Una carretera para el desarrollo del sur del Perú, no para acelerar la minería ilegal

En lo que va del año, hemos sido testigos de intervenciones policiales y militares contra la minería ilegal aurífera en la región de Madre de Dios, lideradas por el gobierno nacional. Esta voluntad política por afrontar este tema es importante, luego de varios años de indiferencia y relego que el Estado mostró frente a dicha problemática, la misma que se ha visto acrecentada en los últimos años por el aumento del precio del oro y como consecuencia de una falta de planificación en las inversiones nacionales. Esta falta de planificación ha permitido la puesta en marcha de mega proyectos sin estar acompañados de planes de desarrollo, ni condiciones para generar gobernabilidad.

| 29 noviembre 2011 12:11 AM | Economía | 950 Lecturas
OPINÓN
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La Carretera Interoceánica Sur es un ejemplo de esta situación, es un gran mega proyecto que viene siendo una oportunidad no aprovechada para generar bienestar y desarrollo local de las poblaciones aledañas. Fue puesta en marcha en el 2006, sin contar con una política integral de desarrollo para las localidades de su entorno. El Estado sólo implementó entre el 2007 y 2009, el “Programa para la Gestión Ambiental y Social de los Impactos Indirectos del Corredor Vial Interoceánico Sur - Tramos 2, 3 y 4” (PGAS CVIS), en las regiones de Madre de Dios, Cusco y Puno, con fondos insuficientes de US$ 18 millones y pocos resultados para hacer frente a impactos negativos como la migración, deforestación, crecimiento de la minería aurífera ilegal, así como para ofrecer apoyo para actividades productivas alternativas.

La Interoceánica Sur está casi concluida (salvo el tramo 4), sin embargo, se aprecia que es alto el costo de la falta de previsión adecuada de los impactos sociales y ambientales que acrecentaría. En el caso de la región de Madre de Dios, la Interoceánica Sur ha facilitado la migración de colonos y, la expansión de actividades como la minería aurífera ilegal, poniendo en riesgo incluso la zona de amortiguamiento de áreas naturales protegidas, como la Reserva Nacional de Tambopata, cuna de flora y fauna únicas en el mundo. El primer operativo militar de marzo pasado, mostró al país que el problema de la minería ilegal aurífera en Madre de Dios es grave, con alcances ambientales, sociales y económicos en toda la región y, que en los enclaves mineros reina un clima de desgobierno y ausencia (casi total) del Estado.

Actualmente, el Ministerio del Ambiente (MINAM) viene concluyendo el proceso de diseño de la segunda etapa del programa para la gestión ambiental y social de los impactos indirectos de dicho proyecto. Esta segunda etapa se pondrá en marcha el próximo año e involucra también a las regiones de Cusco, Madre de Dios y Puno. Cuenta con un presupuesto aproximado de US$ 26 millones, concentrados en su mayor parte a actividades de nivel local, como la promoción de eco negocios, creación de áreas de conservación regional, financiamiento de proyectos ambientales promovidos por gobiernos locales, procesos de zonificación económica y ecológica y ordenamiento territorial y, dará continuidad a las actividades de catastro y titulación emprendidas en la primera etapa. Es de destacar que también cuenta con un componente referido al Ordenamiento Minero, con fondos recurrentes del MINAM, aprox. de S/. 12 millones de Nuevos Soles, en este componente es elemental que los planes y actividades respondan a cada contexto regional y, existan los suficientes niveles de coordinación con las Direcciones Regionales de Energía y Minas de cada región.

Esta segunda etapa, entonces, representa una nueva oportunidad para el Estado en términos de generar mayor bienestar y desarrollo sostenible, impulsando proyectos productivos sostenibles que constituyan alternativas a las actividades ilegales (como la minería aurífera ilegal) que preexisten en las localidades por donde atraviesa la carretera; asimismo, representa una oportunidad para coadyuvar a restablecer el Estado de Derecho, propiciar la participación ciudadana y construir la gobernabilidad ausente. El MINAM tiene un gran reto al mando de esta segunda etapa, en los próximos tres años, en donde debe trabajar coordinadamente con los gobiernos regionales de Madre de Dios, Cusco y Puno, los treinta gobiernos locales involucrados y con la sociedad civil, de manera que las decisiones y acciones de gestión socio ambiental asociados a la Interoceánica Sur se encuentren debidamente concertados y legitimados. La Interoceánica Sur es una vía que debe propiciar el desarrollo de la macro región sur del Perú, no fue hecha para acelerar la migración y la minería ilegal.


Por: Claudia Enrique
Derecho, Ambiente y Recursos Naturales - DAR


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