su facultad, exclusiva, asignada por la Constitución, de manejar la política exterior; sin tener conciencia que su furor contra el Jefe de Estado puede desestabilizar a la democracia.

La desesperación por llevarnos a una posición internacional que puede aislarnos en la región, atenta además contra la necesidad de mantener la unidad y coherencia indispensables cuando estamos a un par de meses de que la Corte Internacional de Justicia de La Haya falle en el diferendo Perú-Chile.

El fallo puede generar situaciones que requieran que el Perú mantenga cohesión interna y preserve las buenas relaciones con los países vecinos, que ha logrado gracias a una política exterior de ponderación y no alineamiento con eje alguno.

De tal necesidad deben estar conscientes sobre todo los parlamentarios que provienen de las Fuerzas Armadas y aquellos que, pese a decirse opositores responsables, se comportan como enemigos del gobierno.


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.


...
Diario La Primera

Diario La Primera

La Primera Digital

Colaborador 1937 LPD

0.692087173462