Cautivante Huancaya

Un puentecito de piedra sobre una caída de agua es la imagen de postal con que todos los turistas suspiran luego del agotador viaje hasta Huancaya. Sí, Huancaya, no Huancayo. Está en la sierra de Lima y es uno de los mejores lugares de la región.

| 21 agosto 2009 12:08 AM | Ecoturismo |4.5k Lecturas
Cautivante Huancaya 4545  

Un bus antiguo recorre una vía angosta: a un lado la montaña y al otro, el amenazante precipicio. En su parabrisas se lee la frase: “Luchador toda la vida”. Desde sus 4x4, los turistas de fin de semana, que vienen de Cañete, miran con asombro pasar al tenaz vehículo de la empresa San Juan de Yauyos. Por si no lo sabe, en el pasado, esa provincia limeña fue conocida como “la tierra de los guerreros invencibles”. Ahora, sus paisajes le han ganado nueva fama.

Toma unas 10 horas en auto particular ir de Lima a Huancaya, a casi 3,600 msnm. La vía asfaltada termina poco más allá de Lunahuaná, por lo que a partir de ahí el camino se hace lento, mas no aburrido. El río Cañete acompaña al viajero durante todo el trayecto, la flora se incrementa y se forman quebradas rodeadas por ricas montañas, hermosas tierras y otros parajes que se le escaparon al vals.

Un punto en el camino que vale especialmente la pena es la laguna de Pikicocha, donde la calma es total: los patos salvajes nadan despreocupados, el ganado pasta en la orilla, el viento juega con el ichu y el ser humano pasa de largo.

Piedra sobre piedra
El nombre Huancaya proviene del cauqui “Huancallahuaín”, que significa “casa o montón de piedras”. Allí, la roca es el elemento por excelencia. Su presencia domina calles, caminos, puentes y fachadas del pueblo moderno, dándole una belleza especial, atemporal. No obstante, de piedra eran también las chullpas de los cercanos cementerios preincas de Quimllo, Jupa, Cantusha, Huayaray y Chacachimpaque. Los antiguos habitantes de la zona quisieron que estos lugares fueran la última morada para los restos momificados de sus muertos. Afortunadamente para usted, en plena Plaza de Armas hay un pequeño museo, donde podrá apreciar directamente los rostros sufrientes de las momias. Ventajas de la modernidad.

El origen de la vida
Podría decirse que las cataratas de Huancaya marcan el nacimiento del río Cañete, ¡y de qué manera! Cuando pensamos en caídas de agua, solemos imaginarnos un chorro violento que desciende desde gran altura. En Huancaya, por el contrario, el agua baja despacio, como descendiendo una larga escalera. Esto, por más jalado de los pelos que suene, confiere cierta elegancia al espectáculo. De hecho, el paisaje es tan cautivador, que la mayoría de turistas que llega al pueblo decide acampar junto al agua y aprovechar todo el tiempo posible para descubrir, a lo largo del naciente río, nuevos parajes. Solo una recomendación: evite contaminar, las cataratas forman parte de la Reserva Paisajística Nor Yauyos, protegida por el Inrena.

Quédese en Huancaya un día, dos o tres o toda su vida. Disfrute de las truchas, de la huatia, del maíz. Si se aburre, siga subiendo, hasta Vilca o hasta el gran Apu llamado Pariacaca, nunca se arrepentirá.

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