Todos los caminos conducen al Cusco

Los caminos incas, cuyo nombre original se denomina Capaq Ñan fue una extensa red de comunicación terrestre que sirvió no sólo para comunicar, sino y sobre todo para conquistar e integrar pueblos en la época del incanato. Hoy queda poco de ellos, pero aún siguen conservando su majestuosidad arquitectónica.

| 07 marzo 2009 12:03 AM | Ecoturismo | 1.7k Lecturas
Todos los caminos conducen al Cusco
CAPAQ ÑAN
1752

Una de las tácticas que usaba el ejército incaico para asegurar la obediencia de los pueblos conquistados era movilizar parcialmente a los vencidos a otras ciudades y, en su lugar, instalar a familias incas para que acostumbraran a la población restante a las nuevas costumbres. Estos viajeros frecuentes eran conocidos como mitimaes y se les puede considerar como parte de la sofisticada maquinaria militar del imperio al que se denominó Tahuantinsuyo.

La vía más rápida que tenían los mitimaes para llegar a cualquier punto era el “Capaq Ñan” (Camino Inca, en quechua), una red que conectaba a todo el imperio. Los caminos cruzaban las tierras que ahora son Colombia, Ecuador, Perú, Chile y Argentina, y se calcula que tenían 55 mil kilómetros de extensión.

En la actualidad, quedan pocos vestigios de esta sensacional vía que se adecuaba a nuestro accidentado territorio. El tramo más conocido es el que empieza en el kilómetro 88 de la vía férrea hacia Machu Picchu Pueblo y llega hasta la ciudadela, una ruta de eternas escaleras que suben y bajan, en medio de una naturaleza que cambia a cada kilómetro. Los caminantes transitan sobre una vía empedrada en la que hay puestos de control (tambos) y templos en buen estado de conservación. Luego de cuatro días de sorpresas, se llega a la sagrada Machu Picchu como lo habría hecho un chasqui.

En el libro La Gran Ruta Inca, de Ricardo Espinosa, “El Caminante”, el autor recomienda el tramo que parte de los restos arqueológicos del espectacular asentamiento inca Huánuco Pampa, también en Áncash, y atraviesa las regiones de Huánuco y Pasco.

En sus tiempos de esplendor, el Capaq Ñan fue una vía funcional e integrada a la naturaleza. Estaba conformada por rutas anchas, limpias y tapiadas por altos muros. La mayor parte de los caminos estaban rodeados de grandes árboles, alimentados por las acequias que corrían a la par de la vía. Los árboles aseguraban la sombra para los viajeros durante un largo trecho. El mantenimiento de los caminos así como la construcción de nuevas rutas era constante. La calidad de la ingeniería hizo que la infraestructura sobreviviera bastante tiempo después de realizada la conquista.

Los incas complementaban esas vías con impresionantes puentes que atravesaban enormes ríos y zonas inhóspitas. Su concepción de ciudades enclavadas en los cerros, como Machu Picchu y Choquequirao, obligaba a que las rutas atravesaran todos los pisos ecológicos en pocas horas, lo que deslumbra a los turistas en la actualidad.

Lamentablemente, los restos del Capaq Ñan no reciben mantenimiento y gran parte está a punto de desaparecer. Ojalá no perdamos el camino.

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